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“Tenemos una política en ciencia y tecnología que no es robusta”: Jorge Iván Bula

Al Poniente conversó con Jorge Iván Bula, académico, profesor y actualmente candidato a la rectoría de la Universidad Nacional de Colombia, sobre los retos de la educación superior en Colombia y el papel de la universidad pública en el desarrollo del país.

¿Quién es Jorge Bula Escobar?

Soy profesor de la Universidad Nacional de Colombia, economista con doctorado en sociología, pertenezco a la escuela de economía de la facultad de ciencias económicas de la Universidad Nacional y llevo  25 años ejerciendo la docencia en esta Alma Mater. He sido vicerrector general, decano y director de planeación de la universidad, entre otras funciones que tiene la institución.

El problema en la educación colombiana tiene que ver desde los procesos formativos en la primaria, media y básica; tenemos muchas falencias en el proceso de formación básica de los estudiantes del país, una desigualdad significativa entre colegios de las grandes ciudades frente a las escuelas y colegios de los municipios de menor tamaño. Además de eso, tenemos una educación que aún no implementa las capacidades necesarias para hacer una lectura de la sociedad, ni de poder tener objetivamente la capacidad de interpretar el conocimiento que se imparte en las escuelas y eso se evidencia en los resultados de las pruebas PISA en las que el país ha venido teniendo unos resultados muy desfavorables, a pesar de los intentos de mejora seguimos ocupando puestos muy bajos en el desempeño de lectoescritura y  razonamiento matemático.

Lo dicho da cuenta de las falencias que hoy tenemos todavía en la educación básica del país y eso obviamente repercute en la educación superior, en particular las universidades públicas que tenemos la virtud de permitir el ingreso a los sectores más desfavorecidos de la sociedad, debemos hacer muy grandes esfuerzos para compensar las falencias que estos estudiantes tienen desde sus escuelas en  particular. Por eso, es necesario hacer un esfuerzo significativo para mejorar  la calidad académica de las escuelas y los colegios, para poder mejorar el talento humano que posiblemente llegue a las universidades públicas o privadas del país.

Ello también repercute en el desarrollo científico y tecnológico del país, los países con desarrollo tecnológico más reciente como los llamados “dragones asiáticos” o “tigres asiáticos”, muestran que la educación es esencial para poder mejorar las condiciones de talento humano y mejorar además el avance técnico y científico.

En este país, además de las falencias ya mencionadas que tenemos en la educación básica y media, tenemos también unos problemas de política, ciencia y tecnología que no da cuenta de los propósitos que los distintos gobiernos se han planteado en esa materia. La inversión en ciencia y tecnología esta aún por debajo de 1%, e incluso por debajo de los países de mayor envergadura de la región como el caso de  Brasil y México, y ello nos coloca en una situación de desventaja frente  a los países vecinos y frente a los países de desarrollo equivalente.

En consecuencia tenemos una política en ciencia y tecnología que no es robusta , no es nítida, no se han trazado propósitos claros y eso se refleja en el tratamiento que ha tenido Colciencias en los últimos años donde ya hemos contado con ocho directores de la entidad en solamente ocho años de gobierno, pero no  es un problema de este gobierno sino que viene de gobiernos precedentes donde, efectivamente una entidad como Colciencias que, no obstante haber sido transformada  como un departamento administrativo, no cuenta con un musculo financiero ni un musculo institucional suficiente para poder liderar todo el proceso del sistema nacional.

Ligado a eso tenemos también el problema de una fuente como lo es la política de hidrocarburos, que aporta recursos a ciencia y tecnología a partir de regalías en el que, se han evidenciado falencias en la forma como está estructurado toda vez que, aporta pocos  recursos a ciencia y tecnología  y parte de los mismos se han destinado al desarrollo de infraestructura del país. Con esto se evidencia que el sistema  de regalías para ciencia y tecnología no es el más adecuado porque obviamente se invierten en propósitos que no dan cuenta de las necesidades de avanzar en el ámbito del desarrollo científico y técnico del país.

