Resumen Económico de la Semana del 02 al 06 de Noviembre de 2026

Resumen Ejecutivo

Estados Unidos creó 165.000 empleos en octubre y el desempleo bajó a 4,1%. La productividad creció 3,6% y los costos laborales cayeron. El informe llevó a cerca de 80% la probabilidad de un alza de la Fed en diciembre, en la misma semana en que los demócratas ganaron las dos cámaras y el Nasdaq 100 se desplomó más de 6% en un día, por el temor a una regulación que frene los centros de datos. El S&P 500 perdió 3,2% en la semana y el Tesoro a 2 años subió a 4,52%. El Brent cerró cerca de 98 dólares, más de 12% por debajo de la semana anterior, por la diplomacia con Irán y no por más petróleo saliendo de Ormuz.

La inflación de la zona euro llegó a 4,0%, con precios al productor que suben 11,1%. El BCE anticipa un alza en diciembre aunque las ventas minoristas retroceden, y el Banco de Inglaterra y el Riksbank ya volvieron a subir. China perdió impulso al comenzar el cuarto trimestre y el Nikkei cayó más de 5% el viernes. Banxico recortó su tasa a 6,25%, y Brasil mantuvo la Selic en 13,75% después de la reelección de Lula.

En Colombia, el Gobierno radicó la Ley de Rescate, que reduce el umbral del impuesto de renta, amplía el IVA y aumenta los aportes a salud, mientras baja la tarifa de las empresas. Lo hace ante un déficit proyectado cercano a 9,5% del PIB para 2027. El Banco de la República mantuvo su tasa en 12,25%, con tres votos a favor de subirla, y elevó a 7,1% su proyección de inflación para el año. El peso cerró en 3.239,50 por dólar y los TES descuentan una inflación cercana a 5,4%, casi el doble de la meta.

 

I. Estados Unidos

La nómina suma 165.000 empleos y el desempleo baja a 4,1%, la productividad crece 3,6% con costos laborales a la baja, los demócratas ganan el Congreso, el Brent cae 16% en la semana y la Fed queda a un paso de subir en diciembre

La economía estadounidense creó 165.000 empleos no agrícolas en octubre, más del doble de los 65.000 que esperaba el consenso y muy por encima del promedio de 48.000 de los doce meses anteriores. Las cifras de agosto y septiembre se revisaron al alza en 84.000 puestos. Septiembre pasó de 29.000 a 60.000 y agosto quedó en 186.000. Los servicios profesionales y empresariales aportaron 70.000 empleos, la salud 42.000 y el transporte y almacenamiento 25.000. La manufactura sumó 19.000 y acumula 101.000 desde el mínimo de diciembre de 2025. Construcción, comercio, finanzas, ocio y gobierno casi no se movieron. La tasa de desempleo bajó a 4,1%, con una población activa que creció en 421.000 personas y una participación que pasó de 61,8% a 61,9%. La relación entre empleo y población llegó a 59,3%, la más alta desde febrero. La oferta de trabajadores, que en septiembre parecía el límite del mercado laboral, respondió, y la contratación alcanzó para absorber a los que llegaron. La medida amplia U-6, que incluye a los subempleados y a quienes están marginalmente vinculados a la fuerza laboral, subió de 7,6% a 7,9%. Una parte de los nuevos ocupados trabaja menos horas de las que quisiera.

La remuneración media por hora aumentó 0,4% en el mes, hasta 38,00 dólares, su mayor alza desde enero. En doce meses creció 3,1%, frente a 3,2% en septiembre y 2,9% previsto. Con el IPC en 3,7% anual, el salario real cae cerca de seis décimas. La productividad no agrícola avanzó 3,6% anualizado en el tercer trimestre, desde 2,1%, y los costos laborales unitarios bajaron 0,7%, después de subir 1,9%. Ese ritmo más que duplica el promedio de 1,5% anual entre 2007 y 2019 y supera el 2,2% anual desde finales de 2019. Cuando la producción por hora crece más rápido que la remuneración, la nómina deja de presionar los precios y las empresas pueden sostener márgenes que ya están cerca de máximos históricos. Un trimestre no confirma un cambio de tendencia, pero hoy la inflación estadounidense no nace en los salarios. Viene de la energía, de los insumos y de una demanda que crece más rápido que la capacidad de abastecerla.

