Ya deja de controlar y vive

Cuando hablamos del control nos surge una luz roja en alguna parte de nuestra consciencia. O no podemos pasar sin él, hay una total dependencia, o entonces negamos completamente su existencia en nuestra vida.

Salvarnos la vida

Hay una clara conexión entre el control y la salvación de nuestra vida. Si hacemos una breve introspección fácilmente encontramos algunas profesiones en que el control es la base del éxito e incluso son esenciales para salvar la vida de muchos seres humanos cada día.

Piloto de aviación comercial – Su función es llevar pasajeros de un lado a otro en un avión. Su éxito se basa en el control de muchos indicadores, basta ver el cockpit de un avión para que te des cuenta que es realmente necesaria una gran atención y foco para controlar muchos parámetros y llevar el avión a buen puerto, sin ello sería muy complejo.

Controlador aéreo – Es lo mismo, pero los profesionales que con base en  un perfecto control de rutas pueden garantizar el tráfico aéreo y que no haya accidentes en el aire. Lo hacen con base al control del espacio aéreo y de las rutas de los aviones que están a su cargo. Son fundamentales para garantizar la seguridad de los vuelos.

Médicos y personal sanitario – Controlando los exámenes complementarios  pueden tener una mejor idea de potenciales patologías y hacer un mejor diagnóstico. En realidad el mismo diagnóstico conlleva a un potencial control de una enfermedad. Son profesionales que también usan el control para salvar vidas.

Y podríamos traer muchas más profesiones y profesionales que con base al control salvan vidas o simplemente hacen la vida más fácil a todos nosotros y nos ayudan a cumplir nuestros objetivos.

Hemos adoptado el control en nuestras vidas porque nos sentimos seguros. Porque hay una parte en nuestro cerebro que nos defiende de los peligros, de la muerte. Y el control de determinadas situaciones nos ayuda a defendernos de esa muerte física.

Aunque no contamos con el peligroso control mental y emocional. Este es el control que no nos deja vivir, que nos limita en nuestro desarrollo, que nos quita la oportunidad de ver muchas más posibilidades.

El control de nuestra misma existencia

Date cuenta de la forma en como te limitas diariamente, con base en tus creencias, miedos y en especial tu terror en salir de la zona de confort, te ajustas a lo que ya es, sin investigar más allá si hay nuevas circunstancias que llegan cada día. Y para eso, controlas de una forma a veces paranoica, que todo sea tal como ya es o crees que debe ser. No puede cambiar nada, todo tiene que ser con base a tus patrones, a tus ideas, o a una rígida forma de estar. (se repetía mucho la palabra base) Y lo más curioso es que muchas veces ni te gusta, pero es mantenido en tu vida gracias a un esquema inconsciente que alimenta esa necesidad, a veces apenas querer suplir un acuerdo inconsciente con un familiar, una pareja, un jefe.

Los hijos, las parejas, los padres, los amigos, los colaboradores, los compañeros, la familia …. y un largo etc.

Y como nos encanta el control, lo que más queremos controlar es nuestro entorno, lo que se mueve a nuestro alrededor. No vaya a ser  que ellos nos quiten nuestra estabilidad a tan duras penas conquistada, a nuestra total «independencia» y nos muestren lo que no queremos ver. Dice el dicho, más vale malo conocido que bueno por conocer.

Y cuando tocamos el tema de los hijos entonces viene el mayor problema. Aquí es donde quiero controlar más, porque quiero lo mejor para ellos, y esta es mi justificación. Les controlo lo que quieren y deben hacer, lo que deben estudiar, como lo tienen que hacer, lo que no deben hacer, lo que es mejor para ellos, porque claro, soy el adulto experto en ser padre, en tener experiencia de vida, de los errores que he cometido y que me han enseñado a vivir mejor y ellos pueden ahorrarse el  cometer los mismos errores. Hasta aquí todo suena hermoso, incluso lógico, muy lógico.