Es importante que el país piense de nuevo hacia dónde quiere transitar, si se quiere reducir la brecha tecnológica frente a los países más industrializados, si quiere capacitar realmente su talento humano de manera que pueda alinearse con las nuevas tendencias del conocimiento y nuevas tendencias científicas y tecnológicas; pues la apuesta debe ser muy grande para robustecer el sistema de ciencia y tecnología. Eso claramente no puede darse reduciendo los recursos para una entidad como Colciencias, ni no optimizando el manejo de los recursos de regalías para ese propósito; incluso debería pensarse y así se hace en países como Taiwán, Corea, China, en un ministerios exclusivo  para ciencia y tecnología, cosa que nosotros no tenemos y que le ha permitido a ellos mejorar el sector y posicionarse como uno de los países de mayor avance tecnológico. Esos son algunos pasos para ir cerrando la brecha entre los países más industrializados del planeta.

 

¿Cree usted que Colombia debe fijar un foco para centrarse en ciencia y tecnología o debe apuntarle a varios bandos?

Creo que realmente si debe tratar de encontrarse un nicho en el cual el país pueda aprovechar sus fortalezas pero estas fortalezas también se pueden ir construyendo, entonces por ejemplo, tenemos el ámbito de la biotecnología que puede darse a raíz de la biodiversidad que tiene el país y que, a la vez puede generarse un  laboratorio interesante en el  sentido de que garantizar la sostenibilidad de esos recursos y a la vez garantizar el bienestar de las poblaciones aledañas y en general para toda la población colombiana, pueden hacerse procesos demostrativos para tener un manejo sostenible de los recursos.

En ese sentido, el país puede desarrollar alternativas muy interesantes, esto no quiere decir que no se pueda incursionar en aspectos mucho más complejos como por ejemplo los desarrollos en nanotecnología que obviamente son por ahora el aspecto más predominante en algunos países muy industrializados. Pero, tampoco podemos negarnos la posibilidad entonces de incursionar en esas áreas que repito, son novedosas y que también tenemos que saber incursionar en el campo científico y tecnológico.

 

¿Qué definición de ciencia, tecnología e innovación ha adoptado usted?

Hablaré desde la perspectiva de la Universidad Nacional de Colombia que es reconocida como la universidad que mayor investigación hace en el país. En ese sentido, la ciencia tiene dos propósitos posibles, uno es lo que algunos llaman la investigación  por curiosidad que son preguntas que se hace un investigador para adentrarse en ciertos aspectos del mundo físico, social, etcétera, que son preguntas muy válidas y hay que fortalecerlas. Y otra dimensión que es la investigación por pertinencia social y busca estudiar problemas más inmediatos de las sociedades en diferentes aspectos como los productivos, sociales organizacionales, culturales, entre otros; y ambas dimensiones de la investigación hay que fortalecerlas.

Existe el tipo de investigación que denominamos básica o por curiosidad y que tiene también tarde o temprano una incidencia en los procesos sociales, quizás el ejemplo más reciente que tenemos es el Premio Nobel de Física de Asia en 2015 en el que se reconoció el trabajo de los científicos que desarrollaron la luz azul y que lograron traducir lo que  llamamos como luces LED que ya en el mercado hay una gama muy amplia. Entonces digamos que  hay una correa de transmisión que tarde o temprano se produce en lo que llamamos investigación básica o investigación enfocada en pertinencia social.

De esa manera afirmo que, poder transitar hacia la innovación, investigación y fortalecer las correas de transmisión a través de las cuales podemos hacer que ese  conocimiento que se produce, llegue a la sociedad, es fundamental; y la innovación es ese factor pivote que nos permite transitar de la generación  de conocimiento a la utilización de ese conocimiento para propósitos sociales y que finalmente, se traduce en transferencia tecnológica a los distintos sectores sociales, productivos, innovación institucional, social, política y obviamente en la cultura que su ADN es estar innovando  día a día y ahí también tenemos que potenciar ese bagaje cultural y además  de alguna manera, utilizarlo para mejorar las condiciones de interacción social y convivencia en el país.

 

Hay una apuesta muy grande que está manifestando Colciencias y es que se quiere graduar más doctores, ¿cómo hacemos para que el mercado laboral los asuma y no terminen solo en las universidades dictando clase e investigando?

