En la Universidad Externado de Colombia se estrenó en el país el pasado 23 de abril la película del director taiwanés Hsiao Chu Chen “A Chip Odyssey” (2025) con presencia de autoridades académicas, policiales, comunidad universitaria, medios de comunicación alternativos e independientes además de docentes e investigadores. Más que la proyección de un documental, es una cátedra de viva voz de cómo las decisiones trascendentales de gobiernos con autoridad unidos a pueblos con sentido de pertenencia para sacar adelante a sus naciones hacen realidad la superación de la pobreza, la desigualdad y posicionarse en un papel de importancia dentro del juego geopolítico a nivel mundial. Un punto de reflexión artística e histórica del mensaje del pueblo de Taiwán para nosotros.
“La rutina es el único ensalmo que adormece la miseria humana”
“El crítico es el procurador del orden”
“La universidad educa en cuanto enseña al joven a apasionarse por todo lo que le será inútil más tarde”
“La inteligencia no conoce barreras, pero tiene peldaños”
“Las estupideces son ideas inteligentes caídas en mentes estúpidas”
“La lealtad es la música más noble de la tierra”
Nicolás Gómez Dávila, filósofo y políglota colombiano. Cofundador de la Universidad de los Andes (1913-1994)
AGRADECIMIENTO ESPECIAL
A ECOLED SAS, a su CEO, doctor Edwin Hernández Ph.D, y a todo su equipo de trabajo por permitir con su patrocinio la posibilidad de esta crónica.Auspiciante oficial del cubrimiento de la Feria Internacional del Libro de Bogotá edición 38 2026. ¿QUIÉN ES HSIAO CHU CHEN?
CONTEXTO PREVIO
-
¿QUIÉN ES HSIAO CHU CHEN?
La directora taiwanesa Hsiao Chu Chen (1972) es una de las documentalistas con mayor reputación y trayectoria no solamente en Taiwán sino de todo el sudeste asiático a nivel internacional. Sus obras como The Red Leaf Legend (1999) y Grandma’s Hairpin (2000), Our time, our history (2002), Face Taiwan: power of Taiwan cinema (2015) -ganadora del Golden Horse Film Festival de Taiwán en 2015- y On the train (2022) ganadora del Festival de Cine Internacional de Busan.
Su cine se ha caracterizado por reflejar la vida cotidiana y la evolución de Taiwán desde sus conflictos geopolíticos e internacionales -y el paso del gobierno de un partido y del liderazgo totalitario a la democracia- desde el deporte, la vida familiar, la escolaridad, el papel social de los adultos mayores como memoria histórica viviente y actores sociales -algo muy de las culturas orientales que difiere del terror y el olvido a la vejez en Occidente-.
En el caso puntual de “A Chip Odyssey” (2025), como lo narra ella misma en el inicio del documental, se mostró reacia a considerar estar frente al proyecto porque consideraba que hablar de circuitos y microchips podría ser “frío, insensible”, pero al describir las historias de vida y el trasfondo y punto de inflexión de quienes estuvieron detrás de aprender y compartir esa nueva tecnología yendo a estudiar y trabajar en Estados Unidos con el apoyo del gobierno, no solamente construyeron unas carreras y crearon empresa, sino que convirtieron a una nación que para 1970 era fundamentalmente rural, donde la gran mayoría de la población escasamente tenía la secundaria terminada y casi nadie tenía acceso a la educación superior, además de vivir en una nación que ha tenido su existencia en peligro desde 1949 ya sea por la agresión militar directa de la República Popular China como de la consolidación económica, diplomática y de pulso de poder que hizo que Estados Unidos, su aliado y benefactor natural -para 1960 el 6% del PIB de Taiwán era la cooperación internacional principalmente militar pero también en menor medida para servicios sociales, infraestructura y alimentación-.

La directora, guionista y productora de documentales taiwanesa Hsiao Chu Chen (1972) de la película “A chip odyssey” (2025) Foto: MUBI
2. ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE TAIWÁN?
