Ruta N no puede echarse el desarrollo del país al hombro

Cero y van dos, con el reciente anuncio de la cancelación del proyecto del centro de innovación tecnológica de Kimberly Clark se cierra otro capítulo más de los proyectos fallidos de las grandes multinacionales orquestados por Ruta N, por lo representativos que eran ambos proyectos, la importancia de las multinacionales que estaban involucradas y la cuantía de las inversiones que fueron puestas sobre la mesa amerita realizar un análisis de lo que ha sucedido.

Caso Hewlett Packard

Este proyecto fue una de las piedras angulares del nacimiento de Ruta N y fue anunciado con bombos y platillos en el 2011, si bien lo que fue presentado en esa oportunidad daba muchas esperanzas recuerdo que personalmente me pareció muy extraño que una multinacional de esa magnitud pero que se encontraba en medio de un proceso de reestructuración quisiera iniciar un proyecto tan ambicioso aquí en Medellín.

Digo que siempre me pareció fuera de lugar este proyecto porque Hewlett Packard desde hace rato es uno de los grandes dinosaurios en vía de extinción en el mundo de la tecnología, su modelo de negocios es arcaico y se ha visto desplazado en todas sus líneas por los nuevos competidores del boom de los startups digitales, ni hablar del segmento de hardware donde tanto Hewlett Packard como todos los otros grandes están perdiendo mercado permanentemente con China.

Hubo varios rumores que indicaron que detrás de la decisión para escoger a Medellín existieron muchas influencias políticas, tanto a nivel local como internacional, ya que entre los principales asesores de la firma en Estados Unidos se encuentra la ex-secretaria de estado Condoleeza Rice, quien desde la época del gobierno de George W Bush ha tenido buenas relaciones con el ex-presidente Uribe, esa multinacional tiene lazos muy cercanos con el Partido Republicano, no en vano su anterior CEO está participando actualmente en las elecciones primarias de ese partido para la presidencia.

Caso Kimberly Clark

Este proyecto era aún más ambicioso del proyecto de Hewlett Packard, ya que en vez de un centro de servicios Kimberly Clark venía a abrir un centro de innovación global para la investigación y desarrollo de nuevos productos, donde buscaba tener un equipo de investigadores y científicos de alto nivel desarrollando la nueva generación de productos de dicha multinacional.

En la prensa se ha especulado con los motivos de la cancelación de este proyecto, desde posibles retaliaciones por investigaciones de la Superintendencia de Industria y Comercio hasta demandas de incumplimiento atribuidas al IDEA, pero personalmente creo que la verdadera razón está en el nuevo orden económico regional que ha causado la caída de los precios del petróleo.

Si bien tanto Colombia como Brasil y México se han visto muy afectados por la pronunciada devaluación acontecida en los últimos meses, la cual ha obligado a replantear mercados enteros en cada país, ha afectado las proyecciones de crecimiento e incluso ha obligado a unos profundos recortes fiscales de estos tres países Colombia es el único de ellos que cuyo sector industrial se ha estado reduciendo y es cada vez menos competitivo.

Un país como Brasil y una región como Sao Paulo tienen un entorno académico mucho más robusto, no sólo comparado con Medellín sino con toda Colombia, adicionalmente el ecosistema industrial de la región de Sao Paulo es mucho mayor y más avanzado que el de nuestro país, es posible que hace 5 años cuando se tomó la decisión la exagerada valoración del Real brasileño (1.5 reales por dólar) haya hecho poco atractiva la inversión para ese centro en dicho país, pero ahora con la devaluación que tiene a esa moneda en 4 reales por dólar evidentemente los costos de todo el proyecto se redujeron ampliamente, y como todos sabemos las multinacionales a la larga no toman las decisiones con el corazón o por las amistades políticas, lo que les interesa son sus ganancias.

Por todas estas razones no debemos culpar a Ruta N por la cancelación de estos proyectos, antes han logrado mucho poniendo a Medellín en el mapa mundial de la innovación y el liderazgo tecnológico, lo que sucede es que Ruta N es una isla que no puede por sí sola cambiar la realidad de las políticas equivocadas que han implementado los gobiernos durante los últimos 20 años en cuanto a educación y desarrollo industrial.

Recuerdo que en agosto del 2013 cuando la movilización estudiantil se tornó violenta algunos de ellos realizaron varios destrozos en el edificio de Ruta N, por lo que muchas personas se olvidaron del tema principal de la movilización y se enfocaron en hablar del mal que le hacían a la ciudad al destrozar algo que se había construído con tanto esfuerzo, si bien es cierto que ese tipo de actos son repudiables e inaceptables no debemos dejar que el foco de la discusión se centre en los mismos, sino en el tema verdaderamente estructural e importante que había detrás, y es que estamos siguiendo un modelo de desarrollo equivocado y no hemos querido afrontar esa discusión con seriedad, mientras eso no cambie todo lo que intente hacer Ruta N se quedará en sueños que no se pudieron materializar.

Manuel Castro López

Emprendedor digital, abanderado del desarrollo sostenible y activista político, aquí encontrarán mi visión sobre todos estos temas.

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