Opinión

Silvio, el poeta indivisible

Homenaje al poeta de la nueva trova cubana, Silvio Rodríguez en sus 70 años de vida.

“¿Qué puedo yo cantarte, si el poeta eres tú?”, se preguntaba el cantautor y poeta Pablo Milanés mientras escribía una canción del mismo nombre que homenajea a Ernesto Che Guevara. La misma pregunta se pasa por mi mente a la hora de intentar escribir sobre quien personalmente considero podría llegar a ser el artista más importante de habla hispana. Sin embargo intentaré despojarme de aquellos vicios políticos y sesgos sociales que genera un trovador comunista y simpatizante del régimen Castrista, y me limitaré a la humilde función de seleccionar sus mejores versos, sus mejores composiciones y poder vislumbrar, de una u otra manera, la carga abismal de poesía que contienen sus canciones.

Es por eso quizás que cuando pienso en Silvio Rodríguez vienen muchas comparaciones a mi cabeza, pero la que más se asemeja a lo que representa este cantautor es a ser el Jorge Luis Borges de la música.

Quizás la mejor forma de entender el contexto donde surge la visión política y social de este autor sería escribir una breve introducción de lo que ha sido su vida y obra. Pero para ahorrarnos tiempo y pasar al estudio de sus canciones, sugiero y recomiendo leer el resumen que él mismo escribió sobre su vida en su blog oficial. (Ver Autobiografía de Silvio)

Sus primeras canciones las escribió mientras prestaba el servicio militar obligatorio en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, donde conoció a Esteban Baños, compañero de unidad que lo instruyó en la guitarra. Fue en el campamento militar de Managua donde Silvio no sólo compuso sus primeras canciones, sino que también se las interpretó a sus compañeros de servicio. Estos temas, compuestos entre 1964 y 1965, fueron el bolero «Saudade» y «La cascada», ambas dedicadas al amor; «Atavismo», y luego «Nuestra ciudad», «Es sed», «Te vas» y «La otra presencia». Su interés por el canto social vendría poco después.

En una de sus primeras canciones Silvio muestra su faceta de romántico, y con esta magnifica guitarra y una voz aun joven le rinde homenaje a la “sed de amor”.

Yo iba tranquilo mi camino solo
pero una chica hoy me trastorna todo
siento una sed cuando a su lado solo estoy
que es esa sed, es sed, es sed de amor.

El debut musical de Rodríguez tuvo lugar el martes 13 de junio de 1967 en el programa de televisión «Música y estrellas», al cual asistió como invitado de su conductor musical Mario Romeu. En dicha ocasión Silvio interpretó sus temas «Es sed», «Sueño del colgado y la tierra» y «Quédate». Esta última canción aparecería mucho más adelante en su álbum Expedición, del año 2002.

«Quédate» es un homenaje a ese amor que se va, a esa necesidad de volver a él. Es un canto y un ruego a la persona que se ama, pero también a la desilusión y el desamor que provocan esa pérdida, momento donde creemos que nunca volveremos a amar:

Quédate, quédate
para poder vivir sin llanto,
sin llanto.

Cuando me desengañe
no sé si viviré,
porque es muy triste
tener tan sólo llanto y llanto,
y mil renuncias en el corazón
que implora
que alguna vez alguien se quede
y llora.

Entre noviembre de 1967 y mediados de 1968 trabajó como conductor del programa de televisión Mientras tanto, donde conoció a Pablo Milanés y Noel Nicola, con quiénes lograría cantos hermosos en los años posteriores a este encuentro. El programa terminaba con una de sus canciones más existencialistas, “Y nada más“, que aparecería en su álbum Mujeres de 1978. A este período pertenecen sus canciones «¿Por qué?» y «La leyenda del águila», canciones protesta escritas luego de la muerte del Che Guevara en 1967.

También de esta época son sus canciones «Ay de mí», «Debajo del cañón», «Déjame regresar», «En busca del tiempo perdido», «En ti», «Graciela», «Grita más», «Hay un grupo que dice», «Los funerales del insecto», «María», «Muerto», «Oye», «Quién va a pensar en algo más», «Si se va la esperanza», «Tema de la adolescencia», «Tengo que estar en ti», «Treinta años», «Tu beso» y «Y anoche», algunas de las cuales estaban dedicadas a Emilia, considerada por el propio cantautor como su primer amor importante.

Esta extraña tarde desde mi ventana
trae la brisa vieja de por la mañana
no hay nada aquí
solo unos días que se aprestan a pasar,
solo una tarde en que se puede respirar,
un diminuto instante inmenso en el vivir,
después mirar la realidad y nada más,
y nada más…

La Nueva Trova Cubana

Por estos años Rodríguez también comenzó a dar sus primeros recitales en solitario y como telonero del músico y compositor cubano César Portillo de la Luz. A mediados de 1968 participó en el Festival de la Canción Protesta, certamen internacional organizado por la Casa de las Américas (fundada y dirigida por Haydée Santamaría), y donde coincidió nuevamente con Milanés y Nicola.

