Opinión Selección del editor

¡A firmar por la revocatoria de Quintero!

Finalmente, después de un proceso plagado de sospechosos obstáculos de parte de las autoridades, la Registraduría entregó las planillas y se inició la recolección de las firmas para la revocatoria del alcalde Quintero Calle.

Ni los retrasos burocráticos malintencionados, ni la propaganda negra en redes sociales y otros medios, ni las amenazas y presiones contra los promotores pudieron impedirlo y ahora las planillas están en manos de centenas de voluntarios que recolectan las firmas de los miles de ciudadanos deseosos de revocar el mandato del alcalde Quintero Calle.

El atropello al gobierno corporativo en Empresas Públicas de Medellín, que ha puesto en riesgo la culminación de Hidroituango, afectado el desempeño general de la Empresa y deteriorado su calificación crediticia;  las arbitrariedades en Ruta N, donde por encima de la Junta Directiva se prescindió de profesionales competentes y comprometidos, dañando los programas de la entidad; el pésimo manejo del programa Buen Comienzo; el desdén por entidades importante para la Ciudad como el Jardín Botánico y la Corporación de Investigaciones Biológicas; el descarado nepotismo en la administración municipal y el clientelismo rampante en el Grupo EPM y otras empresas del municipio  están entre las causas de la insatisfacción ciudadana que ha dado lugar a la solicitud de revocatoria del alcalde Quintero Calle.

A finales de 2020, en todas las Secretarías del despacho múltiples proyectos presentaban niveles de ejecución presupuestal inferiores al 10% y en muchos otros no se había ejecutado ni un solo peso. Adicionalmente, decenas de propuestas incluidas en el Programa de Gobierno con el que se hizo elegir fueron omitidas en el Plan de Desarrollo aprobado en el Concejo Municipal. El incumpliendo de las propuestas de campaña y la ineficiencia administrativa puesta en evidencia por la mediocre ejecución presupuestal fundamentan la solicitud de revocatoria del alcalde Quintero Calle.

Si, a pesar de lo anterior, algunos ciudadanos podían abrigar dudas sobre la conveniencia de la revocatoria, estas se disiparon completamente por lo ocurrido en los aciagos días del mal llamado paro nacional. El ostensible incumplimiento al deber constitucional del preservar el orden público, permitiendo la realización de bloqueos en vías y redes de transporte y la destrucción de bienes públicos y privados, es una razón adicional, mucho más poderosa, para firmar y votar por la revocatoria del alcalde Quintero Calle.

La actitud omisa y hasta cómplice de Quintero Calle con el paro violento, vandálico y criminal no fue un hecho aislado. De forma similar se comportaron los alcaldes de Bogotá, Cali, Popayán y otros municipios del País, que comparten su visión política antidemocrática y desdeñosa de las libertades.

Por eso la revocatoria de Quintero Calle es también un rechazo a la violencia y la coacción como método de acción política y una confirmación de la adhesión de la ciudadanía de Medellín a los valores de la eficiencia y la corrección en la administración pública y, sobre todo, a los valores de la libertad y la democracia.