Futuro Monetario: Un mundo sin dinero en efectivo

“El flujo de dinero es un lazo entre el presente y el futuro”. John Maynard Keynes

La curiosidad, es el aspecto emocional que engendra la investigación, exploración y el aprendizaje, pero todo se complica cuando los interrogantes se trasladan al futuro. Ahora se están abriendo nuevos horizontes, y se anuncian cambios enormes, todos somos consciente de que estamos diciendo adiós a un mundo y que otro, se está fraguando a gran velocidad.

El cambio es inminente, y las inevitables conclusiones del mundo post COVID-19 es que lo que denominábamos “normal” pasarán a otra esfera. La manera como trabajamos, estudiamos, consumimos,  como nos transportamos,  como nos relacionamos en sociedad,  se convierten en menester atención para  la adaptación del nuevo presente post-pandemia. Así como la preponderancia de la tecnología, y la funcionalidad del dinero, siendo éste último el foco de atención de este artículo.

Nuestra especie, desde sus inicios, ha sentido la necesidad de intercambiar objetos y servicios con sus pares, ya sea para la relación con su entorno, o para aumentar su espectro de supervivencia.  Con el tiempo, hemos  especializado la forma de realizar trueques, llegando a forjar, hace ya más de 2.700 años, la primera moneda en la historia de la Humanidad. Posterior, un milenio después, fue el turno del dinero en papel, instaurado oficialmente en China en el año 812 d.C,  y llegando de manera tardía a Europa recién en el año 1661( Martínez, 2009).  Depósitos de pago, o certificados, dieron origen a lo que hoy se conoce como “cheques”, aparecieron en el mercado habitual de igual manera entre el siglo XIV y XVIII.  Después de estas tres creaciones, se generó un extenso periodo  de estancamiento en el descubrimiento de procedimientos de pago en el mercado; hasta que a finales del siglo XX, nace lo que revolucionó, y revolucionará aún más, el mundo de las transacciones comerciales: la tarjeta de débito y crédito.

Este nuevo sistema, fue el que impulsó la evolución de métodos de pago en el presente siglo, utilizando como beneficio la tecnología de redes con la que actualmente contamos. Al hacerse masivo el uso de telefonía celular e internet, las transacciones bancarias electrónicas y diversas aplicaciones móviles de pago, que permiten incluso pago “sin contacto”, no tardaron en captar usuarios. [1]

“La curiosidad, es el aspecto emocional que engendra la investigación, exploración y el aprendizaje, pero todo se complica cuando los interrogantes se trasladan al futuro. Ahora se están abriendo nuevos horizontes, y se anuncian cambios enormes, todos somos consciente de que estamos diciendo adiós a un mundo y que otro, se está fraguando a gran velocidad”.

A ritmo lento en un comienzo, y de manera rigurosa y enérgica en la actualidad, los nuevos métodos de pago, en todas sus referencias, han impulsado a los consumidores a nivel mundial cambiar las preferencias de pago, dadas sus condiciones de pago expedito. Por tal razón, lo que parece inextinguible, como el uso de la moneda y billetes, ya no lo es tan así.

Una encuesta de WorldPay indicó que a un 49% de los consumidores europeos les gustaría ver la emergencia de pagos biométricos como tecnología de pago alternativa, incluyendo huella digital y escaneo de la palma de la mano e iris, y según una encuesta a 2.077 consumidores mayores de 15 años de Gran Bretaña, publicada por London & Partners en junio de 2016, un 68% cree que las tecnologías sin efectivo reemplazarán completamente el dinero físico para el año 2036.  Pero ¿Cómo se vería un futuro sin nada de dinero en efectivo? Y ¿Qué consecuencias sociales,  políticas  y económicas se darían con este cambio?

A título de ilustración, no son pocos los países que buscan eliminar el efectivo, al contrario, cada vez el número va aumentando, y cada vez hay más que están cerca de lograrlo. Si bien un 85% de las transacciones comerciales son realizadas aún con efectivo, hay países donde los pagos de consumidores con dinero físico no son mayores al 10% (Datos de PaytechSolutions 2018) como Bélgica, Francia, Reino Unido, Noruega, Suecia y Dinamarca, que, además cuentan con cerca de un 90% de la población que tiene una tarjeta de débito.[2]

Dentro de los países que destacan, están Dinamarca y Suecia, donde el impacto de las transacciones electrónicas han sido formidables. Suecia, es un gran ejemplo de estos nuevos cambios, y de hecho, mucho antes de la pandemia.  Ya que existen ciudades enteras que no tienen oficinas de banco que acepten efectivos, ni aceptan depósito con él, además, las iglesias cuentan con lectores de tarjetas para realizar donaciones, habiendo iglesias que han declarado que sólo un 15% de sus donaciones en un año fueron en efectivo, y el resto a través de teléfonos móviles[3]. Es decir, los suecos apuestan, a que en el futuro todas las transacciones sean digitales, ya sea a través de criptomonedas, como el famoso Bitcoin, o tarjetas de créditos y aplicaciones a través del teléfono.