De esta época son los temas «Fusil contra fusil» y «La era está pariendo un corazón», canciones de letras impactantes en las que se puede apreciar  el basto contenido literario que Silvio tenía para la época.

«Fusil contra fusil», una de sus primeras obras dedicadas al Che, refleja reflejo el pensamiento revolucionario con que la nueva trova cubana comenzaba a manifestarse artísticamente.

Se perdió el hombre de este siglo allí
su nombre y apellido son:
¡Fusil contra fusil!
Se quebró la cáscara del viento al sur
y sobre la primera cruz
despierta la verdad.

«La era está pariendo un corazón» es un himno al humanismo, a la necesidad de preguntarnos cuántas vidas sacrificadas más necesitamos en el absurdo invento de la guerra.

La era esta pariendo un corazón.
No puede más, se muere de dolor,
y hay que acudir corriendo
pues se cae el porvenir
en cualquier selva del mundo,
en cualquier calle.

De esa época y de sus conciertos en Casa de las Américas también se destaca “Sonrisas de papel”, una obra comparable en lo literario al Pagliacci de Ruggero Leoncavallo y en la que el autor se cuestiona el tener que reír frente a un público mientras el alma se encuentra destrozada.

Y la filosofía fue un tema de a diario.
La que aprende cualquier trovador solitario.

Y pensé en los contrastes malditos que hay
entre un viaje al espacio y un niño sin pan.
Y hace tiempo dejé de arrastrarme los pies
pero siguió pasando la vida después
con sus sonrisas, sonrisas de papel.

En abril de 1969, por iniciativa de Haydée Santamaría y Alfredo Guevara, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) fundó el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI) que, dirigido por Leo Brouwer, funcionaba a manera de taller de aprendizaje para el desarrollo de bandas sonoras y conciertos, fusionando la música pop y la electrónica con la música tradicional cubana y la incipiente Nueva Trova.

En esta etapa Silvio Rodríguez lanzó su primer EP, Pluma en ristre, conformado por cuatro canciones, y además compuso varias otras, tales como la conocida «Canción del elegido», además de «Balada de Elpidio Valdés», «Canción de la Columna Juvenil del Centenario» —en conjunto con Pablo Milanés para el documental Columna Juvenil del Centenario—, «Canción de la nueva escuela» —para la película No tenemos derecho a esperar—, «Canción del pasado», «Canción del viejo obrero», y «Canción infantil» —para una obra de teatro infantil de teatro comunitario en Sierra Maestra—, «No hay» y «Cuba va» —ambas para el documental Cuba va, esta última junto a Milanés y Nicola—, «El Rey de las flores», «Hubo un país» —para el documental Columna Juvenil del Centenario—, «Madre», «Tema de los doce» —final de la obra colectiva Granma—, «Un hombre se levanta» —para la teleserie Los comandos del silencio, interpretada por Sara González— y «El hombre de Maisinicú», esta última perteneciente a la banda sonora del documental homónimo, compuesta por Rodríguez junto a Brouwer.

«Canción del elegido» es para mí una de las canciones más hermosas jamás compuestas por su guitarra y calidad metafórica, aunque fuera dedicada y pensada para hombres tan cuestionables como lo fueron el Che Guevara y Abel Santamaría. Pero si separamos lo político de lo artístico podríamos quedarnos toda una velada discutiendo la magnitud y belleza de una estrofa perteneciente a esta canción, que en su sencillez  encierra todo un mundo de pensamiento:

Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida

Al tiempo que Silvio componía esta maravillosa canción, otras genialidades iban surgiendo: canciones que parecían dejar un poco la política y el afán de comunicar la revolución, aunque en cada una de sus metáforas seguían encontrándose versos que de forma indirecta hacían un llamado a la reflexión.

El rey de las flores
Tiene sus fábricas
Dentro de la tierra
Cada obrero hace una flor
Que en primavera crecerá
Sino una mosca la lloverá.

En 1977 Silvio compone esta canción dedicada a las brigadas de la juventud en Vietnam:

Madre, que tu nostalgia se vuelva el odio más feroz.
Madre, necesitamos de tu arroz.

Madre, ya no estés triste, la primavera volverá,
madre, con la palabra “libertad”.

Navegando en el Playa Girón (paralelo al Grupo de Experimentación Sonora) 

Todavía en 1969, y paralelo a la actividad del Grupo de Experimentación Sonora, Silvio Rodríguez fue despedido por el Gobierno de su programa de televisión Mientras tanto, debido a unas declaraciones suyas relacionadas con la música de la agrupación inglesa The Beatles, cuyos integrantes por entonces ya vivían en Estados Unidos.

File:Silvio Rodriguez - Playa Giron.jpg

Con su trabajo musical obstaculizado, decidió embarcarse en un viaje por mares extranjeros, idea que ya había conversado unos meses atrás con Alberto Rodríguez Arufe, secretario de Cultura, Deportes y Recreación de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC). Zarpó desde La Habana en el barco arrastrero Playa GirónNota 1 el 26 de septiembre de 1969, con otros cien hombres cuyas edades oscilaban entre los 20 años y que eran miembros novatos de la Flota Cubana de Pesca. El rumbo inicial sería  la Isla de Terranova, de aguas frías y abundantes en bacalao. Sin embargo el destino cambió antes de la partida y la embarcación fue hasta las islas de Cabo Verde y la senegalesa ciudad de Dakar, en África Occidental.

