Un filósofo en el circo

Cuando el filósofo entró al circo, también descubrió que la diferencia entre opinión y conocimiento allí no existía, pues bastaba un poco de influencia, teatralidad o incluso magia, para que los asistentes convirtieran la visión del artista en la visión general, irrefutable, desapareciendo de manera repentina, el dominio de la ciencia, creando una nueva realidad.


Cuando el filósofo llegó al circo, entendió que las reglas que siempre siguió y aceptó, no funcionaban más, el circo hace sus propias reglas y son dinámicas. Entendió que, en el circo, el mundo de las ideas de Platón, lo bueno, lo justo y lo virtuoso, tomaba un sentido muy diferente, por momentos confuso y casi siempre engañoso. Cuando el filósofo entró al circo, también descubrió que la diferencia entre opinión y conocimiento allí no existía, pues bastaba un poco de influencia, teatralidad o incluso magia, para que los asistentes convirtieran la visión del artista en la visión general, irrefutable, desapareciendo de manera repentina, el dominio de la ciencia, creando una nueva realidad. Pero tal vez no todo es tan ajeno para el filósofo en el circo, pues el circo hace parte de la vida misma, así como el filósofo. Entonces, tendrá la opción de explorar y adaptarse a ese circo, o aferrarse a sus creencias y su conocimiento, muriendo víctima de la cicuta.

La carrera por la presidencia de Colombia ha iniciado llena de emociones, candidatos frescos, esperanzadores e inspiradores en medio de tanta turbulencia. Algunos de ellos inesperados, nuevos en la contienda presidencial, pero no en la política. De alguna manera me ilusionan, pues más allá de estar de acuerdo con ellos o no, dan al debate opciones nuevas y lejanas al dogmatismo y a los extremos.

Carlos Amaya del Partido Verde, el candidato más joven, ex gobernador de Boyacá, un hombre inteligente, con sobresalientes resultados y convencido de la importancia de sacar lo mejor de todas las personas. Federico Gutiérrez, de odios y amores como la mayoría de los líderes carismáticos, pero que puede ser una buena opción para muchos, para el país y quizá lo sea. Finalmente, allá desde la Universidad de Los Andes en Bogotá, emerge un candidato atípico, algo extraño para lo que acostumbra a ser un candidato presidencial, perdido entre libros, en la academia, la técnica y algo de filosofía. Alejandro Gaviria.

No pretendo asimilar a Alejandro Gaviria con un filósofo, aunque comparta la filosofía de este ingeniero y economista, ni tampoco quisiera que se entendiera que las contiendas electorales son asimilables a un circo, aunque tengan mucho de eso. Busco entonces, plasmar, cómo percibo a esta candidatura y cómo creo que no encaja, por su estilo, sus pensamientos y sus acciones, en el formato electoral democrático, en donde decir la verdad no siempre te hará libre y lo conveniente para el país, no siempre es popular.

Hace un tiempo escuché a un político cercano, un término que de alguna manera me aterrizó y me hizo entender un poco más sobre la democracia. El término fue “Rentabilidad política” al parecer bien conocido por aquellos más experimentados. Ahora, creo que esos candidatos sensatos tendrán que poner sobre una balanza lo conveniente y lo rentable, renunciar a algunas verdades impopulares y crear un espacio en el mundo de las ideas para la rentabilidad, más allá de la verdad.

Alejandro Gaviria tendrá que ser rentable si quiere llegar a la presidencia, así que, como el filósofo de esta historia, tendrá que bañar de teatralidad a sus ideas, eso sin perder la sensatez que lo caracteriza. Reconocer lo que está bien, para seguir avanzando en esa dirección, así como entender la necesidad de cambio en los muchos aspectos que nuestra imperfecta sociedad requiere, sin perder de vista que, con un paso a la vez en la dirección correcta, se llega más lejos que con muchos pasos erráticos. Como el bien lo menciona, deberá alejarse de la retórica pomposa de la revolución. Así, Tal vez, en esta ocasión, la visión del artista se ajuste mejor a la realidad y el filósofo haga parte del espectáculo.

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Mauricio Alejandro Molano Quiroz

Ingeniero Civil. Edil Comuna 14.

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