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Se trata de una macabra puesta en escena que busca impactar y no dejar a nadie indiferente. El presidente camina entre cadáveres envueltos en bolsas blancas. Primero presenta con detalle los resultados operacionales en un afán por mostrar éxitos tempranos en su política de seguridad y luego escenifica desde su atmósfera mediática la superioridad de un vengador que camina entre bolsas blancas que se asemejan a trofeos de guerra. No es IA o una expectativa visual, no, se trata de posicionar simbólicamente una imagen militarista con la intención de enviar un mensaje.
No sé si habrá un antecedente histórico en nuestro país de una escenificación similar, tal vez. En un país donde el conflicto armado se ha degradado al punto de incubar la normalización de la barbarie, no dudo que previamente algún presidente con el discurso de “mano dura” haya decidido enviarle un mensaje macabro –con otra forma o estilo, claro está– a los actores armados a quienes se les busca “imponer la paz” con la fuerza de las leyes o de las armas. Que la fotografía haya generado la reacción que generó entre diversos sectores ya dice mucho sobre la resistencia, o, en caso contrario, la complacencia, que ese tipo de escenificaciones macabras propicia en un país atormentado por décadas de conflicto.
Tras ver la fotografía conversé con varios seguidores de De la Espriella para conocer su impresión. No esperaba encontrarme posiciones tan diferentes; por un lado, un elector ya adulto me aseguro que: “solo así los bandidos entenderán que se les acabó la fiesta en la que estaban con Petro y que serán derrotados”; por otro lado, una joven electora, católica y solidaria, me dijo: “esa no es la forma, está muy lleno de venganza”. Las demás impresiones que encontré se movieron pendularmente entre esas dos posiciones. Algunos simplemente no quisieron opinar.
Solo quisiera detenerme un instante en quien ve la imagen con complacencia.
Para muchos de sus electores la misión de De la Espriella en la pasada contienda electoral no se limitaba a derrotar a la ficha de Petro, asumían –y en ello su campaña fue muy estratégica en términos comunicacionales– que estaba librando una “batalla espiritual” contra las fuerzas del mal encarnadas en la izquierda. A muchos seguramente ese maniqueísmo nos puede resultar ramplón y absurdo, pero en la lógica primaria y excesivamente emocional del abelardismo sí logró movilizar una cantidad impresionante de electores, muchos de los cuales tenían la plena convicción de votar por un vengador. ¿Para castigar a quién o a qué?
La respuesta a esa pregunta es variada: a la izquierda en sentido abstracto y, en particular, a su endemoniada “ideología de género”; a Petro y su inmoralidad castiza (un conocido votó por De la Espriella solo por su promesa de extraditar a Petro); a la corrupción desmedida del gobierno del “cambio”; a los actores armados que nunca tuvieron voluntad real de negociar y solo se fortalecieron bajo la “benevolencia de los fallidos procesos de diálogo de la paz total”. En resumen, un voto a favor de un vengador para que gestione con contundencia el castigo, algo, si se quiere, tan vertical como aleccionador.
Por eso, la imagen del vengador de mano dura caminando entre cadáveres les genera complacencia. Va en la línea del castigo y la lección. Para muchos, la batalla no concluyó con la segunda vuelta; es más, se transformó y se redefinió en nuevos e insospechados contornos, y los símbolos, como siempre, son indispensables para reforzar identidades colectivas, eso De la Espriella lo tiene muy claro y no ha escatimado esfuerzo para instalar los símbolos, consignas e imágenes que le dan movilidad a su narrativa de gobierno. Esa macabra escenificación solo es una de esas imágenes.
En lo personal, considero que es algo deshumanizante e inmoral, pero en la lógica narrativa del vengador, tiene sentido pleno y expansivo. Ya que eso disuada a quienes va dirigido el mensaje para que se entreguen o se sometan al imperio de la ley, eso se trata de otra discusión. Solo el tiempo lo dirá. Pero la experiencia histórica apunta hacia otra cosa.














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