La travesía duró 125 días. Francisco León, un amigo de Rodríguez del ICAIC que había vivido en Francia, le regaló antes del viaje una pequeña grabadora Philips junto con tres casetes de noventa minutos, gracias a los cuales el cantautor pudo grabar las 62 canciones que se le ocurrieron en la nave, de las cuales solo catorce acabaron editadas y solo siete tenían que ver con su vida a bordo del Playa Girón, así como del regreso en la nave Océano Pacífico. «Ojalá», «Resumen de noticias», «Cuando digo futuro» y «Playa Girón» son algunos de sus temas compuestos en estos cuatro meses y dos días de viaje.

“Ojalá” quizás es la canción más famosa del trovador junto a “La Maza”. Canción hermosa, canción dolida, canción sangrante y desesperada; un verdadero canto al dolor que evoca en nosotros la partida del amor que no vuelve. Muchos atribuyen a esta canción  un tinte político y dicen que está dedicada a Augusto Pinochet, pero en realidad este cántico está dedicado a su primera amor, Emilia.

“Ojalá yo la compuse a una mujer que fue, podríamos decir, mi primer amor. Fue un amor que tuve cuando estuve en el ejército, haciendo mi servicio militar. La conocí cuando tenía 18 años, fue mi primer amor importante en el sentido de que fue el primer amor que me enseñó cosas. Era una muchacha mucho más evolucionada que yo, mucho más inteligente, más culta. Me enseñó, por ejemplo, a César Vallejo. Después nos tuvimos que separar, estaba estudiando medicina y en fin, no le cuadró. No sé por qué estudió medicina, cosa loca de ella, en realidad siempre fue de letras. Después estudió letras, se fue a su pueblo Camagüey, a estudiar eso y yo me quedé solo aquí en la La Habana, totalmente desolado.

Pasaron los años  — continúa Silvio — y el recuerdo de aquel amor tan bonito, tan productivo, tan útil (ojo, no confundir con utilitario), enriquecedor, de aporte a uno… pues, estaba obsesionado yo con esa idea. Y porque fue un amor frustrado, tronchado por las circunstancias, por la vida, no fue una cosa que se agotara, pues se me quedó un poco como un fantasma y por eso compuse esta canción en un momento quizás de delirio, de arrebato, de sentimiento un poco desmesurado: ojalá esto, ojalá lo otro.

Sin lugar a dudas Emilia fue una importante musa que inspiró varias canciones de Rodríguez, a tal punto que “Te doy una canción” y “Josah es la que pinta” también nacen de su imagen de mujer madura y poética.

En el libro Silvio para Letra y Orquesta (Zapata; 1996) también se refiere a esta mujer: “Emilia es actualmente profesora de la Universidad de Camaguey y era una amiga que yo tenia cuando estaba pasando mi servicio militar. Era una amiga intima, una amiga muy querida. Ella estaba en La Habana en ese momento, había venido a estudiar medicina, pero estudió un año, luego no le gusto la carrera y se marcho a Camaguey y allí estudió literatura. Después se hizo profesora de literatura. Y yo la conozco en ese momento, salia poco de paseo a la calle, siempre estaba en mi campamento y encontré un alma gemela, una persona interesada también en la literatura, en la poesía, en la música, pero un poco en el sentido que me interesaba a mi, con un sentido mas indagador. No era solamente una persona que disfrutaba de aquellas cosas, sino una persona comprometida con toda esa materia, como pretendía estar yo también”.

La magnifica letra de «Ojalá» ha sido constantemente analizada y los investigadores, a pesar de que saben su origen, han quedado maravillados con la técnica que usó Silvio al componerla. El escritor Nestor José León, en su libro Silvio Rodríguez. Análisis literario y musical de sus obras más populares. Semblanza bibliográfica, menciona:”dentro de esta canción hay un simbolismo y una carga metafórica muy grande”. Según su análisis, en la canción se combina la “heterometría con versos que no riman”. Es una canción imprevisible que ha conseguido que el público “siga, interprete y cante”. Asimismo, tiene “matices surrealistas” donde aplica “elementos de la naturaleza” a las “acciones humanas”.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

No queda más que darle gracias a la vida, que hizo posible que Silvio conociera a esta mujer, y que en medio del Playa Girón compusiera esta canción que nos carga de nostalgia.