Primero, ojalá Colciencias le inyecte recursos a la formación de doctores porque este año no tuvimos convocatorias de Colciencias, pero más que eso, hay un problema porque infortunadamente hay dos condiciones que han influenciado en la sociedad colombiana y han dificultado el desarrollo tecnológico y científico del país. La número uno es que hasta hace muy pocos  años, lo que algunos llamaban que “las universidades eran una torre de marfil que no salía hacia la sociedad” se han venido abriendo, tanto universidades públicas como privadas, a raíz de eso se han venido conformando comités de Empresa – Universidad – Estado, que aunque son esfuerzos incipientes, han venido cogiendo cierto dinamismo. Lo otro es que también la empresa privada colombiana en particular, era una empresa que no tenía interés alguno en invertir en ciencia y desarrollo y que han venido juntando esfuerzos para dar  oportunidad en la investigación en ciencia, tecnología y desarrollo; de competir y de crecer.

Es una anécdota particular, en mi primer empleo cuando existía el Ministerio de Desarrollo Económico, me tocaba participar en comités de desarrollo industrial y en la intervención de líderes industriales, estos indicaron que no invertían en ciencia y tecnología; obviamente al final esa empresa se quebró. Entonces, mientras que no cambie la actitud de los empresarios para pensar que necesario invertir en investigación y desarrollo no solamente para la competitividad sino también en el crecimiento, esto no se dará. Por otro lado, esa inversión debe invitar a que, el conocimiento que venga de las universidades sea el mejor insumo, sino no será posible fortalecer el sistema de ciencia y tecnología que hoy además se está buscando fortalecer con el sistema  de competitividad.

 

¿Considera usted que es válido decir que queremos graduar una alta cantidad de doctores cuando no hemos podido solucionar lo básico de la educación primaria o secundaria o considera usted que estos aspectos no compiten?

Creo que son aspectos que no compiten, podemos impactar la educación universitaria, y la calidad de la educación primaria y secundaria; lo que si creo que es importante  pensar en el sistema educativo colombiano es que, no cualquier persona  puede ser profesor de colegio o de escuela. En ciudades más avanzadas, para llegar a ser un profesor de colegio, se hacen grandes exigencias porque hay elementos pedagógicos y de conocimiento, que es lo que permiten que los niños y niñas puedan tener una formación mucho más adecuada y a la vez, tener egresados de colegios y escuelas mejor formados se refleja también en un talento humano casi que podría compararse con una piedra preciosa que puede ser mejor labrada en las aulas universitarias y tener por así decirlo, el diamante finalmente, mejor elaborado una vez se termine la formación universitaria y, ese diamante mejor logrado llega a su mejor expresión cuando una persona logra formarse en el nivel más alto de educación.

 

¿Cree usted que en Colombia estamos investigando lo que realmente deberíamos investigar o, los profesores están publicando por publicar?

Es una pregunta difícil, yo creo que en el caso de la universidad pública en particular, el decreto 1279 que fue antecedido por un par de decretos para incentivar la investigación, en su momento fue un acierto importante, eso ha permitido que las universidades publicas hayan dado un manejo responsable y hayan avanzado de manera significativa en materia de producción académica.

Como todo, siempre hay riesgos de defectos perversos y puede a su vez generarse una dinámica buena. Algunos especialistas de otras universidades extranjeras señalan justamente este aspecto de los riesgos que generan los rankings internacionales de las publicaciones indexadas porque para ellos ha sido un efecto perverso justamente el hecho de que la gente esté pensando en dónde publicar para mejorar por ejemplo sus condiciones laborales u otras.

Creo que es un riesgo latente y no digo que sea generalizado pero, si se han evidenciado casos en los que, docentes de nuestras universidades están buscando simplemente “publicar por publicar” pero no puede  generalizarse porque, en mi concepto, ha sido una posibilidad para justamente mostrar la producción científica de nuestros docentes, no solamente a nivel nacional sino también hacia el exterior. Y además, oportunidad de crear lazos de cooperación con pares internacionales en proyectos conjuntos.

Creo que estas situaciones siempre generan ese dilema entre aprovechar una norma como el decreto 1279 y aprovechar esos espacios de productividad académica para el beneficio del desarrollo científico y académico; pero también, puede haber riesgos.

 

Nuestro slogan en Al Poniente es “A pensar de todo”, ¿qué le dice esa frase?

Me gusta mucho, alguna vez leí a un rector de un college en Estados Unidos que después se transformó en universidad que decía que, deberíamos pensar si la forma como pensamos es la más adecuada y creo que “A pensar de todo”  es la forma en que podemos estar revisando si nuestra forma de pensar es realmente la que le corresponde a las condiciones que hoy enfrentamos en la sociedad.

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Al Poniente

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