El PIB creció 3,4% anualizado en el tercer trimestre, desde 2,2% en el segundo. La demanda interna tuvo su mayor avance en más de cinco años y los inventarios se recuperaron tras cinco trimestres de caída. El PMI manufacturero del ISM subió a 55,5 en octubre, desde 54,5, cuando el consenso no esperaba cambios. Los nuevos pedidos pasaron de 55,3 a 55,5, las exportaciones y las existencias de las fábricas aumentaron y el componente de empleo bajó levemente, a 52,4. El índice de entregas de los proveedores llegó a 59,1, una señal de que las fábricas siguen esperando más tiempo por sus insumos. Los precios pagados retrocedieron de 77,9 a 75,2, menos de lo previsto y en un nivel que todavía anticipa inflación de bienes. El deflactor del consumo personal (PCE) subió 3,6% anual en septiembre. El índice Manheim de autos usados avanzó 0,5% en octubre, su primer aumento en cuatro meses, y 1,9% en el año. Pedidos firmes, proveedores lentos y costos altos sostienen la proyección de una inflación por encima de 2% hasta 2027.

El sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan subió a 51,0 en la lectura preliminar de noviembre, desde 48,0, frente a 48,1 esperado. Las condiciones actuales pasaron de 46,7 a 51,0 y las expectativas de 48,8 a 50,9. La mejora vino de los votantes independientes y de los hogares de patrimonio bajo y medio. Entre los consumidores con las mayores carteras de acciones, el índice cayó 5% después de la corrección bursátil. Ese grupo es el que, según el Libro Beige, venía sosteniendo el gasto. El sentimiento continúa 10% por debajo de febrero. Las expectativas de inflación a un año bajaron a 4,3%, desde 4,7%, y las de cinco años a 3,4%, desde 3,5%, el primer descenso en el plazo largo después de dos alzas seguidas. La gasolina regular costaba en promedio 4,07 dólares por galón el 6 de noviembre, frente a 4,20 una semana antes, aunque sigue más de un dólar por encima de hace un año. El crédito al consumo aumentó 27.840 millones de dólares en septiembre, más del doble de lo esperado, y crece 6,4% anual. La deuda rotativa, que incluye las tarjetas, llegó a 1,37 billones. Con salarios reales en descenso, una parte del consumo se financia con el crédito más caro del sistema.

Los demócratas ganaron el control de las dos cámaras en las elecciones del 3 de noviembre y asumirán en enero. Con un gobierno dividido, bajan las probabilidades de nuevos estímulos fiscales, la agenda arancelaria pierde margen y las decisiones militares quedan sujetas a mayor control del Congreso. El crudo descontó un menor riesgo de escalada con Irán. El Brent perdió casi 15 dólares en dos sesiones y cotizaba cerca de 97,55 dólares el viernes, rumbo a una caída semanal cercana a 16%. Trump dijo que las negociaciones con Teherán avanzan y Qatar mantiene activa la mediación. Aun así, el jueves murió un tripulante del tanquero MT Velos, alcanzado por proyectiles en el Golfo, otro buque reportó una explosión al cruzar Ormuz y las fuerzas estadounidenses destruyeron una instalación de defensa aérea iraní. La prima geopolítica se redujo, pero no desapareció. La EIA, en cálculos anteriores a esta caída, proyectaba para 2027 un Brent promedio de 84 dólares y una gasolina de 3,56 dólares por galón. Según un estudio de la Fed de San Luis, el precio en el surtidor baja más despacio de lo que sube cuando cambia el crudo.