De su viaje en barco también surgen canciones que marcaron a una generación que empezaba a reaccionar de una manera más critica frente a los poderes del Estado. Sale a la luz está canción bajo el mismo nombre de la flota cubana y en la que Silvio le pregunta a sus homólogos sobre la manera más precisa y  sublime de hablar sobre aquello que no se debía:

Compañeros de historia,
Tomando en cuenta lo implacable
Que debe ser la verdad, quisiera preguntar
Me urge tanto,
¿Qué debiera decir, qué fronteras debo respetar?
Si alguien roba comida
Y después da la vida, ¿qué hacer?
¿Hasta donde debemos practicar las verdades?
¿Hasta donde sabemos?
Que escriban, pues, la historia, su historia
Los hombres del Playa Girón

Y sin que nadie lo supiera,  «Playa Girón» también tendría su preludio:

Nadie se va a morir, menos ahora
que esta mujer sagrada inclina el ceño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es un breve segundo de su sueño.
Nadie se va a morir, la vida toda
es nuestro talismán, es nuestro manto.
Nadie se va a morir, menos ahora
que el canto de la Patria es nuestro canto.

Y aunque el panorama mundial no vislumbraba ser el mejor, el joven cubano nos invitaba a creer en la revolución cuando él nos hablaba de un mejor futuro. Compone también en el Playa Girón, su canción «Cuando digo futuro»:

Te convido a creerme cuando digo futuro.
Si no crees mi palabra, cree en el brillo de un gesto,
cree en mi cuerpo, cree en mis manos que se acaban.

En estos cuatro meses y dos días de viaje, en los que el trovador experimentó sus primeras nociones poéticas y perfeccionó el desafinado tono de su guitarra, surgió una canción desesperada que evidencia una crisis ante la vicisitud de cantar:

He estado al alcance de todos los bolsillos
porque no cuesta nada mirarse para dentro.
He estado al alcance de todas las manos
que han querido tocar mi mano amigamente.

 

Ya de regreso en La Habana, y con veinticuatro años de edad, Silvio retomó su trabajo musical con el Grupo de Experimentación Sonora. En febrero de 1970 realizó además presentaciones en la Sala Hubert de Blanck, y meses después participó regularmente en el programa radial Lunes Culturales de los Trovadores, de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y bajo la colaboración del Consejo Nacional de Cultura (CNC).

En febrero de 1972 dio su primer concierto en el extranjero, junto con Eduardo Ramos y Augusto Blanca, en el III Festival de la Canción Política, organizado por la Juventud Libre Alemana (FDJ) y celebrado en el Berlín de la República Democrática Alemana. Luego viajó al Moscú de la entonces Unión Soviética, donde participó en programas de radio y televisión.

En Moscú compone «Canción a Maiakovski»:

Era el tiempo de los estrenos,
el comienzo del porvenir,
era el néctar contra el veneno,
la tierra en celo era el fusil.

Días y Flores ( 1975)

En 1974 Silvio comenzó a grabar en el estudio de la Orquesta EGREM lo que sería su primer álbum oficial, que se lanzaría en 1975 bajo el nombre de Días y flores. Fue producido por el pianista y compositor Frank Fernández y dedicado a su hija Violeta. Tanto en España como en Chile, en medio de las dictaduras de Francisco Franco y Augusto Pinochet, el disco fue parcialmente censurado, eliminándose los temas «Días y flores» y «Santiago de Chile»,este último en franca oposición al Régimen Militar iniciado dos años atrás. Debido a la ausencia de la canción que da nombre al disco, éste cambió su nombre en dichos países por el de Te doy una canción.

Si hay días que vuelvo cansado,
sucio de tiempo,
sin para amor,
es que regreso del mundo,
no del bosque, no del sol.
En esos días,
compañera,
ponte alma nueva
para mi más bella flor.

«Días y flores» es una canción hermosa e imprescindible para esos días en los que  la rabia y el sinsabor de nuestra reducida existencia nos agobian la capacidad de amar. De este mismo disco se censuró «Santiago de Chile», una canción fuerte y cargada de historia en contra del polémico dictador Augusto Pinochet, en la que Silvio hace un llamado a los amigos y al amor que entre bombas de humo lo acompañaron mientras intentaban combatir lo que para ellos era la gran injusticia.

Allí amé a una mujer terrible,
llorando por el humo siempre eterno
de aquella ciudad acorralada
por símbolos de invierno.
allí aprendí a quitar con piel el frío
y a echar luego mi cuerpo a la llovizna,
en manos de la niebla dura y blanca,
en calles del enigma.

De este disco se destacan otras tres canciones con un contenido social muy fuerte: «El mayor», «Pequeña serenata diurna» y «Sueño con serpientes». La primera es una canción que aunque se dice está dedicada a Fidel, realmente se escribe como homenaje a Ignacio Agramonte, tal como lo describiría Silvio en su blog Segunda Cita. 

El hombre se hizo siempre
de todo material,
de villas señoriales
o barrio marginal.
toda época fue pieza
de un rompecabezas,
para subir la cuesta del gran reino animal.
con una mano negra y otra blanca mortal.

Y como la revolución no permitía que el amor dejara de ser prioridad en la cultura, Silvio mezcla de manera magistral el amor, la libertad y el poder en una pequeña serenata. Junto a Chico Buarque en 1986 interpreta esta obra en dos idiomas.

