Trump y Biden, el Corín Tellado

“Drama de un amor enfermizo al poder.”

El mundo moderno avanza y, lo hace a gran escala, parece nada realmente desde que hace unos meses, recibimos la llegada de un virus que fácilmente se trasladaría de pandemia a endemia, sin embargo y, de forma bastante honorífica creo que los seres humanos recordamos con facilidad la capacidad adaptativa del hombre de las cavernas.

Para algunos con mayor o menor rigurosidad en las medidas propias de prevención, no obstante, de una u otra forma todos hemos aprendido a socializar con el virus y, en la medida de lo posible intentar llevar un estilo de vida medianamente regular al que estábamos acostumbrados.

Ahora bien, de forma simpática recuerdo a muchos analistas considerar la extensión obligatorias de los gobiernos en medidas de aislamientos para sus ciudadanos como algo indispensable, pero, como es costumbre los mandatarios generalmente suelen poner los interés económicos por encima de los sociales y, peor aún, en algunos casos, por encima de la vida misma.

Curiosamente, dado el resultado de las elecciones en el grande americano, y tras la fuerte conmoción y posterior mención transnacional de los medios, es simpatiquísimo que tras la evidente victoria de Biden frente a Trump, este último aun considere que las elecciones fueron un fraude, o mas bien en sus palabras seria: Ganamos esta elección por mucho, solo que nos la robaron.

El absurdo en sus palabras, no termina de sorprenderme, ya que es inevitable reconocer la maquinaria económica de los republicanos y especialmente la de Donald Trump, por otro lado, las atribuciones al desacierto del candidato republicano en su fútil intento por ganar la reelección, se ve enmarcada específicamente en sus imprudencias y actitudes negligentes ante su comunidad y la internacional.

Y es que, después el tan refutado muro y, las condiciones inhumanas en la que ha sometido menores de edad e inmigrantes, en un país que ha sido construido en el cimiento del esfuerzo de estos, sus malos procederes solo conducen a los escándalos, su retiro de la OMS culpándolos de que ellos querían sabotear la economía de su país, declarar la inexistencia del virus y luego tener que llamar a un equipo médico especializado por su posible contagio, además de las nulas medidas de aislamiento ante la tasa tan alta de mortalidad presentada por el virus en la capital del mundo.

No conforme con esto, su cuenta de twitter hoy día, no parece más que un diario de adolescente desesperada que no ha conseguido que papi le dé el permiso para ir a la fiesta. Más que cuestionar las evidentes razones por las que, independiente a su partido poseía posibilidades de volver a tomar el poder, hoy reflexionaría sobre, cómo hizo para quedar la primera vez como mandatario.

Para los que en alguna ocasión se nos ha sido plácido leer a Corín Tellado, sabemos que el símil es casi que exacto, un romanticismo que por ocasiones puede ser enfermizo, en el que lamentablemente hoy se encuentra Trump.

Biden, recibe el poder bajo unas condiciones bastante complejas, más allá de la existencia y preexistencia del virus, se encuentre la comunidad norteamericana a la espera del desarrollo de su plan presidencial y, si a esto le sumamos la incidencia de las decisiones del norte en el resto del mundo, también tendría que atribuírsele ese tipo de responsabilidad.

Hasta el momento no podría hacer más que simples especulaciones de lo que promete su gobierno, sin embargo, la seguridad que irradia el hombre, hasta los pobres mortales del sur nos genera algo confianza, por lo pronto aplaudo de manera significativa que su fórmula vicepresidencial sea Kamala Harris, primera vicepresidenta de origen afroamericano, que esperamos algún día poder quitar esa palabra como eufemismo del racismo, es una muestra de lo que posiblemente Biden desea mostrar en su periodo y, que ojalá se cumple que Estados Unidos de Norteamérica, sea el país de todos. Esperaremos como se dan los cambios y, que tanto nos tocará en política nacional.

Jesus Daniel Bovea De La Hoz

Comunicador social – periodista con énfasis político – económico, interés en la política nacional e internacional, sentido crítico y optativa a la gestión de las organizaciones y el cambio social. 

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