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Y así constituye Juan Camilo Betancur la alquimia de la permanencia, con imágenes vertiginosas, a partir de historias mínimas o de crónicas provincianas.
El cuento “Grave”, cuyo título se debe a que fue escrito solo con palabras graves, sin agudas ni esdrújulas, en esos caros juegos del lenguaje que nos heredó, por ejemplo, George Pérec en la novela El secuestro, la cual no tiene la vocal e en ninguna de sus páginas.
Una reseña de Juan Esteban Londoño,
Julio Cortázar escribió que un cuento se mueve en ese plano del hombre donde la vida y la expresión escrita de esa vida libran una batalla fraternal, y el resultado de esa batalla es el cuento mismo. El cuento, para Cortázar, es una síntesis viviente, una vida apretada en pocas páginas, “algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una fugacidad en una permanencia”.
Y así constituye Juan Camilo Betancur la alquimia de la permanencia, con imágenes vertiginosas, a partir de historias mínimas o de crónicas provincianas. El autor se atreve a ir más allá de los límites de lo real para sumergirse en la imaginación, aquella fuente vital de las imágenes, donde lo que nos doblega no es la realidad palpable, sino el tejido de una realidad paralela.
El cuento que le da el título al libro, “Elibrerto” —debido a un juego de palabras entre el nombre y el oficio del personaje principal—, está hecho de vivencias cotidianas y palabras del lenguaje común que nos hace pensar en el valor de la lectura, algo semejante a lo que planteó Stefan Zweig cuando nos retrató a Mendel, el de los libros. Esta historia de un anciano encerrado en una librería durante la época de la Pandemia nos hace recalar en el valor del libro, y en aquellos personajes que ofrecen a los demás lo mejor que tienen, las palabras encerradas en papeles que desocultan el misterio de la vida.
Y es que en esta obra, el tema del libro juega un papel central, como se refleja también en la narración titulada “El hombre libro”. En este cuento, el personaje de Angélica empieza a ver dentro de su cabeza imágenes como en una sala de cine. Las figuras de la narración mutan, devienen en otras posibilidades de ser, se cambian de lugares, de rostros o de cuerpos en un parpadeo. Si en un cuento hay personajes que son insectos, en otros son las plantas y las flores las que tienen vida humana. Nos encontramos, por ejemplo, con un grillo narrador. En “La cuaresma”, se presenta la fábula de unos insectos que fundan un pueblo. En “Citronelo”, un devenir vegetal de las plantas, en constante transformación de las identidades. En “El niño flor”, un pequeño de piel azul emerge como una de las formas del cuestionamiento de las identidades fijas. Así el autor nos muestra que, en el devenir, el sujeto no es un punto fijo en la existencia, sino una transición constante.
El lugar del libro es el municipio de Girardota, al norte de Medellín. Juan Camilo establece la periferia de los pueblos provincianos como centro de sus narraciones. Ellos nos ofrecen la atmósfera, el paisaje viviente, antes del ser humano, que con un breve trazo ubican lo anodino, lo extraño y lo resplandeciente en la cotidianidad de un pueblo que delira con ser una ciudad.
Colombia, Antioquia, Girardota. Estos tres nombres nos ubican en la médula de un conflicto inevitable. Por ello Juan Camilo dedica varios de sus cuentos al problema de la violencia. Y en este ámbito, tal vez uno de los cuentos más logrados es “Los Gorgojos”, en el que se narra un partido de fútbol entre los muchachos del pueblo y un equipo rival llamado —no por casualidad —, Las Águilas Negras. Si Los Gorgojos ganan, los paramilitares se marchan. Si lo hacen Las Águilas Negras, los campesinos deben abandonar sus tierras. Así, los personajes salen a la cancha a jugarse la vida.
En este libro hallamos un género híbrido de cuento y crónica. El autor saca a la luz sus destrezas periodísticas y convierte las anécdotas en tramas de acción. No solo los personajes o el pueblo son protagonistas, también lo son las palabras. Así sucede con el cuento “Grave”, cuyo título se debe a que fue escrito solo con palabras graves, sin agudas ni esdrújulas, en esos caros juegos del lenguaje que nos heredó, por ejemplo, George Pérec en la novela El secuestro, la cual no tiene la vocal e en ninguna de sus páginas.
Llama la atención el Epílogo del libro, como una especie de confesión del actor detrás del escenario, donde Juan Camilo describe el modo en que confecciona sus cuentos. Dice que los relatos no solo sirven para entretenernos, sino para tejer el sentido de la existencia. En el cuento, “cada pieza es esencial. No hay tiempo para divagar”, comenta. Y con ello ofrece pistas para quienes se adentran en la narrativa breve, como una forma de crear mundos inmensos contenidos en miniaturas.
Sobre Juan Esteban Londoño
Juan Esteban Londoño (Medellín, 1982). Poeta, narrador y ensayista. Es profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia. Ha sido docente de filosofía en la Universidad de Antioquia y coordinó durante varios años el Semillero de estética, poética y hermenéutica de la Universidad Católica Luis Amigó.
Doctor en teología de la Universidad de Hamburgo (Alemania). Filósofo y Magister en filosofía de la Universidad de Antioquia (Colombia). Licenciado y Magister en ciencias bíblicas de la Universidad Bíblica Latinoamericana (Costa Rica).
Ha publicado la novela Evangelio de arena (2018) y los poemarios El país de las palabras rotas (edición bilingüe español-inglés, 2019), Oráculos de Jezabel (2022), Los nombres de los árboles antiguos (2025) y El murmullo de las hojas (2025).
Entre sus libros de ensayo se encuentran Hugo Mujica: el pensar de un poeta en la poesía de un pensador (2018) y La crucifixión en la literatura latinoamericana contemporánea: Hugo Mujica, Raúl Zurita y Pablo Montoya ( Edición bilingüe alemán-español, 2020).
Con su libro Oráculos de Jezabel fue ganador del estímulo de creación del Ministerio de Cultura de Colombia. Sus cuentos, ensayos y poemas han sido publicados en diferentes revistas y traducidos al alemán, al inglés y al ruso. También ha participado en diversos proyectos musicales como vocalista y compositor.













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