Se acabó la guachafita

Iván Cepeda no perdió por radical, sino por ser percibido como continuador de un gobierno desgastado.”

La primera vuelta no solo mostró rechazo a los extremos, sino el agotamiento de las élites políticas incapaces de responder a las necesidades reales de la ciudadanía.

Insisten algunos en que la sacudida electoral obliga a pensar en un país incluyente y moderado. Sin embargo, esa lectura es insuficiente. El 31 de mayo no fue solo un rechazo a los extremos, sino una advertencia clara: los colombianos estamos cansados de discursos vacíos y de élites políticas que no ofrecen soluciones concretas.

La ciudadanía no votó por moderación, votó por cambio tangible. El ascenso de Abelardo de la Espriella no se explica únicamente por su estilo “outsider”, sino por la incapacidad de los partidos tradicionales de conectar con la gente. Iván Cepeda no perdió por radical, sino por ser percibido como continuador de un gobierno desgastado.

El país no necesita llamados abstractos a la inclusión, sino respuestas claras en seguridad, empleo y educación. La alta participación ciudadana no es solo un signo de vitalidad democrática, sino una advertencia: la gente está dispuesta a movilizarse cuando siente que su futuro está en juego.

La verdadera sacudida no es que haya dos candidatos en segunda vuelta, sino que la política tradicional quedó desplazada. El reto no es moderar el discurso, sino cumplir con hechos lo que la ciudadanía exige: seguridad en las calles, oportunidades para los jóvenes y confianza en las instituciones.

Conclusión: Colombia no necesita un país “para todos” en abstracto, sino un país donde las promesas se traduzcan en realidades. La segunda vuelta será la prueba definitiva de si los líderes pueden pasar de las palabras a los hechos.

Adendas 1: El liderazgo de Uribe sigue vigente. Lo que pasó, es que la claridad del discurso con el que De La Espriella conquistó, apunta a lo que muchos queremos: seguridad, salud y, además, independencia de los poderes.

Adenda 2: Mientras en Colombia y en Antioquia votó el 58% de los habilitados para hacerlo, Entrerríos mostró un mejor comportamiento, pues votó el 59%. Si aquí se hubiera definido la cosa, Abelardo, con el 65% de los votos.

Adenda 3: Muy volátil vimos votando a la senadora electa, afecta al petrismo y oriunda de esta, la conocida “suiza colombiana”, María Eugenia Lopera Monsalve. Es más, ni la Misa de seis de la mañana fue. ¿Tendrá algún pálpito negativo para el 21 de junio?

Norman Mesa Lopera

Comunicador Social de la Católica del Norte Fundación Universitaria. Activista de la cooperación como herramienta de crecimiento social y observador apasionado de la política. Las discusiones las termino con un silencio reflexivo.

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