Rompiendo la indiferencia: la juventud construye el cambio político

La participación política juvenil es hoy una realidad cada vez más evidente. Como joven, me atrevo a afirmar que en manos de mi generación radica la oportunidad de romper con viejos patrones y abrir camino hacia una democracia más plural e incluyente. A pesar de la profunda desconfianza que existe frente a la política colombiana, muchos jóvenes comienzan a involucrarse con mayor decisión en los asuntos públicos, convencidos de que el cambio es posible.

No es un secreto que los jóvenes colombianos nos sentimos cansados de una vieja política marcada por la corrupción y las promesas vacías. Por ello, con el paso de los años hemos dado el paso para asumir un rol más activo que el que históricamente habíamos desempeñado. Ya sea incidiendo en los Consejos de Juventud, en movimientos sociales o en distintos ámbitos de participación ciudadana, estamos decididos a influir en la vida pública del país y a construir un nuevo liderazgo político.

El descontento de los jóvenes con la política en Colombia no surge del desinterés, sino de la decepción. Durante años presenciamos cómo la corrupción y las promesas incumplidas se repiten sin consecuencias, alimentando la sensación de que “nada cambia”. Sin embargo, ese mismo malestar ha abierto el camino a un nuevo despertar político. Muchos jóvenes, lejos de apartarse de los asuntos públicos, empiezan a buscar nuevas formas de hacer política: toman la palabra, se organizan en iniciativas cívicas, colectivos estudiantiles y plataformas digitales desde las cuales cuestionan el ejercicio del poder en el país. Hoy, más que indiferencia, lo que emerge es una reconfiguración del compromiso político juvenil. Una juventud que ya no quiere limitarse a observar desde la barrera y se dispone a forjar sus propios espacios de representación.

El país atraviesa un momento de intensa efervescencia política. Hoy, 8 de marzo, Colombia vuelve a las urnas, y en el horizonte cercano ya se perfilan las votaciones del próximo 31 de mayo. En medio de una coyuntura crucial, las distintas corrientes políticas concentran sus esfuerzos en movilizar a sus electores y consolidar sus proyectos de poder. Lo verdaderamente llamativo es que, en ese escenario, la participación juvenil cobra cada vez mayor protagonismo. Pese al desencanto que muchos todavía sienten frente a la política tradicional, numerosos jóvenes ocupan un papel activo en la vida pública, decididos a impulsar transformaciones reales en nuestra nación.

El interés y la vinculación de los jóvenes en la política colombiana, que han venido creciendo a lo largo de los años, constituyen una oportunidad histórica de renovación. Cuando un joven elige informarse, opinar o integrarse a los procesos democráticos, contribuye a que la recuperación de una política marcada durante años por la desconfianza y la apatía comience a materializarse.

Permanecer ajenos ya no es una opción, porque el desentendimiento únicamente prolonga aquello que se quiere cambiar. La invitación para quienes leen estas líneas es clara: seguir formándose, continuar organizándose e involucrándose activamente en la esfera social y política del país. Solo así será posible gestar una manera distinta de hacer política: más incluyente, más consciente y verdaderamente cercana a las demandas de la ciudadanía.

Mayta Bolaño

Activista por las ideas que considera correctas. Escritora y conferencista. Estudiante de Derecho en la Universidad Libre, Seccional Barranquilla. Cuenta con diplomados en Cultura Democrática para la Paz y en Coaching para el Liderazgo.

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