Una súplica a orejas sordas

“En el lado positivo, Petro parece que seguirá sin coalición estable, continuando la calma de los mercados e inversionistas que ha permitido el fortalecimiento del peso. Si siguen así las cosas, tal vez, el brillo de esperanza volverá en los ojos de muchos, la esperanza de que el gobierno fracasará en implementar su radicalismo. ”


Primera columna

Con la noticia de la renuncia de Irene Vélez como ministra de energía y minas, muchos suspiraron un suspiro de alivio, pues tal vez la locura terminara. Ya no escucharíamos de no permitir la exploración ni videos de las diatribas de la ministra sobre un sector del que parecía tener escaso conocimiento. El brillo en los ojos que marcan la esperanza puede que estén cerca de extinguirse con el nombramiento de Omar Andrés Camacho.

Primero toca resaltar lo bueno. Por lo menos este nuevo ministro tiene, presumiblemente, mayor conocimiento en temas de energía y minería. A pesar de que mintió en su CV, mintió en la experiencia, no la educación que recibió (por lo menos lo que se sabe hasta ahora). Con ello, uno pensaría que el país se puede ahorrar aquellas fallas y confusiones de la ministra.

El conocimiento que tiene debería dejarlo ver claramente que una transición energética mal hecha y apresurada lleva al caos, la miseria y, en últimas, revertiría cualquier esfuerzo de descarbonización. También podría significar que conoce los límites de unas energías propuestas para la transición y decida por caminos más eficientes y mejores. En vez de insistir con los paneles solares y la energía eólica que son dañinos al ambiente y no tienen la capacidad de reemplazar a los hidrocarburos, podría insistir en el uso de gas natural, el fomento de la energía hidroeléctrica y el establecimiento de la nuclear.

Pero ahora… lo malo. Uno de los problemas es ese mismo conocimiento, pues el fundamento de un proyecto ideológico es justificado en lo que parece lógico y sabio, pero en realidad es imprudente e inclusive fatal. Le surge el mismo problema que a los dictadores y personas inteligentes en políticas públicas. Se puede decir lo que sea de ellos, pero los dictadores exitosos de la historia no han sido personas tontas, son profundamente inteligentes. Son tan inteligentes, de hecho, que cometen el arrogante error de creer ser capaces de controlar a todos. La inteligencia les hace pensar que pueden ser marionetistas, mientras que el resto son sus títeres. ¿qué le hará el Poder al nuevo ministro?

Este es un miedo real, pues aparte de estar formado en materias relevantes para alguien encargado del MinMinas, también ha sido un fiel seguidor e idolatra izquierdista. No se necesita ir muy lejos para evidenciarlo: fue candidato para el partido FARC, ha elogiado a tiranos y guerrilleros de izquierda desde Chávez a Pizarro, e incluso fue activista con skinheads socialistas radicales de RASH.

Más, sin embargo, surge la preocupación sobre la experiencia del nuevo ministro. Ya se descubrió que previamente mintió en su CV (¿seguirá mintiendo?), y esa mentira fue justo sobre su experiencia laboral. Puede que conozca mucho y que recite de memoria algún reporte del PICC, pero nada quitará que apenas ha trabajado dentro de la toma de decisiones en su sector de formación.

He aquí una pequeña súplica. El dólar está abajo y los mercados están reaccionando positivamente a Colombia luego de la caída de la coalición de gobierno. En gran medida, los recursos que han hecho esto posible provienen del sector de hidrocarburos. Irónicamente, este sector ha sido el que más inversión ha atraído bajo Petro. Por favor, no desperdicien tal potencial y prosperidad bajo el altar del ambientalismo; no exageren con su energía renovable ni con su plan de descarbonizar la matriz energética.

La matriz energética colombiana es de por sí bastante limpia. Entre el 67% – 69% corresponde a energía hidráulica, y en total la energía renovable representa un poco más del 71%. Si se quiere impulsar más renovable, busquen alternativas inteligentes y sostenibles. O expandan la energía hidráulica, fortalezcan la producción y consumo de gas natural (responsable por una dramática reducción en emisiones de EE. UU.), o permitan e incentiven la energía nuclear.

Los beneficios de continuar con la exploración y permitir el florecimiento del sector de hidrocarburos son más que obvios. Únicamente alguien obsesionado con una narrativa falsa de fin del mundo escogería el camino irracional de descarbonización radical. Soy escéptico y cínico sobre esto. Pueden escribirse mil columnas de cientos de conocedores del tema o analistas, inclusive más preparados que yo, pero la ideología continuará cegando la política en el país.

En el lado positivo, Petro parece que seguirá sin coalición estable, continuando la calma de los mercados e inversionistas que ha permitido el fortalecimiento del peso. Si siguen así las cosas, tal vez, el brillo de esperanza volverá en los ojos de muchos, la esperanza de que el gobierno fracasará en implementar su radicalismo.


Todas las columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/sansilva/

Santiago Silva Schmidt

* Coordinador local para Students for Liberty Colombia. Graduado de Relaciones Internacionales enfocado en política, economía e historia.

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