El Nasdaq Composite tuvo su mayor caída en 19 meses después de la elección. Los líderes demócratas preparan una legislación sobre inteligencia artificial, y varios candidatos locales ganaron con la promesa de limitar la construcción de centros de datos. Las ventas provocaron llamadas de margen en fondos de cobertura y en cuentas de inversionistas minoristas. Kristalina Georgieva pidió a los bancos centrales que tengan en cuenta en sus decisiones la posibilidad de que se frene el crecimiento impulsado por esa inversión. El FMI estimó en octubre que una reversión abrupta restaría 1,1% al PIB mundial y 1,8% al de Estados Unidos hacia 2028. La banca también tendrá un Congreso más exigente. Elizabeth Warren y Maxine Waters son las favoritas para presidir los comités financieros del Senado y de la Cámara, y TD Cowen anticipa citaciones a los presidentes de los grandes bancos y propuestas de topes a las tasas de las tarjetas de crédito, una idea con apoyo en los dos partidos.

La Fed mantuvo el rango de fondos federales en 3,75%-4,00% el 28 de octubre, con los votos disidentes de Beth Hammack y Lisa Cook, que pedían subir. A comienzos de la semana, la caída del Nasdaq llevó a los operadores a reducir sus apuestas por un alza, porque una menor inversión en inteligencia artificial moderaría el crecimiento. El informe de empleo revirtió ese movimiento, y los futuros asignan ahora cerca de 80% de probabilidad a un aumento en la reunión de diciembre. Mary Daly cree probable que haya que endurecer más la política, de forma gradual, y calificó de doloroso pero ordenado el ajuste de las acciones tecnológicas. Tom Barkin describió una inflación estancada por encima de la meta, con presiones extendidas que van de los aranceles al diésel y la salud. Hammack prefiere alzas más frecuentes y pequeñas para que la política no se quede rezagada. Alberto Musalem señaló que la inversión en inteligencia artificial alimenta la inflación a través de la demanda de materias primas como el cobre, y que la política monetaria debe responder a la economía actual y no a proyecciones de productividad a cinco años.

Valoración. Estados Unidos llega a diciembre con más empleo, una productividad excepcional y salarios que crecen menos que los precios. La inflación viene de la demanda y de la energía, no de la nómina. La caída del crudo y de las expectativas de inflación le dio a la Fed un margen que el informe de empleo le quitó el mismo viernes. Washington agrega un riesgo que no existía hace un mes. Un Congreso que frena estímulos y aranceles y apunta contra los centros de datos afecta la inversión que sostiene el crecimiento y el patrimonio de los hogares que más gastan. Si la corrección tecnológica se profundiza, la Fed estaría subiendo tasas mientras la economía pierde su principal motor, y Daly, Hammack y Musalem ya dejaron claro que la inflación de hoy les pesa más que esa desaceleración.

 

II. Europa

La inflación de la zona euro llega a 4,0% con precios al productor que suben 11,1%, el Banco de Inglaterra y el Riksbank vuelven a subir tasas, el BCE anticipa un alza en diciembre y las ventas minoristas de la región retroceden

La inflación de la zona euro subió a 4,0% en octubre, desde 3,8%, en línea con lo esperado y en su nivel más alto en tres años. La subyacente se mantuvo en 2,5%. Los servicios, el rubro de mayor peso en la canasta, pasaron de 3,2% a 3,3%, los bienes industriales de 1,1% a 1,2%, y los alimentos no elaborados llegaron a 4,6% anual. La energía todavía explica la mayor parte del exceso sobre la meta, aunque el diésel y el gas ya se trasladan al transporte, a la comida y a otros servicios. Las reservas de gas están bajas antes del invierno, lo que pone en riesgo los costos de calefacción. En enero, cuando se actualizan muchas tarifas, ese encarecimiento puede llegar a la cifra general.

Los precios al productor de la zona euro subieron 11,1% anual en septiembre, desde 8,3% en agosto y por encima del 10,9% esperado, el mayor ritmo desde febrero de 2023. La energía en el productor se encareció 30,8%, frente a 21,0% un mes antes. Sin energía, el índice avanza 3,5%, con los bienes intermedios en 7,1% y los duraderos en 3,4%. Cuando producir cuesta casi tres veces más de lo que suben los precios al consumidor, las empresas reducen márgenes o trasladan el costo con rezago. Los bienes intermedios son la antesala de los precios finales, y por esa vía se forman los efectos de segunda ronda que preocupan al BCE. El Brent acumula una caída superior a 15% desde finales de octubre, hasta unos 96 dólares, lo que reduce la presión de los próximos meses pero no la que ya está en las cadenas de producción.