Gracias a la misión de estudiantes de ingeniería que aprendieron sobre materiales semiconductores principalmente, pero también sobre teorías de la administración, contabilidad y cultura local durante su paso por las universidades de Ohio y Nueva Jersey, Taiwán desde la década de 1980 de manera imparable se convirtió en el referente mundial de fabricación de microchips y alta tecnología -siendo parte de los cuatro países en el mundo que poseen la capacidad técnica y el talento humano para producir microchips además de Estados Unidos, Japón y Corea del Sur respectivamente-. Inclusive hasta la crisis de las empresas punto com entre los años 2000 a 2002, fue potencia de la fabricación de memorias DRAM para consolas de videojuegos, computadoras personales y mecanismos computarizados industriales.
Taiwán generó un desarrollo económico sin precedentes en la historia, generando una calidad de vida, libertad de empresa y mentalidad de aprovechamiento al máximo del espacio y los recursos naturales de su territorio, generando relaciones de cooperación y ayuda en otras partes del mundo, basados en la expansión de compañías como UMC, TSMC, Asus, AMD entre otras que interactúan como desarrolladores o proveedoras de compañías como IBM, Intel y Apple. El renacimiento y consolidación mundial, en una industria que para el año 2025 significaba ganancias de 8 billón de dólares en 2025, de los cuáles la empresa TSM de Taiwán, el mayor fabricante del mundo generó 3.8 billones de dólares de ingresos. Desde la popularización mundial de los SmartPhone a finales de la década de los 2000, la demanda ha tenido el mayor aumento en la historia.
La concentración en Taiwán de la producción de un bien vital para el desarrollo tecnológico unido a la revolución de la inteligencia artificial, en la guerra comercial y geopolítica entre Estados Unidos y China comunista continental como cabeza del bloque de naciones BRICS, es un detonante de tensiones geopolíticas que podrían no solamente implicar la desaparición de un país independiente y en resistencia, sino que ocasiona un conflicto geopolítico de mayores dimensiones que la guerra de Ucrania o Irán por tomar ejemplos recientes y contemporáneos.
HISTORIA
De acuerdo con la reseña del Hoover Institute: “En 2019, el director Hsiao Chu-Chen se conmovió profundamente con las historias compartidas en el homenaje al pionero de los semiconductores Hu Ding-Hwa: relatos de ingenieros que, impulsados por un sentido de misión nacional, viajaron al extranjero para adquirir el conocimiento crucial que impulsó la industria de los chips en Taiwán. Su espíritu de sacrificio y determinación colectiva no solo sentaron las bases de la revolución de los semiconductores en Taiwán, sino que también marcaron un capítulo fundamental en la lucha de la isla por la supervivencia y la relevancia global. Dirigido por el galardonado Hsiao Chu-Chen y producido por el veterano de la industria de los semiconductores Ben Chen y el aclamado miembro de los Premios Óscar Ben Tsiang, este proyecto de cinco años se nutre de las perspectivas de voces de distintas generaciones, desde los primeros colaboradores hasta los profesionales actuales de la industria de los semiconductores. “Una odisea de chips” narra la trayectoria de Taiwán desde sus humildes comienzos hasta su consolidación como pilar fundamental del mundo digital. A través de la mirada de ingenieros pioneros, técnicas de línea, legisladores de primera línea, científicos visionarios y una nueva generación que ahora se enfrenta a decisiones cruciales, la película revela cómo, hace medio siglo, toda una isla se unió en una arriesgada apuesta para forjar su propio destino y el futuro de la tecnología global. Aunque Taiwán representa menos del 0,02 % de la superficie terrestre mundial, se ha convertido en una fuerza indispensable en la era de la IA y la fabricación avanzada de chips. Como motores invisibles de la vida moderna, los chips producidos en Taiwán ahora impulsan desde dispositivos inteligentes hasta la defensa estratégica, situando a la isla en el centro de la carrera tecnológica global. Una Odisea de Chips no es solo una crónica del ascenso tecnológico; es un poderoso testimonio del espíritu de una pequeña isla que se entregó en cuerpo y alma a la supervivencia, la innovación y la relevancia global. A medida que aumentan las tensiones y se intensifica la carrera de los semiconductores, la película nos recuerda que detrás de cada chip hay una historia humana, y detrás de cada avance, una apuesta intergeneracional”.
