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Para el actual Poder Ejecutivo, los aviones utilizados por as fuerzas armadas colombianas se accidentan por ser “chatarra” y no por falta de mantenimientos preventivos o correctivos, tampoco por errores humanos u operativos. Ante esto, cabe preguntarse: ¿por qué no suspendió su operación si eran chatarra?, ¿por qué no se realizaron los mantenimientos debidos?, ¿por qué se siguieron recibiendo aeronaves de tipo similar? ¿Acaso eran funcionales mientras operaban con normalidad y se convirtieron en chatarra solo al momento del siniestro? ¿Qué sentido tienen, entonces, las pruebas técnicas y periciales para determinar las causas de un accidente? ¿Por qué, bajo esa lógica, se redujo el presupuesto para las Fuerzas Armadas?
Para el actual Ejecutivo, un niño hemofílico murió por salir a montar bicicleta y caerse —debido a la supuesta falta de sensatez y cultura de su madre— y no por la falta de suministro del medicamento Emicizumab por parte de su EPS, la cual está intervenida por el mismo Gobierno. Resulta claro que, para el Ejecutivo, los niños deben dejar de comportarse como tales si padecen algún tipo de patología. Tal es el desatino de su análisis, que llega a considerar que las personas deben tolerar la falta de entrega oportuna de su medicación.
Estamos ante eventos claros de reparación directa, en los términos del artículo 140 de la Ley 1437 de 2011. Los sucesos anteriores no son más que la punta del iceberg de un evidente deterioro institucional: fallas en el servicio producto de la insensatez, la negligencia y la falta de respeto a los protocolos.













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