Por otro lado,  ésta transformación del dinero en efectivo, disminuiría los costos de generar dinero físico por parte de las entidades encargadas de esto. Un estudio del Banco Mundial, estipuló que los países menos desarrollados económicamente, y por ende también tecnológicamente, son quienes poseen los más altos costos directos del dinero en efectivo, gastando entre un 2 y un 4% de su PIB en ello. Incluso, países como Rusia, gastó para el año 2015 el 1.1% de su PIB, una pérdida de veinte mil millones de dólares. Igualmente, tan solo en EEUU, se encontró que los empleados de un establecimiento desperdician hasta 500 horas de trabajo mensuales, al tener que contar dinero. Además, las operaciones digitales, permiten hacer un seguimiento mas cercano a las transacciones de las personas, registrando y ejecutando seguimientos que indiquen existencias de fraudes y actividades ilegales.

Sin embargo, se puede  predecir  ciertas desventajas, como un aumento de las desigualdades sociales, ya que muchas personas no tienen acceso a cuentas bancarias que se les puede vincular  a sistemas de pagos móviles o digitales, World Cash Report, en el 2018, reveló que el efectivo sigue siendo el medio de pago mas utilizado,  asimismo un tercio de la población no tienen cuentas bancarias. También, el temor a los ataques cibernéticos y la seguridad de los datos, como el acceso a la totalidad de las transacciones comerciales de los individuos por parte del gobierno – o de cualquiera – tiene un efecto directo en la idea de privacidad.

Respecto al efecto exclusión del dinero en efectivo, al prohibir este per se  existe una alta posibilidad de que muchas personas y actividades no estén preparadas para utilizar únicamente medios de pago electrónico. Inclusive los países nórdicos, tienen un porcentaje, aunque sea mínimo, de transacciones realizadas en efectivo. De tal manera antes de ver un mundo completamente sin efectivo, veremos uno con menos dinero físico en circulación.

Con ello, considerando  y balanceando los costos y beneficios inherentes al dinero físico, ya sea eliminándolo o reduciéndolo, el impacto que generará a nivel mundial será categórico. Esto se verá fuertemente influenciado por la rapidez de cambio de paradigma cultural que se está profesando de manera exacerbada  por la crisis actual, en el sentido de aceptar nuevos medios de pago diferentes a lo acostumbrado, y la sensación de seguridad y confianza que posean en ellos. De acuerdo a la teoría macroeconómica, a mayor sensación de seguridad económica, mayor será el consumo, y con ello, mayor será la producción y los índices de empleo y los ingresos.

Conjuntamente, haciendo frente a los impactos negativos de la completa supresión del efectivo, podría inhibir el crecimiento en determinadas áreas de países con un bajo PIB y regiones con altos niveles de pobreza, donde el efectivo es la forma de pago más accesible para almacenar y realizar transacciones.

Resulta de gran importancia, el introducir cambios en forma gradual y en línea con la situación económica y tecnológica que posea cada país, haciéndose necesario, primero, un quiebre de paradigma en la población, originando un trabajo en conjunto entre gobiernos e instituciones financieras formales de modo de promover la inclusión financiera en todas las regiones, impulsando el desarrollo tecnológico y la conectividad, entre otra variables.

Finalmente, la tendencia con un mundo con menos efectivo es palpable; y los gobiernos no se pueden quedar de brazos cruzados ante estos cambios, así lo explica Juan Antonio Ketterer, del Banco Interamericano de Desarrollo. “El problema que hay, es que si los países no toman la iniciativa en la digitalización de sus pagos, es posible y probable, que haya terceros de empresas privadas que lo hagan por los países. Entonces, los países van a perder el control sobre sus políticas monetarias, y no solamente esto, sino que se va a producir una digitalización monetaria, de una manera en la cual la política pública no van a poder incidir”.

Quizás  la labor mas importante es que los gobiernos garanticen el acceso a los millones que aún viven excluidos del sector financiero y no tienen la educación, los recursos o la confianza en las instituciones para acceder a estas nuevas tecnologías. De otro modo, para muchos la opción  mas segura, seguirá siendo guardar su dinero de bajo de un colchón, ya que por ejemplo, hay monedas virtuales o criptomonedas creadas por empresas privadas que obedecen sus propios intereses económicos. Y cabe preguntarse si los gobiernos perderían control sobre la economía. A la fecha, estamos en una revolución humana que ha seguido otros intercambios monetarios y de valor, por eso, hay que reflexionar sobre el pasado para entender el presente y predecir el futuro, en este caso al tenor del flujo de dinero.

Referencias:

  1. https://www.g4scashreport.com
  2. Sacado de https://www.paytech-solutions.com
  3. El Post, Suecia y Dinamarca le dicen adiós al dinero en efectivo, https://elpost.com.ar/2015/10/11/suecia-y-dinamarca-le-dicen-adios-al-dinero-en-efectivo/. Consultado 15 de mayo de 2016.
  4. Martínez, D. M. (2009). El nacimiento del billete: Una revolución en el concepto del dinero.
  5. Russell, H. (2014). Welcome to Sweden: The most cash-free society on the planet. The Guardian.
  6. Evolution of payment methods: Analysis of costs and benefits of a transition towards a society whithout cash money and diagnosis of the current condition of the republic of Chile.

[1]   Sacado de  https://www.g4scashreport.com

[2]Sacado de  https://www.paytech-solutions.com

[3] El Post, Suecia y Dinamarca le dicen adiós al dinero en efectivo, https://elpost.com.ar/2015/10/11/suecia-y-dinamarca-le-dicen-adios-al-dinero-en-efectivo/. Consultado 15 de mayo de 2016.

Luis Gustavo Vergara

Estudiante de Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad Pontificia Bolivariana

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