El BCE mantuvo la tasa de depósito en 2,50% el 29 de octubre, después de dos alzas en el año. Varios miembros del consejo, entre ellos los gobernadores de los bancos centrales de Alemania e Italia, ya señalaron que una subida en diciembre es probable. Los mercados descuentan entre dos y tres aumentos en los próximos doce meses, aunque esa senda cambia con cada movimiento del crudo. El BCE proyecta una inflación superior a 4% durante buena parte del primer semestre de 2027 y un descenso rápido, a un rango de 2,0% a 2,4%, cuando la comparación con los precios altos de la energía deje de inflar la cifra. Con la subyacente estable en 2,5%, el banco puede sostener que no hay contagio. Los precios al productor debilitan ese argumento.

Las ventas minoristas de la zona euro cayeron 0,7% en septiembre, frente a un retroceso de 0,1% previsto, y su crecimiento anual bajó de 1,3% a 0,4%. El combustible cayó 3,0% anual. Los alimentos, bebidas y tabaco crecieron 1,1% y los productos no alimenticios 0,7%. En Alemania, la producción industrial avanzó 0,7% mensual, desde 1,0% en agosto, y menos de medio punto frente a un año antes, por debajo de lo esperado. Los automóviles subieron 17,1% y los farmacéuticos 8,0%, pero la maquinaria cayó 6,5% y la construcción 2,6%. Los pedidos de fábrica repuntaron 4,4%, después de desplomarse 10,1% en agosto, impulsados por los automóviles (10,5%) y la maquinaria (8,3%). La economía alemana crece cerca de 1% este año, más por el gasto público en infraestructura y defensa y por actividades ligadas a los centros de datos que por la manufactura, que carga con energía cara, competencia china y aranceles estadounidenses. España mostró más tracción. Su producción industrial creció 0,8% en el mes y 2,0% en el año, por la energía (6,6%), los bienes de equipo (2,8%) y los intermedios (1,8%). Los bienes de consumo duradero cayeron 5,2%.

El déficit comercial de Francia se amplió a 7.300 millones de euros en septiembre, desde 6.000 millones en agosto y frente a 5.800 millones esperados. Es el segundo más alto desde octubre de 2024. Las importaciones crecieron 4,0% mensual, hasta 62.700 millones, con los productos refinados del petróleo en 24,1%. Las exportaciones avanzaron cerca de 2%, hasta 55.300 millones. La factura energética deteriora la cuenta externa de un país que financia un déficit fiscal superior a 5% del PIB y cuyo bono a 10 años superó 5% en octubre. Las reservas oficiales francesas bajaron a 360.170 millones de euros a finales de octubre, desde 370.200 millones, por una caída de 12.660 millones en el valor del oro, que representa más de tres cuartas partes del total.

El Banco de Inglaterra subió su tasa 25 puntos básicos, hasta 4,00%, su primera alza desde agosto de 2023. Los nueve miembros del comité votaron por subir: ocho por 25 puntos básicos y Catherine Mann por 50. En septiembre, solo tres habían votado por un alza. La inflación británica llegó a 3,5% en septiembre. El banco proyecta 4,25% en el primer trimestre de 2027, un máximo de 4,8% en el segundo y el regreso a 2% apenas en el tercer trimestre de 2028. En julio esperaba 3,25% para comienzos de 2027. El comité ve pocos efectos de segunda ronda, pero considera que el riesgo aumentó desde septiembre por la energía y por una actividad más firme de lo previsto, y varios miembros no descartaron nuevas alzas. Los mercados descuentan tres aumentos más hasta mediados de 2027, hasta 4,75%, con 50% de probabilidad de uno en diciembre. Los analistas esperan solo uno, a 4,25%.