Vivo en un país libre
cual solamente puede ser libre
en esta tierra, en este instante
y soy feliz porque soy gigante.

Amo a una mujer clara
que amo y me ama
sin pedir nada
o casi nada,
que no es lo mismo
pero es igual.

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles.” escribe el gran pensador Bertolt Brecht, magistral frase con la que comienza una canción que habla de una pesadilla, de un mal sueño. De soñar con serpientes.

Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
Con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
Lo que puedan arrebatarle al amor.

Vendría después de este álbum una recopilación de sus primeros trabajos bajo el nombre de Cuando digo futuro, que incluye las canciones más importantes de sus primeros años, las cuales tratamos al inicio de este texto. Pero surge una compuesta en esa misma época, una canción para la nueva escuela.

Ésta es la nueva escuela,
ésta es la nueva casa,
casa y escuela nueva
como cuna de nueva raza.

Éstos son sus jardines,
éstos, sus semilleros
hechos con adoquines
de vergüenza, piedra y lucero.

En 1978 y bajo el nombre de Antología se publica su cuarto álbum, en el que hay una mezcla entre temas inéditos y canciones populares. Pero lo más rescatable no solo de la música de Silvio, sino también de la música latinoamericana (opinión personal) es la aparición en este trabajo de la canción «Mariposas», la cual hace referencia a la cultura mexicana donde las mariposas son el alma de los guerreros muertos en batalla. Pero Silvio no se limita a hablar de ellos, sino del tiempo de volver a amar, de la forma en cómo recordamos y esperamos a que lo sucedido vuelva a ser. Bajo el acompañamiento magistral de Rey Guerra en la guitarra Silvio canta así:

Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca.
He vuelto a ser aquel cantar del aguacero
que hizo casi legal su abrazo en tu cintura.

“Las mujeres son lo único que conoceremos del Paraíso en la Tierra”, dijo Albert Camus. Y es gracias a este pensamiento que Silvio publica su trabajo bajo el nombre de “Mujeres” en 1979. Se trata de un disco de canciones de amor grabadas de manera acústica y con arreglos simples. Sin embargo, a diferencia de su anterior disco, aquí realiza más juegos con las guitarras, con arpegios y solos más elaborados. Impensable describir las canciones de este álbum, pero pese a la perfección de todo el disco, sin duda las que más se rescatan son “En estos días” y “Mujeres”:

Me estremeció la muchacha
hija de aquel feroz continente
que se marcho de su casa
para otra, de toda la gente.
Me han estremecido
un monton de mujeres
mujeres de fuego
mujeres de nieve

Los mares se han torcido
con no poco dolor hacia tus costas.
La lluvia dibuja en tu cabeza
la sed de millones de árboles,
las flores te maldicen muriendo celosas.

Después de escuchar este himno al amor, en este álbum también encontramos un canto a la despedida. Y como responde Silvio en este vídeo, bajo el por qué componer algo como “ya no te espero”, el por qué es sencillo… Una circunstancia dónde ya no esperaba más. 

Ya no te espero,
llegarás pero más fuerte,
más violenta la corriente,
dibujándose en el suelo,
de mi pecho, de mis dedos,
llegarás con mucha muerte.

Otras dos preguntas, esta vez no de sus seguidores, sino planteadas por el mismo en este trabajo son: ¿Qué hago ahora contigo? y ¿A dónde van?

¿Dónde pongo lo hallado,
en las calles ,los libros ,las noches ,
los rostros en que te he buscado?

¿Acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón?
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor?
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar?
¿acaso nunca vuelven a ser algo?

Y después de tanto preguntar, volvemos a recordar a Emilia (el primer amor, la culpable de canciones como «Ojalá») y en medio de tanta poesía, lo único que se le ocurre a Silvio es regalarle una canción.

Si miro un poco afuera me detengo
la ciudad se derrumba
y yo cantando
la gente que me odia y que me quiere
no me va ha perdonar
que me distraiga,
creen que lo digo todo
que me juego la vida
porque no te conocen
ni te sienten.

Pero Emilia no es la única a la que Silvio le regala una canción. Mariana es una niña de un colegio humilde de La Habana, que mientras Rodríguez cantaba en su escuela le preguntó a los niños de su clase sobre qué querían ser cuando grandes, a lo que Mariana respondió sonrojada “yo quiero ser canción”.

La libertad sólo es visible para quien la labra
y en lo prohibido brilla astuta la tentación.
Nacer a veces mata y ser feliz desgarra.
¿A quién acusaremos cuando triunfe el amor?

Y así como con «Mariana» desearé perder el orden y evitar seguir la cronología de sus canciones, abogaré entonces por continuar este texto haciendo referencia a sus canciones más memorables y a otras que se pierden en el afán de la vida.

Silvio también le regalaría una canción a quien, según él, es uno de los poetas más importantes del siglo XX. Compone entonces «La tonada inasible» en homenaje a Luis Rogelio Noguera:

Hace quince segundos
que se murió el poeta
y hace quince siglos
que notamos su ausencia.
Creíamos entonces
que estabamos de vuelta,
cuando faltaba tanto
de ausencia y de poeta.

