Manifiesto Z

Te vi ser racista, te vi ser xenófobo. Te vi defender el abuso del poder y abogar por la polarización. Te vi imponer tu idea de lo bueno y lo deseable. Te vi decir públicamente que estabas en contra de la corrupción, pero practicarla cuando podías. Te vi hacer uso de la burocracia, para alcanzar favores y mejorar tu posición. Te vi denigrar de una historia clasista y desigual que no te atreviste cambiar, y  sólo te limitaste a reproducir. Y ¿Sabes? Creí que sólo te había visto yo, pero te vio toda una generación. Buenos días, soy Hellen Córdoba, de la I.E Presbítero Antonio Baena Salazar, Sabaneta-Antioquia, y hago parte de la generación de hijos que le tocó enseñarle a sus padres lo que es vivir el país desde la política y no desde el odio a la diferencia.

No obstante, considero un poco injusto poner toda la responsabilidad de construir una nueva Colombia, sólo en la generación Z; cuando hemos sido todos quienes hemos deslegitimado la sociedad colombiana, hasta convencernos de que la violencia era medio más eficaz para llegar a la paz; siendo, justamente, la identidad que se ha adoptado por años y años hasta la actualidad… Hemos tenido una historia de muerte y violencia, que han sido el resultado del des-consenso y de guerras egoístas, que muchos hoy tienen el descaro de defender.

Generaciones pasadas: No creo prudente, y mucho menos apropiado, poner solamente bajo nuestra responsabilidad: la generación Z, con nuestras publicaciones, likes, y memes que tanto nos criticas, los asuntos que han sido permitido durante múltiples décadas, sólo bajo el argumento de que somos el futuro del país ¿De qué futuro me hablas si el pasado está carcomiendo el presente? Si hay que dar lucha, debe ser, con y por todos los colombianos. Incluso, considero impropio que algunos se queden a la vista de cómo se arriesga la vida para salvar un país entero, que, !OJO¡ que es madre y hogar de más de un intervalo de edad.

Agreguémosle, además, la forma cómo históricamente se ha dividido en dos el pueblo colombiano: desde la patria boba, pasando por la Guerra de los Mil días,  el periodo de la Violencia, el Frente Nacional, el bipartidismo exacerbado, los grupos legales y los grupos al margen de la ley, hasta hoy hablar de “vándalos” y “gente de bien”, quienes  impulsados por la prevalencia de sí, se han empeñado en imponer su visión, con el argumento de que ésta, su visión,: «ha de sacarnos de la miseria que siempre es causa del bando contrario». Me pregunto, entonces, si es cierto que la única forma en cómo se puede construir los soportes al alcance de una paz y justicia estables, es inherente a elegir uno u otro lado; porque, técnicamente es así como se nos ha presentado la solución a la polarización ¿Es eso justo?  ¿Es justo vivir en este falso dilema, para quienes no lo vemos así?

Les propongo algo, que investiguemos, que vayamos más allá: las reformas y las protestas no es lo único que aporrea nuestra Colombia; también lo hace, y quizá con más fuerza,  los reclutamientos a niños, las balaceras que aún son tan atroces que se confunden con la lluvia, la pobreza que se naturaliza, los muertos que se convierten en un dato más para la estadística, los campesinos que se invisibilizan, las oportunidades para los jóvenes que cada vez son más escasas, los indígenas a quienes se les tacha de “bárbaros”, el feminicidio que cada vez más extendido; lo es también el narcotráfico, la corrupción y la desigualdad…

Se escuchan muchas voces, y cómo la mía, hay cantidades de ellas, con o sin acento, inclusive con el acento de personas que no son propias al país, todas ellas están dispuestas a dar alternativas, «lo mejor para Colombia es esto» «Colombia debería con sus recursos hacer esto» «El problema está en…» Etc, pero… ¿Qué pasa? Existen muchas voces para tan pocos oídos determinados a escuchar, y ahora les vengo a decir yo:

«El problema de la Colombia actual, es usted» como bien dijo Jaime Garzón, que no le interesa hablar de política, que no es crítico, que no argumenta su posición, que se informa por redes sociales, que se considera mejor que los demás, que juzga sin empatía, que es competitivo, que cree que todo el que propugna la igualdad es guerrillero y quien apoya al gobierno es paramilitar, que busca el cambio desde la palabra impuesta y no desde la práctica solidaria.

El problema es que estamos enfrascados en lo que nos divide, ignorando obtusamente lo que nos une, la  fauna, la flora, la cultura, el patrimonio, la biodiversidad, lo sublime de nuestra belleza, y la riqueza nacional; y todo ello lo hemos convertido en un paisaje efímero, que se pinta con los colores de la guerra, el odio y la muerte.

Por eso le propongo a la Colombia actual que tomemos otros colores de la paleta y re-dibujemos nuestro paisaje; uno en el que el consenso supere el disenso, uno en el que la esperanza derrote el miedo, donde la competitividad sea superada por la solidaridad, donde hagamos patria desde la escucha, la acción y el trabajo en equipo; un paisaje donde nos respetemos y nos escuchemos, aunque no estemos de acuerdo.

Nuestros genes no son violentos, no pertenecen al mundo del egoísmo, somos un pueblo noble trabajador, extendemos nuestras manos llenas de bondad y calor humano a todos sin distingos, somos una mayoría de gente de nobles sentimientos y buscadores de una sociedad justa; los violentos y criminales son una minoría que no puede eclipsar el espíritu altruista.

Nuestra generación no está llamada a estar de un lado o del otro, está para ser ella misma y construir su propia identidad, donde está pues, la diferencia, la diversidad, la pluralidad, el consenso y el disenso; tenemos que ser diferentes en torno a concebir nuestro propio mundo, nuestro ideales y sueños, y construir argumentos en vez de buscar culpables…

 

«LO MEJOR PARA COLOMBIA ES, TENER MENOS OÍDOS SORDOS, MENOS MENTES CERRADAS, MENOS VOCES DISIPADAS Y MÁS CORAZONES DISPUESTOS A AMAR. SE LOS DIGO YO, QUIEN PERTENECE A UNA GENERACIÓN EN PROCESO DE ENTENDER QUE EL CAMINO NO ES LA VIOLENCIA, SINO LA ACCIÓN, LA PALABRA Y EL PERDÓN. QUE LA VERDADERA CIUDADANÍA ES LA QUE ACCIONA SOBRE LA INFORMACIÓN Y NO SOBRE LA MERA EMOCIÓN, QUE ESTÁ ENTENDIENDO QUE CALLAR ES EL PEOR ERROR CUANDO EL PAÍS ES DE TODOS Y, POR ENDE, TODOS SOMOS LA SOLUCIÓN «

Hellen Córdoba Muñoz

Joven de 17 años, actualmente me encuentro cursando el grado 11 y quiero proyectar con mis palabras, un llamado a la crítica y a la reflexión desde la voz de una generación, que muchos creen ignorante, otros tantos incapaz y muchos incendiaria. Quiero dejar en alto, que aunque muchas veces se nos ignore, hago parte de la generación que TIENE VOZ, y lo más importante, QUE TIENE MENOS OÍDOS SORDOS.

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