El Riksbank subió su tasa 25 puntos básicos, hasta 2,00%, por unanimidad, con una inflación CPIF, que excluye el efecto de las tasas hipotecarias, de apenas 1,5% en septiembre. El banco sueco se adelanta a una inflación que espera por encima de 2% en 2027, por la mejora de la actividad y del empleo, una corona más débil y costos persistentes. También considera que las condiciones financieras siguen siendo expansivas, aunque se endurecieron un poco. El mercado ubica la siguiente alza en el primer trimestre de 2027 y los analistas en el segundo. El Norges Bank mantuvo su tasa en 4,50%, después de subirla en mayo y en septiembre. Noruega tiene una inflación de 3,4%, una subyacente de 3,0%, un desempleo cercano a 4,6% y un PIB que creció 2,6% anual en el segundo trimestre. El banco advirtió que mantendrá una política restrictiva por un periodo prolongado y que puede volver a subir.

Andy Burnham, primer ministro británico desde julio, buscará una mayor integración económica con la Unión Europea en la reunión de la Comunidad Política Europea en Dublín, la próxima semana, y en la cumbre bilateral del 20 de noviembre. Su gobierno estudia opciones que van desde un acuerdo económico a la medida hasta una unión aduanera, la entrada al mercado único o el regreso a la UE. El mercado único exige aceptar la libre circulación de personas. La unión aduanera evita ese costo político, pero ofrece menos beneficios comerciales. Una parte de la bancada laborista teme que el debate fortalezca a Reform UK. Un acercamiento creíble podría reducir la prima de riesgo de largo plazo de los gilts. Bruselas, que tiene otras prioridades, como las conversaciones con Canadá, duda de que la retórica se traduzca pronto en concesiones.

España celebra elecciones generales el 29 de noviembre. El equipo económico del Partido Popular propone un IVA de cero para los alimentos básicos mientras dure la inflación alta, duplicar las deducciones por hijos en el IRPF, una auditoría del gasto público en tres meses y la presentación del presupuesto de 2027 en primavera. También plantea un plan de 12 a 18 meses para ampliar el acceso a la red eléctrica, derogar el calendario de cierre de las centrales nucleares y eliminar el impuesto a la generación eléctrica. Cualquier rebaja de impuestos tendría que ser compatible con la regla de gasto europea, que el propio partido propone renegociar con Bruselas.

Valoración. El Reino Unido, Suecia y Noruega endurecen su política con economías que aceleran. La zona euro subiría tasas con un consumo en retroceso, una industria alemana que no despega y una Francia con déficit fiscal y externo al mismo tiempo. Unos precios al productor en 11% indican que la inflación del euro todavía no llegó a su techo, y la caída del Brent llega tarde para evitar el alza de diciembre. Un BCE que sube con el comercio minorista en contracción endurece las condiciones precisamente sobre las economías con menos espacio fiscal, y el diferencial francés recibiría ese golpe primero.

 

III. Asia

La actividad china pierde impulso al comenzar el cuarto trimestre, su banco central completa 24 meses de compras de oro, Pekín bloquea la venta de la división de robótica de ABB a SoftBank, el Banco de Japón mantiene su tasa en 1,25% y acelera la venta de sus ETF, y el Nikkei cae más de 5%

El promedio de los PMI oficial y Caixin de China bajó 0,7 puntos en octubre, hasta 50,9. Los dos indicadores cayeron, con menor actividad tanto en manufactura como en servicios. La economía cerró el tercer trimestre con un crecimiento de 4,5%, apoyada en exportaciones que subieron 36% anual en septiembre. El cuarto trimestre comienza sin que la línea de crédito de 800.000 millones de yuanes de los bancos públicos de desarrollo ni los subsidios hipotecarios se reflejen en la producción o en los servicios. Un PMI en 50,9 es compatible con un crecimiento cercano a 4,5% hasta fin de año, sin aceleración.