Pero como a otros tantos poetas, Silvio también le haría un homenaje al cuervo negro, a uno de los más grandes de la literatura universal. Y aunque suene raro, compone la canción «Trova de Edgardo» en honor a Edgar Allan Poe.

Hoy haré una página celeste,
trovadicta, trova ardiente.
Hoy, cantando solo con la luna,
ya que se hizo puta la fortuna.
Hoy me trovaré para alegrarme,
como Edgardo, sin alarde.

Junto a Retamar decide realizar un homenaje a Borges bajo la pregunta de ¿qué es lo más duro de ser poeta? y mezclando sus arpegios con los versos de “otro poema conjetural”.

Qué duro ha de ser para el poeta
llegar a los infiernos,
mirar para arriba o para abajo
y ver pasar la gente
buscándole prejuicios
y chismes entre líneas,
y anécdotas y viajes y tristezas
del mismo color.

En 1984, y como conmemoración al primer cuarto de siglo de la Revolución Cubana, se publica un álbum llamado Tríptico publicado en tres volúmenes independientes. Del primer volumen destaca  una canción cuyo titulo es «Canción de invierno», que no es más que un canto a la desolación.

Pero necesitas
Quedar bien con todo
Todo que no sea
Bien contigo misma.
La angustia es el precio
De ser uno mismo.
Mejor ser felices
Como nuestros padres
Y hacer de la lástima
Amores eternos
Hasta que, a la larga,
Te tape el invierno.

Para la segunda parte de esta triada, quisiera destacar la canción «Ángel para un final» que sigue la misma simetría y lógica de la canción mencionada antes, en la que el poeta Silvio comprende que el final del amor realmente ocurre cuándo lo comprendemos.

Ahora comprendo
cual era el ángel
que entre nosotros pasó
era el más terrible, el implacable
el más feroz.

Y por último, y no por eso menos emotivo, aparece la canción “Tu fantasma” en el tercer volumen de este triptico donde en 7:22 minutos y acompañada la melodía de unos cuadros pintados por el mismo autor, se puede contemplar el dolor que causa el recuerdo del fantasma del amor.

Me decido a tararearte
Todo lo que se te extraña
Desde el siglo en que partiste
Hasta el largo día de hoy

Otra trilogía famosa de Silvio fue la ultima serie de trabajos que publico antes de que de que se finalizara el siglo XX. En 1992 apareció su noveno álbum de estudio, Silvio, como primera parte de la trilogía que se completaría con Rodríguez (1994) y Domínguez (1996) y que se extendería a una tetralogía con Descartes (1998), disco que incluiría aquellos temas que se descartaron para los tres anteriores. Rodríguez está dedicado a su padre Dagoberto Rodríguez, fallecido ese mismo año (1923-1994), mientras que Domínguez está dedicado a su madre Argelia Domínguez. Descartes, por su parte, está dedicado para ambos

Esta trilogía estaba pensada para regresar al sonido acústico sin el uso de orquestas, y destaca por su buena calidad de sonido. Finalmente incluiría casi exclusivamente el uso de guitarra y contrabajo, con algunos acompañamientos de percusión y elementos eléctricos en Domínguez, en el que participaron su madre Argelia, cantando «El viento eres tú», y su hermana Anabell López, en «Si seco un llanto». En el cuadernillo de los discos, Silvio explica el origen de algunas de sus canciones. El tema «Debo» de Rodríguez sería el tema principal de la película argentina de 1995 Fotos del alma, del director Diego Musiak.

Entre los dos primeros discos de la trilogía, grabó además con Luis Eduardo Aute en 1993 en España el álbum en directo Mano a mano.

Acabada la tetralogía, en 1993 asumió su primer cargo político, como diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, cargo que ocuparía durante quince años.

Un año después editó junto al guitarrista Rey Guerra el disco Mariposas, que también contó con la colaboración de la compañera de Silvio, la flautista y clarinerista Niurka González, quien tocó la flauta en dos temas. Este álbum no alcanzó el impacto de los anteriores, y su nombre fue escogido por ser el símbolo de las almas guerreras según la mitología de los nahuas, etnia precolombina que habitaba la zona del Valle de México.59

Ya pronto al cambio de milenio, fue elegido en Cuba junto a Ernesto Lecuona como el mejor compositor cubano del siglo XX. Además, junto a Joan Manuel Serrat, recibió el premio al mejor cantautor hispanoamericano de la segunda mitad de siglo.

Destacan de esta trilogía las canciones: Escaramujo (canción dedicada al saber), Flores nocturnas (dedicada a las prostitutas), El viento eres tú ( compuesta junto a su madre), Por todo espacio, por todo tiempo, entre otras.

Yo vivo de preguntar:
saber no puede ser lujo.

Quién me halle entonces
me quitará frío
y no vale la pena
malgastar el calor:
soy distraído y mal agradecido
y mi frío se pega
y yo no sé,
mas de dolor.

