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Akerman, las palabras también violentan

la última columna de opinión del periodista Yohir Akerman titulada “Roscograma”, traspasa algunos límites sensibles en el trato a la mujer y, en general, en el trato al otro, porque las palabras también violentan.

El poder que algunos columnistas de opinión tienen en Colombia es indiscutible, muchos lo han construido sobre bases sólidas de ética profesional e impecable práctica de su ejercicio. Mientras esta práctica constitucional y democrática de la libre expresión y la libertad de prensa se desarrolla, también hay otros aspectos de este país que flanquean esta actividad y que de igual forma generan opiniones, es el caso de la violencia de género, donde caben la misoginia, la discriminación y la desigualdad. Estos temas han ocupado un sitio preponderante en los últimos años en medios de comunicación y redes sociales, a través de muchos columnistas, entre ellos Yohir Akerman.

Akerman es uno de esos “opinadores” importantes que se ha ganado la credibilidad y el respeto en el hacer profesional. Muchas de sus columnas se han convertido en referentes periodísticos que han destapado casos graves de corrupción y que han sacudido al establecimiento colombiano y a la clase política. Sin embargo, la última columna de opinión del periodista Yohir Akerman titulada “Roscograma”, traspasa algunos límites sensibles en el trato a la mujer y, en general, en el trato al otro, porque las palabras también violentan. En su tradicional forma de hacer denuncia, el periodista arranca con una estremecedora frase, frente a la cual es imposible no reaccionar: “La señora Diana Marcela Uribe Tobón, esposa del alcalde de Bello, parece ser la mujer orquesta”, terrible introducción para referirse a una mujer, y es que básicamente su columna se dedica a “denunciar” solo mujeres, con el mismo encono con el que denuncia criminales y corruptos.

Los señalamientos tienen como objeto aparente, el de desenmascar un entramado de tráfico de influencias y algo así como redes burocráticas, pero el centro de su “denuncia” fueron solo mujeres, cuyo único pecado es tener algún tipo de filiación personal con funcionarios de la Alcaldía de Bello, el caso de la señora Uribe esposa del Alcalde de dicha localidad, su hija y la novia de un concejal, a quien despectivamente llama peyorativamente “compañera sentimental” y, además, aduce que éste es su único mérito, muy lamentable en Yohir. El periodista induce al lector a creer que las relaciones sentimentales son la clave para entender los logros personales y profesionales de estas tres damas, violentadas en su dignidad y capacidad profesional y humana, que se convierte en un discurso misógino, un concepto con el que nunca pensé relacionar a un profesional como Akerman; sin embargo, su diatriba se extiende sobre supuestos, sobre documentos de público conocimiento, que al fin de cuentas no dicen nada de hecho, en ningún momento Yohir demuestra que la primera dama de Bello no cumpla con los requisitos de ley o engaña al Congreso de la República, entidad para la cual trabaja a través de la UTL del Representante John Jairo Bermúdez.

Los columnistas de opinión deben ser referentes, guías, pero de ninguna manera pueden convertirse en la sombra de nuestra opinión personal y particular, no pueden trascender más allá de despertar en nosotros la necesidad de buscar, de investigar y contextualizar aquellos eventos que nos interesan. Queriendo conocer esa otra versión, me encontré con un comunicado del Representante John Jairo Bermúdez a quien Akerman señala de favorecer a las damas mencionadas por su relación política con el alcalde de Bello, allí el representante en tono cortés, respetuoso, pero enfático por el respeto a estas mujeres, expone la experiencia y hoja de vida de las profesionales mencionadas, develando el craso error del periodista.

Esto fue escrito por

Diego Ibarra Piedrahita

Soy historiador, egresado de la UdeA, Magíster en Conflicto y Paz de la UdeM, me he dedicado los últimos 12 años a la función pública, en donde he sido Asesor de Control Interno, Secretario de Salud encargado, capacitador en el programa de Paz y reconciliación de la Alcaldía de Medellín y Coordinador de Alto Gobierno de la Escuela Superior de Administración Pública, Antioquia-Chocó.
Muchas gracias

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