La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma reconoció la debilidad de la demanda interna como uno de los principales problemas de la economía, después de una reunión entre su director, Zheng Shanjie, y empresarios privados. Zheng se refirió a un desequilibrio entre la capacidad de producción del país y el consumo, y a las presiones del entorno externo. Las ventas minoristas crecieron 1,1% anual en septiembre. El organismo dijo que fomentará la inversión privada, acelerará los grandes proyectos de construcción y estudiará posibles respuestas de política, sin anunciar medidas concretas. Los empresarios pidieron mejor acceso al financiamiento, apoyo con el costo de la energía y un freno a la competencia excesiva, la guerra de precios que en China se conoce como “involución” y que reduce las utilidades en los sectores con sobrecapacidad. Estimular la inversión en una economía donde la oferta ya supera a la demanda amplía la brecha que Pekín dice querer cerrar.

El Banco Popular de China aumentó sus reservas de oro por 24.º mes consecutivo. En octubre añadió 830.000 onzas, unas 25,8 toneladas, y en los diez primeros meses del año acumula cerca de 129. Compró en el peor octubre del metal desde 2008, cuando el oro cayó casi 7% y cerró por debajo de 4.000 dólares la onza tras tocar un mínimo de un año. Los bancos centrales del mundo sumaron compras netas de 321 toneladas en el tercer trimestre, el mayor volumen desde finales de 2024, y China fue el principal comprador declarado. La demanda oficial ha sostenido el precio mientras las tasas altas, que castigan a un activo sin rendimiento, alejan a otros compradores. Los hogares chinos también compraron cerca de los 4.000 dólares. El oro cerró el viernes en 4.070 dólares, más de 20% por debajo de su nivel de finales de febrero, cuando comenzó la guerra con Irán. Con estas compras, Pekín reduce el peso del dólar en sus reservas mientras Washington amplía sus sanciones.

El viceprimer ministro He Lifeng transmitió al secretario del Tesoro, Scott Bessent, y al representante comercial, Jamieson Greer, la “seria preocupación” de Pekín por las nuevas restricciones estadounidenses. Entre ellas están las sanciones contra CEIEC y Beijing H&C Technologies por el presunto suministro de equipo militar a Cuba. La llamada ocurrió a dos semanas de la cumbre de APEC en Shenzhen, donde Trump y Xi tendrán su tercer encuentro del año, y antes de que venza, el 10 de enero, la tregua arancelaria acordada en Busan y prorrogada en septiembre. China también restringe inversiones. Esta semana bloqueó la venta de la división de robótica de ABB a SoftBank, una operación de 5.400 millones de dólares. Es la segunda que frena este año, después de ordenar a Meta en abril que deshiciera la compra de Manus. Las dos empresas estudian separar el negocio chino, que pesa cerca de 30% en la robótica de ABB y podría valer entre 2.000 y 3.000 millones de dólares. Washington limita la inversión de sus empresas en tecnología china y Pekín controla la entrada de capital extranjero en la suya, y las multinacionales tienen que dividir sus operaciones para cerrar transacciones.

El Banco de Japón mantuvo su tasa en 1,25% el 30 de octubre, con un voto disidente a favor de subirla 25 puntos básicos. Reiteró que seguirá retirando el estímulo de forma gradual. La inflación sin alimentos frescos ni energía estaba en 2,4% en septiembre, y el banco ve riesgos al alza por el traslado de los salarios a los precios, el petróleo y la demanda global vinculada a la inteligencia artificial. Por unanimidad, decidió acelerar la venta de los ETF de acciones comprados durante los años de expansión monetaria. Desde enero de 2027 venderá 860.000 millones de yenes al año, unos 5.500 millones de dólares, frente a los 330.000 millones actuales. Los mercados descuentan un alza en diciembre, hasta 1,50%, y otra en el primer semestre de 2027. Los analistas ubican la segunda en el tercer trimestre. En Washington, Kazuo Ueda dijo que los salarios crecen a un ritmo compatible con la meta de 2%, aunque ese ritmo todavía no se ha consolidado como norma social, y que el banco podría volver a usar instrumentos no convencionales ante un choque grave.

