Opinión

Zona gris, contaminación y mascotas

Escrito por: Carlos Alberto Barrera Guerrero

Artículo. 124…3. Omitir la recogida de los excrementos de los animales, por parte de sus tenedores o propietarios, o dejarlos abandonados después de recogidos, cuando ello ocurra en el espacio público o en áreas comunes. (Congreso de Colombia, pág. 71)

Como se aprecia en el artículo anterior, la ley colombiana mediante la “Ley 1801 del 29 de Julio 2016” o comúnmente llamado “Código Nacional de Policía y convivencia para vivir en paz”, en su artículo 124 numeral 3, regula la recolección de los desechos fisiológicos de nuestras mascotas, tipificando un comportamiento e imponiéndole una sanción acontecida su omisión; lo que la ley colombiana no alcanza a regular es el potencial problema ambiental que puede resultar de esta regulación. La anterior, se limita exclusivamente a imponer una sanción al dueño de la mascota que omita recoger unos desechos, sin embargo hace falta una ley o una sentencia que aclare o dé solución al problema de  falta de regulación con enfoque ecológico respecto al problema de las millones de bolsas plásticas que se utilizan para cumplir con la no omisión del artículo 124, en mención, y que generan visiblemente un alto grado de contaminación.

Creo fervientemente que, como la ley lo regula, los dueños de mascotas tenedores y demás, deben hacerse cargo de estos desechos; pero, creo también que al país, al gobierno, y al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, se les está olvidando regular algo tan esencial como es el no uso de bolsas plásticas para estas necesidades. Es el gobierno quien debería comprometerse más con el ambiente, y crear una ley, una regulación que tenga en cuenta la contaminación como eje para este problema, y que busque una solución amigable con el ambiente; en muchos países se han creado herramientas como “biopoop”,  una bolsa de un material que se descompone fácilmente. Incluso, acá en Colombia, estudiantes crearon bolsas biodegradables para recoger estos desechos, y existen palas reutilizables para recoger estos; entonces, creo que hace falta un poco de presión por parte del Estado mediante una regulación que obligue a los ciudadanos dueños de mascotas a utilizar este tipo de herramientas, hace falta una regulación eco amigable.

“En ciertos parques municipales en Los Ángeles (EE.UU.) y Lisboa (Portugal) se han instalado dispensadores de bolsas biodegradables, además de basureros para ese fin.” (Castellanos, 2018) Acciones tan pequeñas como la anterior ayudan a minimizar el daño ambiental que pueden generar las millones de bolsas plásticas que se usan a diario.

No solo es el compromiso del ciudadano pues está claro que hace falta muchas veces un impulso, llamémoslo así, para que la gente apropie comportamientos más coherentes con la situación ambiental que padecemos.

Como dije anteriormente, creo que es necesario que se busque una solución a ese problema, puesto que en Colombia hay aproximadamente 3 millones de caninos, como mínimo, según inferencias que saco de un artículo de la Revista Dinero: “para ser más claros, la firma de consultoría Kantar World Panel señala que en Colombia hay 3,5 millones de hogares con mascotas: 67% son perros… y 16% afirma tener ambos.” (Dinero, 2018), si el gobierno no toma cartas en el asunto, este problema puede convertirse en uno de los focos que mayor contaminación causen en el país, por eso y más considero necesario que si no es desde arriba, que sea desde lo local con campañas o unas cuasi reglas, que se impulse al uso de herramientas que nos ayuden a minimizar esos daños tan perjudícales para el medio ambiente y en ultimo para nosotros e incluso para nuestras mascotas.