Ahora sí, ¿Gracias Petro?

“Lógicamente, si los beneficios de la política pueden atribuirse al gobierno, también deberían atribuirse los costos, ¿no? Negar tal lógica sería cínico, irracional, y deshonesto.”


Es la época de navidad, un momento para reír, llorar, brindar por un año más de vida, y agradecerle a quienes traen significado a nuestras vidas. Es obvio que no se puede agradecer sin responsabilidad. La lógica del agradecimiento es obvia para cualquiera. No le agradecemos a una roca por caer, más bien, le agradecemos a alguna entidad antropomorfizada por ese hecho, sea la naturaleza, Dios o el destino. Es así como podemos preguntarnos si es hora ya de agradecer algo, por lo cual no se ha reconocido responsabilidad; ¿ya podemos (por fin) agradecer a nuestro presidente Petro por la situación en el país?

Desde el inicio había un acuerdo entre opositores y partidarios que no se podría juzgar instantáneamente al nuevo gobierno. Cada que entra un nuevo partido al poder va a haber especulación e incertidumbre afectando el desarrollo de su mandato. Más aún, la situación mundial de la pandemia, la guerra en Ucrania, y recesión, afectará al país de tal manera que culpar al nuevo presidente progresista sería deshonesto.

Por meses, todo ha sido culpa de causas exógenas. Nada ha sido directamente responsabilidad del gobierno, punto defendido a partir de medias verdades, ignorando hechos y fuerte retorica política. Los mismos partidarios y políticos en el poder han hecho eco a esta idea – algo que no sorprende, pues encontrar a personas dispuestas a admitir culpa, o error es raro.

“Llamen a Biden” dijo el senador Gustavo Bolívar, pues el precio del dólar es culpa de las tasas de interés de la FED. Jose Antonio Ocampo, considerado un moderado en la administración, culpó a los empresarios por generar “pánico económico” a través de sus críticas. Adicional a estos, la culpa la han tenido Iván Duque, Estados Unidos (y sus elecciones de medio término), especuladores, capitales golondrina, la élite política, la guerra en Ucrania, etc. Desde la posesión del presidente, nada en materia económica había sido su culpa, por lo menos no hasta recientemente.

En las últimas semanas, parece que los efectos de las políticas ya empiezan a ser responsabilidad del gobierno, por lo menos en cuanto han beneficiado al país. Según el presidente, la firma de la reforma tributaria propuesta por su administración proporcionó la seguridad necesaria para que vuelva el dinero a Colombia y haya caído el precio del dólar. Esto es, en parte, cierto, pues da una buena sensación a los inversores que las cuentas del país se están cuadrando. Lo importante aquí no es cuan real la afirmación es, sino que algo es culpa del gobierno (por fin).

Lógicamente, si los beneficios de la política pueden atribuirse al gobierno, también deberían atribuirse los costos, ¿no? Negar tal lógica sería cínico, irracional, y deshonesto. No puede ser que la responsabilidad debe ser medida con base a los efectos del acto: ¿acaso el gobierno solo es responsable de su mandato si trae algún beneficio al país?

Con eso en cuenta, sería bueno resaltar algunas cosas que, hasta el momento, el gobierno y sus campistas han negado como su responsabilidad. En primer lugar, completemos la historia de la baja del dólar. Aparte de la reducción de incertidumbre, las remesas, el turismo y el actuar de la FED en USA también son responsables por la revaluación del peso colombiano. También, se espera que la subida del salario mínimo de 16% va a crear presiones al trabajo debido a la dificultad de contratar.

La incertidumbre en el país no se ha disipado, en parte gracias al desorden dentro del gobierno con sus declaraciones contradictorias; miembros de la administración dicen una cosa, luego “desmentida” por el presidente, o atacada por otros ministros. El Twitter del presidente es una fuente de inestabilidad, pues parece dejar que sus impulsos populistas tomen control de sus palabras. Los costos de universidades incrementaron, siguiendo el IPC de octubre, un 12.2%; eso es gracias al ambiente macroeconómico, no principalmente a las universidades. ¿Gracias presidente?

Más allá de agradecer al gobierno, el objetivo aquí es confirmar que, a partir de ahora, las políticas del gobierno serán su responsabilidad. Claro, no todo está bajo su control, pero eso no es una buena justificación. Es necesario recordar que el contexto internacional puede ser cogido como excusa para los problemas internos. El gobierno nacional no puede controlar lo que pasa en el exterior, es cierto, pero puede adoptar políticas que eviten impactar desproporcionadamente la estabilidad económica del país.

Es inevitable que los políticos no acepten su culpa, pues eso implicaría su salida del poder; no se puede esperar mucho de ellos. Lo que espero con esto es resaltar la labor de una ciudadanía responsable y honesta que revisa las políticas de sus gobernantes y está dispuesto a nombrar el culpable. Los partidarios de políticas no deben volverse fanáticos profesionales quienes se niegan a admitir la derrota. Los opositores, por su parte, no deben volverse fanáticos en su propia crítica; es casi imposible que todo lo que haga un gobierno esté equivocado. Hay cosas que hacen bien, y que debemos reconocer como tal, pero eso solo es posible si se es honesto con la responsabilidad de los actos. En fin. A partir de ahora, ¿ya podremos darle las gracias a nuestro presidente?


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About the author

Salomón Soltau Sánchez

Soy un estudiante de relaciones internacionales de séptimo semestre, interesado en temas de política exterior, estabilidad política y económica en el mundo, los estudios militares, asuntos marítimos y la industria militar.

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