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Sol de mis noches…

Algunas noches esperas a que luna te ilumine con su romántica silueta, y en medio de su océano de estrellas, quisieras ahogar las penas… Así me encontraba aquella noche, en la que en medio de un caótico afán por ganar un partido de fútbol, la multitud dirigía sus miradas al inquietante resultado, pero tú dirigiste tu mirada hacia mí, y como un rayo del sol, en medio de la obstinante noche, iluminaste mi camino…

Con la incertidumbre de si tendríamos un segundo encuentro, y a tan solo unas cuantas horas de dar una nueva vuelta al sol, me dejé llevar por la melodía de antaño, aquella que sin piedad me sumergieron en los besos más profundos, los mismos que desaparecieron cuando nuestros labios hablaron en medio de unas cuantas vueltas… allí sentí que la magia había desaparecido… esa magia que sólo bastaba una mirada para ser reavivada, la misma que en medio de la inocencia de los niños, y con la osadía que tienes para romper la reglas, me besaste mientras el infantil entorno nos rodeaba… y como si la noche fuese día, hicimos un tour por el bar de la mesera enajenada y terminamos en el parque que hemos convertido en nuestro…

No sé si la timidez de la sobriedad nos aquietaba, pero de nuevo unas cuantas vueltas bastaron para apagar el deseo de nuestros labios,  y como si la multitud nos alucinara y la soledad nos intimidara, decidimos entrar en el juego eufórico de un concierto, de esos que solo son una excusa para tomar la mano mientras no escuchas el sonido de la armonía, simplemente te dejas llevar, por el rock, la salsa y hasta el vallenato… para terminar en un beso interminable que nos llevó a ver tus primeros rayos en la mañana, y como si la luna hubiese sido nuestra cómplice, vimos amanecer en medio de nuestros pasos lentos hacia mi morada…

Allí supe que no sería fácil ver de nuevo el sol con los mismos ojos, pues tú te habías convertido en él… Y así fueron pasando los días, cafés, confesiones, noches frías con afán de ir a casa  y otras llenas de deseo en nuestro parque sin querer volver a ella, conversaciones intensas, celos y el regreso de expectativas que se habían perdido… y aquí estamos, dejando todo al tiempo, al milagro, a la vida o al destino incierto que nos sorprende con sus inestables emociones…