Salud mental ¡YA!

     

¿Casada, soltera, o ya montaste en tribilín? Así comenzaba un programa de entretenimiento de medio día en una emisora radial; a lo que seguían historias de amor, desamor, lealtades, traiciones y, sobre todo: despechos. Historias que bien pudieran ser la trama de una telenovela vespertina, intensa y entretenida. Todo es medianamente normal en el simpático programa hasta que la oyente comienza a decir al locutor: -pero, entonces ¿qué hago?, ¿qué hago con mi vida, o con mis hijos, o con mi empleo?; dígame ¿cómo organizo mi relación con él, con ella y con mis compañeros de trabajo?; incluso: – ¿qué hago con tanto dolor en mi vida?

Todo esto generando momentos de tensión que el locutor, como todo un experto “Oyente”, sabe sortear con facilidad. Me pregunto ahora si quizá, para muchas personas, tener la oportunidad de contar parte de su vida en un programa de estas características, les vale como un ejercicio de salud mental. Si para muchos esto ha sido lo más cercano a una cita psicológica o psiquiátrica. De hecho, este programa de escucha pudiera tomar otros nombres, rostros y matices, como por ejemplo: “El horóscopo en la mañana” o, “El amigo”, quien luego de la escucha atinará a decir que no hay que complicarse tanto la vida y que, a lo mejor, lo que se necesita es una buena salida a comer o beber algo para equilibrar todo de nuevo. Quizá, también toma el rostro de “El religioso”, quien con amor y dedicación escucha a sus feligreses para luego decirles que: “todo se soluciona orando y haciendo algunos ritos de más”; Incluso, en los más jóvenes, puede ser el famoso “Youtuber”, quien en su afán de ganar likes, logra posar de gurú y médico de la mente.

El futuro del que hablaba el prestigioso pensador Byung-Chul Han, en el cual llegaría a existir una profesión llamada “Oyente”, ha llegado. Lo que no se imaginaba el filósofo, es que para muchos éste reemplazaría a los psicólogos y psiquiatras, especialmente en nuestro país, en donde el acceso a la terapia mental, hecha por profesionales, parece ser un lujo más de las élites y un símbolo de estatus, pero no lo que debería ser: un componente esencial, de fácil y de continuo acceso, en la salud de los colombianos.

 

Por ejemplo, y con lástima lo menciono, que las EPS no cuenten con personal suficiente en el área de salud mental para atender a sus afiliados, por lo cual, muchos psicólogos y psiquiatras se ven reducidos a ejercer su profesión sin garantías: lugares inadecuados, poco tiempo de consulta, poco o nada de seguimiento a sus pacientes, etc. Convirtiéndose, en muchos casos, en profesionales “oyentes” de unos cuantos minutos, de los que hablaba el surcoreano Han.

Le escuché decir al psiquiatra, profesor e investigador Cristián Vargas Upegui, en el marco de la celebración del día mundial de la salud mental: – “La salud mental tiene que ser democratizada en nuestra sociedad”. Lo hacía mientras aportaba su granito de resiliencia, presentando un espacio de podcasts llamado “Encalma”, al que las personas pueden acceder para ayudarse en sus procesos de concienciación en lo referente a su salud mental, permitiéndome aseverar que la salud mental tiene que ser desmitificada y democratizada. Debe convertirse en un verdadero derecho ciudadano y traducirse en políticas públicas bien elaboradas, consecuentes a la necesidad social porque, manejar la mente no solo es una forma de serenidad, es también, una forma de felicidad.

About the author

Juan Fernando Morales Valencia

Juan Fernando Morales Valencia, teólogo, magíster en hermenéutica literaria. Información solo si es necesaria: Reverendo de la Iglesia Presbiteriana Cumberlan, Canadá. Profesor de literatura y teología en la Fundación Paz y Esperanza.

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