Lo vi antes de conocerte

Hace tiempo te vi sin verte. No conocía tu rostro, no sabía tu nombre ni cuándo llegarías a mi vida. Sin embargo, hubo una visión que me mostró tu presencia antes de que la realidad me permitiera encontrarte.

No sé cómo explicarlo. Quizá fue un sueño, una intuición o una de esas experiencias que desafían cualquier intento de encontrarles sentido. Solo recuerdo la certeza de que, algún día, te reconocería.

Y entonces apareciste.

Fue inesperado. Entre tantos hombres, llegaste sin anunciarte, como si aquel encuentro no necesitara explicaciones. Bastó un hola, una conversación y unas cuantas risas para que algo en mí despertara una memoria difícil de nombrar.

No era que te conociera; era que había algo en ti que ya me resultaba familiar.

Entre el arte, la música y lo inexplicable, comenzamos a descubrirnos. Compartimos anécdotas, chismes e historias, hasta que las conversaciones dejaron de ser simples intercambios y se convirtieron en una manera de acercarnos.

Mientras tú conocías mi historia, yo intentaba comprender aquella extraña sensación: ¿por qué había sentido tu presencia antes de saber siquiera que existías?

Llegaste con tus propias batallas, con una oscuridad que quizá pocos alcanzaban a ver. Sin proponérmelo, fui acercándote un poco de luz. No para rescatarte, sino para acompañarte. Porque detrás de tus silencios descubrí la fuerza de un guerrero, alguien que, a pesar de sus heridas, conserva el valor de seguir adelante.

Y, casi sin darme cuenta, también comencé a confiar en ti. Te compartí fragmentos de mi pasado, mis sueños y algunas de las cosas que imagino para mi futuro. Entre diseños y colores, nuestras conversaciones empezaron a darle forma a una historia cuyo desenlace todavía desconocemos.

A veces pienso que soy una pasajera que, después de tantos caminos, encontró una estación en la que desea detenerse. No sé cuánto durará esta parada ni qué nos espera más adelante. Por ahora, me basta con descubrir quién eres más allá de aquella primera impresión que, curiosamente, llegó antes de conocerte.

La noche trae consigo una guitarra, una balada y ese frío que invita a pensar en lo que aún no tiene respuesta. Las notas acompañan mis preguntas, pero ninguna consigue resolver la más importante.

¿Dónde te vi antes de encontrarte?

¿Fue una visión, una intuición o simplemente una forma desconocida de anticipar tu llegada?

No tengo respuestas y tampoco quiero inventarlas. Prefiero dejar que el tiempo revele aquello que hoy permanece oculto.

Solo sé que, cuando apareciste, recordé aquella imagen. Y desde entonces, una pregunta permanece conmigo: ¿cómo es posible sentir que reconoces a alguien cuando, en realidad, apenas comienzas a conocerlo?

Quizá algún día lo comprenda. Quizá no.

Porque antes de escuchar tu voz, antes de conocer tu historia y antes de cruzar nuestras miradas, yo ya te había visto. Y cuando finalmente llegaste, supe que eras tú.

Cristina De La Hoz Mass

Técnica laboral en seguridad ocupacional.

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