Toca escoger entre tres males

Toca seguir hablando de plata.

El panorama que plantea la caída del petróleo, la subida del dólar y la caída en la producción agrícola por el verano – entre otras tragedias – configura para el país una situación ineludible e inaplazable: la plata no va a alcanzar.

Los ingresos correspondientes al petróleo en el tesoro nacional representaron en el 2014 el 20% de los ingresos, este año serán de 0.  Ecopetrol no podrá girarle al Estado ni un solo peso con los actuales precios del crudo a nivel internacional; es más, está cercano el precio en que a la estatal colombiana le valga más producir un galón que lo que obtiene por su venta.  Terrible.

Pero volviendo a lo del presupuesto nacional, el hueco para este año, que el año pasado era como de 20 billones, puede ser fácilmente de 30 billones o más, lo dicho: la plata no va a alcanzar.

Con esta verdad establecida miremos las distintas alternativas que tiene el gobierno nacional.

  1. Aumentar los impuestos.
  2. Recortar el gasto público.
  3. Pedir plata prestada en el mercado internacional.

A eso me refiero con escoger entre tres males, veamos.

  1. Aumentar los impuestos: ya vimos la que se armó cuando se filtró el estudio de la comisión encargada de hacer el análisis y plantear alternativas. Esa filtración – en mi opinión de tipo gubernamental para “medir el aceite” de la opinión pública frente al tema – desnudó una verdad histórica: que en Colombia nadie puede esperar aplausos porque se plantee pagar más impuestos no obstante tener un modelo de tributación inequitativo, que favorece la trampa del evasor y que premia con exenciones a todos los gremios que tienen capacidad de lobby.  La discusión del borrador generó una tormenta que obligó al Presidente Santos, muy de acuerdo a sus costumbres, a recular en público sobre un tema que es técnicamente necesario e incluso socialmente justo pero no correcto políticamente.
  2. Recortar el gasto público: cada vez que hay problemas presupuestales se mira desde Hacienda cada uno de los ministerios a ver dónde se puede recortar. La verdad es que el margen de maniobra es muy estrecho; ¿que se recorta?: ¿Recursos para la educación cuando ya desde el Ministerio se adoptó el lema fajardista de “Colombia, la más educada”? parecería imposible. ¿Dineros de la salud cuando criticar el modelo es una de las actividades más rentables publica y políticamente y con toda una epidemia de enfermedades degenerativas originadas en el aumento en la expectativa de vida y, para terminar, con algunas infecciosas (Zika, Chikungunya y demás) de reciente aparición que presionan día a día el desprestigiado sistema? ¿Dineros de la infancia con chicos y chicas muriendo literalmente de hambre en La Guajira y demás territorios del país? ¿Recortar dineros para la justicia siempre agónica y en paro? ¿Para el agro diezmado por el verano? ¿Recortar en dónde? (no me digan que en pasajes aéreos de ministros que es el más burdo saludo a la bandera).
  3. Endeudarnos en dólares. Hágame el favor.  Con el dólar a 3.300 ya tenemos que conseguirnos – sólo por eso – una enorme cantidad adicional solo para el servicio de la deuda.  Pedir prestado en el exterior en las actuales circunstancias, con una divisa por el piso y unas tasas de referencia al alza, con una calificación de riesgo país en ascenso, con todo esto, es darse un tiro en un pie.

 

Todo esto nos pasa en el año en que el Presidente se está jugando el todo por el todo alrededor de la popularidad y el apoyo a su gobierno ya que de él depende la aprobación que la ciudadanía le de al acuerdo de paz.  Por eso digo que toca escoger entre tres males a cuál de todos más complejo.

Mucho me temo que el gobierno haga un poco de todo, que ajuste unos pocos impuestos allí, que recorte acá y allá tratando de que la gente no se dé cuenta y confiando en que los ministros no cuenten y que trate de  colocar bonos de deuda a una tasa alta en este mal momento. Decida lo que decida la inflación seguirá aumentando y ese es un impuesto oculto que todos terminamos pagando.

Qué pereza seguir siendo tan poco optimista pero es que no encuentro razones que me permitan mirar de otra manera este 2016.

 

About the author

Alejandro Gómez López

Médico, especialista en auditoría y finanzas. Experto en Sistemas de Seguridad Social.
Docente universitario y consultor.

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