Fragmentos

I

Se esfuerza tanto en ser delicada que parece frágil. Muestra tal agradecimiento por cada gesto, aún los mínimos, que nadie la pensaría indignada. Es menuda, grata, sensible. Habla poco y lo hace con precisión.

Esa tarde los aliados que nos vamos tornando amigos debíamos nombrar en pocas palabras la historia que nos une, es dolorosa. Tejíamos los hilos gruesos, los notorios, mientras en algún rincón de la memoria común se escondían pequeñas puntadas hechas no con agujas, sí con lanzas: las de los crímenes en que los paramilitares arrasaron vidas y honras.

Con suavidad, casi pidiendo permiso, nombró a esas víctimas que aún no reciben justicia, para que no se nos pierdan en la memoria, que es lo que nos va quedando del dolor sin Estado, sin reparación.

II

No nos hemos encontrado nunca, pero sigo la pista de sus acciones, me he beneficiado de su conocimiento y de la generosidad con que lo entrega. Coincidimos en un proyecto por la vida de la naturaleza que llevo en el corazón.

Con su trabajo no cuida a uno o a dos: protege a cada uno de nosotros los humanos y a muchas otras vidas. Se entrega sin medida.

Es fuerte, a veces luce insolente.

Aquella mañana que era fiesta en su vida me habló de un dolor que conoce bien, que yo intento acompañar. Y nombró el suyo. No era excusa, no era respuesta, tenía mucho de esas preguntas que he encontrado una y otra vez en quienes fueron arrasados y no han encontrado piedra en la cual pararse, instituciones que respondan.

Las Farc las dejaron sin su padre y sin sus bienes. El Estado se niega a entregarle lo que la Constitución le promete: justicia, reparación y la devolución de lo que su familia había construido con inmenso esfuerzo. Conozco esa indolencia de los funcionarios.

El silencio de las instituciones la ha hecho fuerte, no concibe que quienes las llevaron al naufragio gocen de privilegios, y que ella y aquellos a quienes les arrebataron todo y tengan que reconstruirse con dolor y soledad.

III

Teníamos una buena conversación. Habíamos pensado incluso en sumarnos por causas que nos encontraban.

Las audiencias públicas de la JEP han puesto en evidencia verdades incontestables sobre la barbarie de guerrilleros y militares, sobre el daño que cargan millones de personas que sólo esperaban vivir en el país que también es de ellos.

Los militares habían jurado cumplir la Constitución y la Ley. Tenían compromisos y obligaciones mayores que las de cualquiera otro en ese conflicto, nos representaban, eran las instituciones. Porque asesinaron a inocentes y quebraron su deber con el Estado, lo que nos debería unir, sus crímenes hieren lo más profundo de la sociedad.

Muchas veces recalqué la obligación de los miembros de la Fuerza Pública. Cuando vi las audiencias de reconocimiento fui directa y reclamé por las ejecuciones extrajudiciales. Entre nosotras se extendió un silencio que parece interminable.

Volvimos a hablar en una reunión amplia, con otro tema en la agenda. Detrás de su duro reclamo hubo minimizaciones, algo se siguió rompiendo.

IV

La aliada, a la que quiero como amiga, la que parece frágil y tímida nos puso frente al país que somos. ¿O los países?

Queda, pausada, así habla siempre; cuidadosa, evitando que sus palabras rompan hilos delicados; veraz hasta el dolor. Su voz, esa voz, fue elevando un clamor desoído, el de las víctimas perplejas porque nos faltan las miradas que reconozcan que las heridas merecen igual respeto, que a sus dolores les debemos igual reverencia, que sus necesidades claman al mismo Estado, que sus derechos son iguales.

Nombró la Colombia de millones de conciudadanos que lloran a quienes les asesinaron; el de quienes buscan a sus desaparecidos por unos y otros; el de los adultos que sufrieron reclutamiento y violencia sexual; el de aquellos a quienes les robaron el trabajo de su vida. Esa nación víctima de incendios desatados por tantos impunes.

Ella, la aliada dulce, se hizo la voz de ese país de ausentes, ignorados o despreciados.

Luz María Tobón Vallejo

Periodista. Exdirectora del periódico El Mundo, profesora, investigadora en comunicación.
Actualmente lidera la Iniciativa por la Minería Consciente, un proyecto de la sociedad civil por el diálogo social y la comunicación pública en entornos mineros.

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