Economía Selección del editor

Tiro por la culata

Ando por Bogotá en estos días. Ayer era la supuesta “toma de Bogotá”. Salí tarde de Anapoima para ver si no me tocaban bloqueos. Lo único que encontré fue tráfico pesado, camiones y más camiones transportando los productos que producen a diario los colombianos de bien. A la marcha del “millón de personas” que convocó el presidente imaginario de Narnia, el senador Gustavo Petro, asistieron 25.000 personas de un país de 50 millones de habitantes. Para la famosa toma de Bogotá, según la alcaldesa Claudia López, un total de 3.000 desocupados y un centenar de terroristas urbanos salieron a las calles. El resto de los bogotanos salió, pero a trabajar.

A principios de mayo tuve decenas de llamadas con inversionistas internacionales para analizar las perspectivas del país. Todas las llamadas necesariamente terminaban en la misma pregunta: “Alberto, ¿Es Colombia el nuevo Chile? ¿Acaso estamos ad-portas de experimentar un proceso de protesta social que perdurará por años?” Mi respuesta siempre fue la misma: “bajo ningún escenario. Estas marchas NO son multitudinarias. En Chile salieron a las calles 5 millones de ciudadanos a pedir cambios estructurales, en Colombia está saliendo a marchar una minoría. El 99,5% de la gente en Colombia quiere trabajar, no marchar o destruir. Ah, y, por último, si esto se extiende mucho más, Colombia tiene algo que Chile no tiene: unas fuerzas armadas profesionales que tienen la capacidad de recobrar el orden expeditamente. No, Colombia NO ES Chile”.

Creo que mis apreciaciones han demostrado ser suficientemente certeras. Esta cuestión le está saliendo mal a la izquierda radical. Los bloqueos no tienen apoyo ciudadano. Me está quedando muy claro que esta minoría violenta que quiere destruir el país no leyó bien a la población. Efectivamente, Colombia es un país con inmensos problemas, pero destruir una estación de Transmilenio NO disminuye los problemas del país, al contrario, los incrementa. Destruir empresas a punta de bloqueos no afecta a los ricos, afecta a la clase trabajadora.

La “alocución” del senador Petro de hace unos días es otro indicativo de que esto le salió mal a la izquierda radical, al chavismo, o al petrismo, que viene siendo lo mismo. Estos pirómanos no lograron tumbar a Duque, y a pesar del sabotaje de un puñado de terroristas, la economía de Colombia va a crecer 7,5% año/año (o más) en 2021. La vacunación en Colombia va extremadamente bien, con días en los cuales esta ha superado las 300.000 dosis, que implica una velocidad relativa de la vacunación que sería comparable con que en EE.UU. se hubiesen vacunado 1,98 millones de personas por día. Si se mantiene una velocidad de vacunación de 300.000 dosis diarias, en cinco meses se logra vacunar a toda la población de Colombia.

Muchos nos acordamos de como estuvo EE.UU. en octubre y en noviembre del año pasado. Seattle y Portland parecían una ciudad de Siria, con miles de encapuchados tratando de destruir los edificios públicos y tratando de quemar las estatuas de George Washington. Recuerdo la tristeza que sentí cuando vi como los desadaptados de Antifa destruyeron las vitrinas de los almacenes más exclusivos de la quinta avenida en Nueva York. Pero ya todo eso es historia. En este momento hay un exceso de oferta laboral en EE.UU. que sobrepasa los 9,8 millones de plazas laborales. La vacuna logró ese milagro. Ya casi, Colombia, no desfallezcas.