Juanto mereno

Dentrando, Alejandro Zapata Espinosa, 2026

«Cocorná huele a cabello lavado, a mujer fresca, a jabón presente»


El tiempo sucede el dolor y la memoria. No es solo una quien apetece alivio, casa y procura; son las que bajo su pregón viven. La muerte olfatea las camas, rebusca en los colchones su tabique, pero siempre, a la hora decisiva, escoge a una.

De recorrer el tufo se pega en las oraciones, les invade la adoración; crea un altar en su honra, para desprecio de quienes se guardan su nombre.

Fuera, en los comerciales de baratillos, en las avenidas, el trancón, el acto sádico, el goteo de un baño en centro comercial. Esencia de otro mañana. Y las pone a un lado, de modo que observen lo que en la enfermedad se pierden, en qué mil variaciones pudieron seguir la rueda nueva: inconclusión.

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No la cizaña, pero en lugar de la tierra en idilio (han vivido sin el capacitante) un poco de futuro. Y si muere una de ellas, la más blanca para desbarajustar la adherencia, a dónde pasará ese día de bingo.

 

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Cuando una mujer atiende un hotel, y es bella, ha envejecido.

 

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Vía colonial: balcones velando el féretro que es silla de mil espadas. Siéntanse diputados, fundadores y yarumos: ordenan con un golpe: responde alguien dentro (ellos encajonados) y cierran en acta. Llueve dentro de los bares, y los que riegan el trago para ánimas y hormigas, departen sobre el fin, la caballeriza, los tíos políticos. Tienden una cobija y juegan cartas; pasa una niña y pregunta a la mano sola cómo se dicen ellos. Pero el descuido de los trabajadores, con el día libre desde que empiezan, retocan los cabos opacos, les muelen las prendas y abren espacio; la niña no ve quiénes lo usan. Viene un colorido y dice a cuántos les cobraron, y da vueltas, y se rasca: perdió el conteo y regresa para que ellos, ninguno lo sabe, le digan. Esto lo reportará a un grupo de oración, y él será los dos muertos que imagina comparten caja: se lleva las salvaciones, y lo aruñan las ánimas a punto de liberarse, y los demonios ya le conocen la jugada: la utilizan a su favor, para escarmiento y para no dejarles perder la esperanza: uno que no son ellos sale. Y como sale vuelve.

También es la esperanza de los demonios.

Lanzan una moneda a los pies de un farol: es alguien que no ha nacido: barba corta, frente de espejo, párpados a medio abrir; concibe de antemano una vigilia que desgasta: el fin del hombre marcando hitos sobre madera, finalizando con «No descanses historia mía, paso del mundo»: letras que estancan agua y óxido.

Jura que la noche apenas empieza, cuando la daban por terminada.

 

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Cocorná huele a cabello lavado, a mujer fresca, a jabón presente.

Sonsón-Argelia-Cocorná, marzo de 2026 

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La Tinta. Revista de creación literaria, «Cuando el silencio pesa: voces, emociones y caminos truncados» (especial aniversario N.° 8), Tecámac de Felipe Villanueva, México: La Tinta Ediciones, año 9, N.° 48, marzo-abril de 2026.

Alejandro Zapata Espinosa

(Itagüí, Colombia, 2002) Licenciado en Literatura y Lengua Castellana (Tecnológico de Antioquia), y maestrando en Educación (Universidad Santiago de Cali). Miembro del Comité Editorial de Contacto Literario (Armenia, Colombia).

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