Pero quién dijo que tus hijos tienen que vivir lo mismo que tu? Quien dijo que ellos tienen que aprender lo mismo que has aprendido, dónde está escrito eso? De qué verdad estamos hablando? Controlamos a nuestros hijos porque no queremos que vivan lo que hemos vivido. O los educamos al revés de lo que han hecho nuestros padres, porque aún estamos en negación con lo que hemos vivido con ellos, o todo el contrario, hago totalmente lo mismo porque ellos han sido maravillosos conmigo y soy todo un caso de éxito de perfecta educación, modelo de un caso de estudio en Harvard.

Nunca me permito ser yo mismo, nunca dejo que sea mi esencia a navegar por la existencia que vivo. Y pierdo una oportunidad de verdaderamente conocerme.

Y con los demás lo mismo, aunque por circunstancias distintas. Y cuando llegamos a las parejas, salta algo más en lo que trato de controlar. Ahora me interesa controlar que no se vaya, que no me deje, que no salga de mi vida, que no deje de amarme.

El control es múltiple, le protejo de depredadores, de potenciales faltas de interés. Así que pongo muchas máscaras, aquellas que ya he identificado que se que le gustan mucho, aunque no vayan conmigo, pero mientras esto se mantiene. No hay peligros aparentes, apenas que me siento infeliz, pero eso es algo que ni lo noto, es muy sutil que parece que estoy muy feliz, lo importante es garantizar que no se vaya.

Y lo demás es simple, no hay duda que el control lo hago para sentirme amado, para sentir que alguien me acepta, me integra en su grupo, en su comunidad, en su tribu. Y si es necesario que para eso tenga que controlar mi forma de estar, lo hago, si para eso dejo de ser quien realmente soy, también lo hago.

Pero dónde nos lleva todo esto?

Si cerramos un poco los ojos ahora mismo y nos permitimos sentir todas las áreas de nuestra vida que tratamos de controlar, seguramente nos vamos a  dar cuenta que esto nos limita de forma brutal nuestra capacidad de vivir toda la existencia en su potencialidad.

Aunque tratamos de llegar siempre al máximo, ganar lo más posible, competir con los demás, encontrar miles de estrategias para ser mejores, vamos siempre o casi siempre por el mismo camino, lo que reconocemos como el más seguro. No porque sea el más seguro, pero simplemente porque no queremos (por control) arriesgar a  abrirnos a otras posibilidades. Ya se que al equipo que gana no se cambia … aunque has visto si esto es realmente verdad? O es solo una creencia? Aunque la creencia funcione porque no la pones en duda? Te hablo en un sentido figurado.

Hemos asociado la felicidad al control, igual esto te suena ridículo, pero date cuenta por qué tratas de controlar. No será para garantizar un modelo de vida que tu consideras que  es la más cercana a tu idea de lo que es la felicidad? Entonces qué es la felicidad para ti? Un espacio seguro y cerrado o una verdadera oportunidad de experimentar la vida tal como se presenta en un espacio infinito y totalmente abierto?

Solo vas a poder saber cuando lo experimentes, cuando pongas en práctica las diferentes opciones e investigues por ti mismo. Pone en duda lo que te cuento, lo que sabes, lo que has aprendido, lo que crees, la lógica, el sentido común, todo a la basura. Déjate  experimentarlo verdaderamente.

Y ahí puede que te encuentres de frente con la verdad! Pero para eso tienes que atravesar el miedo que va a surgir para ti y cuando lo traspases en toda su totalidad llegas a un territorio que normalmente yo llamo, en mi total ignorancia, el espacio de la libertad.

Sé totalmente libre de ti mismo, y deja de controlar y vive, a no ser que seas controlador aéreo, ahí te pido que sigas controlando los aviones por la seguridad de todos nosotros que volamos.

https://youtu.be/yNH6U3Le0WE

About the author

Pedro Loupa

Emprendedor, globalista, visionario y experto en tecnología, innovación, emprendurismo, marketing y desarrollo de negocios internacionales. Y sobre todo, un apasionado de la vida y las diferentes culturas. Como ​Mindful Leader & Meditation Mentor a nivel internacional, utiliza sus metodologías para asesorar y apoyar a transformar las organizaciones y líderes en espacios y personas conscientes​.