El Conmonweatlh Magazine de Taipei describe con mayor profundidad el trabajo investigativo de la película:
“¡Apunta la fecha! El 13 de junio se estrena en cines “Una odisea de chips”, el primer documental taiwanés sobre su industria de semiconductores. La directora Hsiao Chu-Chen (蕭菊貞) dedicó cinco años a entrevistar a más de 80 figuras clave del sector para reconstruir cómo Taiwán construyó su imperio de chips partiendo de cero. Su conclusión fue que “el éxito de Taiwán en la industria de semiconductores no fue robado; surgió de nosotros mismos”.
En la década de los setenta, Taiwán era un páramo tecnológico. El gobierno decidió apostarlo todo por los semiconductores. Hsiao estudió las actas de las reuniones oficiales y los documentos informativos del fundador de TSMC, Morris Chang, de 1985, en los que se utilizaban términos como “apostar” y “jugar”. “Fue, sin duda, una apuesta arriesgada a nivel estatal”, afirma.
En 2019, durante el funeral del ex subdirector del ITRI, Ding-Hua Hu (胡定華), Hsiao escuchó a muchos ingenieros veteranos que formaron parte del programa de iniciación de la RCA (Radio Corporation of America) relatar este episodio particular de la historia taiwanesa. Estas historias la conmovieron tanto que decidió hacer un documental al respecto. «Son historias fascinantes y demasiado buenas como para dejarlas pasar. Y los protagonistas se están desvaneciendo», afirma.
Aunque se define a sí misma como una experta en tecnología, contó con la ayuda de sus dos productores, Ben Chen (陳添順) y Ben Tsiang (蔣顯斌), y cinco años para ponerse al día. Casualmente, el mundo cambió para poner su tema en el centro de atención: TSMC se consolidó como el núcleo estratégico de Taiwán, la pandemia de COVID y la tensión geopolítica convirtieron los semiconductores en una cuestión de seguridad nacional, y Taiwán ascendió a la prominencia como pilar fundamental del sector tecnológico global.
Aunque Morris Chang no estuvo disponible para una entrevista, el equipo conversó con altos directivos de TSMC, entre ellos el miembro del consejo de administración Dr. FC Tseng (曾繁城), el expresidente Mark Liu (劉德音) y el vicepresidente NS Tsai (蔡能賢). Hsiao subraya que la película no trata solo sobre TSMC, sino sobre la industria en su conjunto.
Para garantizar la precisión histórica, Hsiao dedicó seis meses a investigar el punto de partida de la industria taiwanesa de semiconductores: el modesto restaurante «Xiaoxinxin» (小欣欣) en la calle Nanyang. En 1974, el Ministro de Asuntos Económicos, Sun Yun-suan (孫運璿), el Ministro de Transporte y Comunicaciones, Henry Kao (高玉樹), y otros líderes gubernamentales y empresariales se reunieron allí para dar inicio a la estrategia de Taiwán en el sector de los semiconductores. Hsiao examinó minuciosamente los archivos gubernamentales para encontrar la ubicación de esta trascendental reunión y así poder recrear el momento histórico en la película.
Otra figura clave en el desarrollo de la industria de chips de Taiwán fue Pan Wen-Yuan (潘文淵), conocido como el padre de la industria de circuitos integrados de Taiwán. Hsiao invitó al exdirector del ITRI, Chin-Tay Shih (史欽泰), a regresar a la habitación 508 del Grand Hotel en Yuanshan, donde Pan se hospedó mientras formulaba el plan para transferir tecnología de RCA a Taiwán.
Un momento emotivo de la película se produjo cuando DY Yang (楊丁元), líder del proyecto de semillas de RCA, recordó cómo dirigió a un equipo de veinteañeros en Estados Unidos para que aprendieran la tecnología. El ministro Sun dio órdenes estrictas antes de que partieran: “El fracaso no es una opción”. Yang se emociona hasta las lágrimas al recordar esto.
