La ambición rompe el saco, y para ganar hay que ceder. No es una idea nueva, pero sigue siendo vigente. Decía Francisco Maturana que perder también es ganar un poco, y esa lógica aplica hoy más que nunca.
Las últimas encuestas de abril son todas divergentes. Hay escenarios extraños, con resultados que a veces parecen difíciles de explicar. La variación entre candidatos es amplia, dependiendo de la medición. Sin embargo, hay dos conclusiones que se repiten.
Primero, Iván Cepeda es el favorito y todo indica que va a llevarse la ventaja en primera vuelta. Segundo, la opción más real de una victoria de oposición hoy es Paloma Valencia.
En democracia todo es válido, siempre desde el respeto y la justicia. Pero si queremos ver una Colombia diferente, también tenemos que aprender a pensar diferente. No se trata solo de tener razón, sino de entender la realidad y actuar en consecuencia.
Es momento de conciliar con una realidad más inclusiva, moderna y liberal, aunque todavía estemos lejos de un ideal. Esto no se construye de un día para otro. Son pequeños pasos, pero necesarios.
Por eso, y aunque puedo equivocarme, no creo que Abelardo de la Espriella tenga hoy la capacidad de ganarle a Cepeda. No es solo un tema de intención, sino de viabilidad.
Termino como empecé. Ícaro quiso volar muy cerca del sol y se le derritieron las alas. Que la ambición no rompa el saco.













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