Nuevo milenio

Para el siglo XXI, saldrían a la luz: Expedición (2002), Cita con ángeles (2003), Érase que se era (2006), Segunda Cita (2010) y su último trabajo, quizá el más romántico de toda su historia musical, Amoríos (2015). Todos ellos cargados de alta critica social y de una fuerte reflexión sobre lo que fue la Revolución Cubana. Del primer trabajo del nuevo siglo se rescata la canción que lleva el mismo nombre del álbum “Expedición”.

A bordo de esta expedición
va un loco, un albañil,
un nigromante, un ruiseñor
y un beso espadachín.
Nos falta un día, un niño, un don
para sobrevivir.

No me podría perdonar si no incluía la canción «Sinuhé», sobre todo la versión que inicia Silvio recitando el poema Halt de Luis Rogelio Nogueras, como una crítica al olvido del pueblo judío frente a la barbarie.

Cita con ángeles es el decimoquinto álbum del cantautor cubano Silvio Rodríguez. El disco aparece dedicado a su hija Malva y a su nieto Diego, que acababa de nacer en el momento en que se grabó el disco. Al contrario de lo que ocurre en la mayoría de sus discos, en esta ocasión la totalidad de las canciones habían sido compuestas recientemente. En éstas hay múltiples referencias a la invasión de Irak, al 11 de septiembre y críticas a la política de George W. Bush (con referencias también a Tony Blair y a José María Aznar).

Desde los tiempos más remotos
vuelan los ángeles guardianes,
siempre celosos de sus votos
contra atropellos y desmanes.
Junto a las cunas infantiles,
junto los tristes moribundos,
cuentan que velan los gentiles
seres con alas de otro mundo.

Érase que se era es el decimosexto álbum del cantautor cubano Silvio Rodríguez. Una recopilación de temas escritos entre los años 1968 y 1970 muchos de los cuales no han sido publicados anteriormente. Según el propio autor, una mirada al trabajo pasado recordando aquellas circunstancias, de todo tipo que hoy están tan presentes. Se trata de recuperar dichos temas antiguos volviéndolos a grabar. En la línea provocar reflexiones, pensamientos, el propio Silvio lo dice así:

Digamos que prefiero provocar reflexiones que agitar. Creo que los pensamientos tienen mucho que ver con mi trabajo, como también las emociones y los sentimientos. Y es que mis canciones vienen de lo que le sucede a la gente, a mi mismo; ideas, emociones, sentimientos que el acontecer humano me provoca, que me hacen desear expresarlos con música, para compartirlos.

Llena el álbum con 25 canciones construidas a base de poesía, memoria, compromiso, ética… lo que permite perderse en un mundo de sueños y certezas, amor y compromiso. En los tiempos de sus primeras composiciones, aquellas que se produjeron antes de su disco Días y flores donde los compromisos y las ideas eran la base de la creación artística;

“Érase que se era” no es más que mi insistencia en reparar un vacío; un pago más de mi deuda con la acumulación de experiencias que me llevó hasta Días y Flores… Por entonces escribía a diario, a un ritmo mayor que mis posibilidades de mostrar lo hecho, así que muchas canciones se me iban quedando sin exponer. Algunas las canté solo una vez, otras nunca.

La vida que contiene el disco está compuesta de componentes contrapuestos e inquietantes, amor e ira, ternura y tensiones, dulzura y amargura… lo que compone la vida de cualquier persona en su quehacer diario.

La canción que abre el disco; Oda a mi generación es un tema que como el propio autor define:

“Oda a mi generación” es un tema que habla del apremio que significaba para nosotros el deseo de estar a la altura de aquellos tiempos. También sugiere incomprensiones, que siempre hay, y el riesgo, el compromiso que puede implicar escribir un poema. Por eso habla “de tantos muchachos hijos de esta fiesta / y de la tortura de ser ellos mismos”.

Introducción al álbum realizada por Silvio Rodríguez en el cuadernillo de canciones:

Si tomamos en cuenta que cuando grabé mi primer disco llevaba menos de 10 años componiendo, “Érase que se era” no es más que mi insistencia en preparar un vacío; un pago más de mi deuda con la acumulación de experiencia que me llevó hasta Días y Flores.
A aquellos años provocadores; a la diversidad que nos hizo; a mi soñadora, contradictoria y entrañable generación dedico estos aprendizajes.
Lleguen además con infinito amor hasta Haidée Santamaría y Noel Nicola, seres rotundamente inolvidables.
Silvio Rodríguez Domínguez
La Habana, marzo de 2006

Se destacan del trabajo:

Oda a mi generación –  crónica cantada que compuso después de volver de pescar por las costas de África. Acaso un relato de la convulsión revolucionaria en los jóvenes de aquella época. Fue el primer tema suyo que Silvio oyó cantar a otra persona, en este caso a Roy Brown.

Yo no reniego de lo que me toca
yo no me arrepiento pues no tengo culpas
pero hubiera querido poderme jugar
toda la muerte allá en el pasado
o toda la vida en el porvenir que no puedo alcanzar
y con esto no quiero
decir que me ponga a llorar,
se que hay que seguir navegando
sigan exigiéndome cada vez mas
hasta poder seguir, hasta poder seguir,
reventar.