Entre estos jóvenes, a quienes se les confió el destino de Taiwán, se encontraban los ya mencionados Chin-Tay Shih y FC Tseng, así como Liu Ing-dar (劉英達), James Chiu (邱羅火), Tsai Ming-kai (蔡明介) y Robert Tsao (曹興誠). En 1977, Taiwán sorprendió al mundo cuando su primera línea de producción de semiconductores superó a RCA en rendimiento en tan solo seis meses.
Ahora, las antiguas residencias estudiantiles se han convertido en el Parque Científico de Hsinchu, los campos de caña de azúcar del Parque Científico de Tainan en fundiciones, y Taiwán en el pilar de la industria tecnológica mundial. En su documental, Hsiao pregunta: ¿Acaso no deberían todos los taiwaneses aprender más sobre los orígenes de la industria en la que hemos invertido tantos recursos?
El productor Ben Chen recuerda que, durante el funeral de Hu, Hsiao le preguntó: “¿Vale la pena contar esta historia?”. Su respuesta fue: “Por supuesto”. Al principio, solo pensaban documentar cómo Taiwán construyó su industria de semiconductores desde cero. Con el tiempo, los chips taiwaneses se convirtieron, literalmente, en una moneda de cambio en el panorama internacional.
“Esta gente no lo hizo por dinero; lo hicieron por Taiwán”, afirma Chen. En la página de fans de la película, comentó que Donald Trump debería verla para comprender la cantidad de mano de obra, tierras y electricidad que Taiwán aportó a la industria de los circuitos integrados para llegar a donde está hoy.
Esta es la historia tecnológica de Taiwán, la historia de los semiconductores desde la perspectiva taiwanesa. Lo que los taiwaneses llaman su “montaña guardiana” fue construida por un equipo de gigantes abnegados que asumieron una gran responsabilidad y aseguraron una cosecha para que toda Taiwán la disfrutara”.
REFLEXIÓN FINAL
Sobrepasar las dificultades, tener trabajo en equipo, llegar al sacrificio por un ideal, pero sobre todo, ver la victoria como un triunfo. No en vano el lema “El fracaso no es una opción” es una declaración de principios y una reflexión de cómo los problemas, discusiones y agendas de poder en nuestros países son tan básicas -por no utilizar otros adjetivos-.
Los liderazgos fuertes, la visión de país y las sociedades sincronizadas son la clave del éxito, y si bien, han sido liderazgos o actitudes de liderazgo autoritarias las que han liderado saltos cualitativos para los pueblos, son, sin duda alguna, la mejor transición para el ascenso a la libertad y el predominio a las sociedades libres. Sociedades que deben ser educadas, ilustradas y haber superado la pobreza material y la desigualdad. Y la educación, sumada al apoyo a los talentos natos desde los Estados para realizar emprendimiento y progreso los que transforman realidades.
Una gran tarea para nuestra reflexión personal y para los futuros liderazgos de Colombia y la región.
FUENTES
- “Cine de Taiwán en el Amambay”. 12 de julio de 2012. Secretaría Nacional de Cultura de Paraguay. Enlace virtual: https://cultura.gov.py/2012/07/cine-de-taiwan-en-el-amambay/ (Consultada el 24 de 2026)
- “«¡Taiwán nunca robó a Estados Unidos!» El nuevo documental «Una odisea de chips» celebra el éxito de la industria de los semiconductores”. Conmmonwealth Magazine. 14 de mayo de 2025. Enlace virtual: https://english.cw.com.tw/article/article.action?id=4117 (Consultada el 24 de 2026)
- “Una odisea de Chip”. Hoover Institute. 5 de noviembre de 2025. Enlace virtual: https://www.hoover.org/events/chip-odyssey (Consultada el 24 de 2026)
- “Taiwán: el epicentro tecnológico del mundo que conquista a Colombia con el documental Chip Odyssey: La apuesta del siglo”. 15 de abril de 2026. Enlace virtual: https://elnodo.co/taiwan-el-epicentro-tecnologico-del-mundo-que-conquista-colombia-con-el-documental-chip-odyssey-la (Consultada el 24 de 2026)













Comentar