Epistolario del subdesarrollo – habla de los jóvenes que no pueden ser vistos como vanguardia de la sociedad, pretende dar voz a quienes no son tan “ejemplares” pero ante quienes también hay que rendir cuentas. La canción fue tildada de contrarrevolucionaria e intrascendente pero es un desafío manifiesto al primer mundo y en particular a Europa, también es una autocrítica.

No tengo que cerrar los ojos para ver
Para ver las servilletas del Hotel Nacional
Decorando el Congreso Cultural
Que las pusieron lindas casi psicodélicas y todo
Pero ahora se han descosido
Las puntas y ya no es fresco comer ahí

Segunda cita se gestó para el año 2009, año del 50 aniversario de la Revolución cubana y por ello está dedicado a la misma. Su título hace referencia a un disco anterior de Silvio Rodríguez que se titula Cita con Ángeles editado en el año 2003 en donde criticaba la situación internacional surgida en torno a la guerra de Irak. En este álbum participa, como él mismo dice, en el debate de los problemas que tiene Cuba. En la rueda de prensa que dio en en la Sala Che Guevara de la Casa de las Américas el 26 de marzo de 2010 lo expone así;

Y no, el mundo es el mundo de los vivos y el futuro es el futuro de la vida. Quizás este disco no sea tan controvertido desde el punto de vista del debate internacional, como lo fue Cita con ángeles. Casi todas las canciones de Cita con Ángeles yo las hice en un mes y medio, una cosa así, y fue la conmoción que tuve por la agresión a Iraq, tanto que hubo un momento que tuve que quitar canciones, porque el disco era demasiado sangriento. Sí, sí, yo dije, bueno se van a querer suicidar los que escuchen esto, y tuve que aflojar y poner otros temas para suavizar un poco. Pero lo que decía es que quizás este disco no sea en ese sentido internacionalmente tan controvertido, pero yo creo que sí puede ser controvertido nacionalmente. Porque es un disco que está prácticamente vuelto hacia nuestra realidad, hacia los problemas de nuestra realidad, los conflictos que todos sabemos que hay, y bueno son ideas que como siempre un cantor lanza para participar de esa manera en el debate.

Se destacan:

Carta a Violeta Parra, homenaje a Violeta Parra.

Por aquí abajo huelgan las maravillas,
La costumbre deserta de la piedad
Reina la pesadilla
Como suprema divinidad
Ego, fama y dinero, sí,
Bendita trinidad

San Petersburgo, Gabriel García Márquez es homenajeado aquí, basada en una historia del escritor de Colombia.

Sobre algún puente del delta del Neva,
la noche blanca cautiva y revela
cada suspiro de Elena.

Segunda cita, la decisión de ir contra la mayoría hace que uno tenga la responsabilidad de avanzar. Cuba, como Prometeo, desafió los designios olímpicos entregados al fuego de los mortales.

Quisiera enmendar los comienzos
de todas las brumas.
Quisiera empezar cada lienzo
con mejor fortuna.

Y por ultimo, en el 2015 publica Amoríos que pienso es el trabajo musical más romántico escrito en habla hispana.  Vale la pena detenerse a leer y comprender la tetralogía de mujer con sombrero, canciones como “Con melodía de adolescente” y “Una canción de amor esta noche”.

Una canción de amor esta noche
es lo que yo te quiero entregar
para que solo tu la retoces
para luego romperla, luego de amar.

 

Imprescindibles y algo más:

Silvio Rodríguez cantando en inglés:

La inmortal “La Maza”

Si no creyera en la locura
de la garganta del sinsonte
si no creyera que en el monte
se esconde el trino y la pavura.
Si no creyera en la balanza
en la razón del equilibrio
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza.
Si no creyera en lo que agencio
si no creyera en mi camino
si no creyera en mi sonido
si no creyera en mi silencio.

Quién fuera y la familia la propiedad privada y el amor.

Reino de Todavía

El sistema invisible tendrá su precio,
su frontera y tamaño, su analogía.
Dios le llaman algunos, otros Comercio,
mas para mi es el Reino de Todavía.

Este fue un sencillo homenaje al gran Silvio Rodríguez y aunque muchas letras y poesías se pudieron escapar, la columna está abierta a las recomendaciones de canciones que quieran incluir en esta antología.

Para terminar quisiera citar la canción «Canto arena», la cual creo da en el punto exacto de lo que debería ser el ejercicio del pensamiento y la opinión:

Hoy continué dándole cuerda a mi reloj
con timbre atado sobre número invisible
poco me importa donde rompa mi estación
si cuando rompe está rompiendo lo imposible.

 

Bibliografía y agradecimientos:

A la comunidad silviofila que aportó para que la información publicada en Wikipedia acerca del autor fuera veraz y a Rodrigo Riquelme quién se ha encargado de recopilar tanta información de Silvio como sea posible y ponerla al alcance de todos nosotros de forma gratuita.