El Nikkei cayó más de 5% el viernes, por el temor a un recorte del gasto en inteligencia artificial tras la victoria demócrata en el Congreso estadounidense. Sanae Takaichi reconoció la caída de los semiconductores y anunció que destinará los ingresos adicionales por la venta de ETF del Banco de Japón a pagar los bonos que el Gobierno emitirá para financiar la seguridad económica. Una parte de las utilidades del banco central, incluidas las de esos fondos, se transfiere cada año al Tesoro. Un funcionario advirtió que la recaudación tributaria podría quedar por debajo de lo previsto si la bolsa sigue cayendo. El Gobierno busca gastar más sin una emisión que presione a los bonos, apoyado en un ingreso que depende de la misma bolsa que se desploma. Con acciones más baratas, el banco vende con menos ganancia y el Tesoro recibe menos, además de recaudar menos impuestos. El banco insiste en que venderá sin atender consideraciones fiscales ni políticas. Las condiciones financieras, que el banco consideraba holgadas por el yen débil y las acciones altas, se endurecen con la corrección. El dólar cerró la semana en 157,69 yenes. Naomi Muguruma, de Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, espera que el banco mantenga su plan de alzas salvo una apreciación fuerte del yen, aunque prevé que la venta de acciones le complique la comunicación hacia diciembre.

Valoración. El riesgo de la inversión en inteligencia artificial, que en octubre se anticipaba para Asia, empezó a sentirse. China entra al último trimestre con un consumo que no reacciona y unas exportaciones expuestas a cualquier recorte del gasto tecnológico estadounidense. Su respuesta, más inversión privada, aumenta la sobrecapacidad que la sostiene. Japón enfrenta la corrección con una tasa real negativa y un Gobierno que cuenta con las ganancias bursátiles del banco central para pagar su deuda nueva. Si el Nikkei no se recupera antes del 18 de diciembre, el Banco de Japón tendrá que elegir entre subir tasas con la bolsa en caída o esperar con una subyacente de 2,4% y un yen cerca de 158.

 

IV. México y Brasil

Banxico recorta su tasa a 6,25% en una votación dividida y la inversión fija mexicana cae 1,8%, Lula es reelegido para un cuarto mandato, el Copom mantiene la Selic en 13,75% con la inflación sobre el techo de la meta y la industria brasileña suma cuatro contracciones en cinco meses

El Banco de México recortó su tasa 25 puntos básicos, hasta 6,25%, en su penúltima decisión del año, con una votación de tres a dos. Los subgobernadores Galia Borja y Jonathan Heath votaron por mantenerla. La Junta de Gobierno considera que la desinflación continúa y que, con la holgura de la economía, el efecto del tipo de cambio sobre los precios será limitado. Con la Fed en 3,75%-4,00%, el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos queda entre 2,25 y 2,50 puntos porcentuales, y se reduciría otro cuarto de punto si la Fed sube en diciembre, como descuenta el mercado. Ese diferencial ha sostenido al peso y el atractivo de los bonos mexicanos para los inversionistas que se endeudan en dólares para comprarlos.

La inversión fija cayó 1,8% mensual en agosto y volvió a terreno negativo después de dos meses de avances. La maquinaria y el equipo retrocedieron 3,5%, después de crecer 4,4% en julio, y la construcción no varió. La inversión privada bajó 2,2%, su peor mes desde abril de 2025. La confianza empresarial perdió 0,2 puntos en octubre, hasta 48,2, y acumula 20 meses por debajo de 50 y 29 caídas anuales consecutivas. Los servicios privados no financieros fueron el sector más débil y la manufactura el de mayor confianza. Con el T-MEC sujeto a revisiones anuales hasta 2036, las condiciones de acceso al mercado estadounidense siguen inciertas durante la vida útil de cualquier planta. Ese plazo pesa en las inversiones que se pagan en una década.

El consumo privado creció 0,5% mensual en agosto, por encima del 0,4% que anticipaba el indicador oportuno del Inegi, después de 0,1% en julio y una caída de 0,5% en junio, cuando el Mundial no se tradujo en más gasto. El indicador coincidente subió 0,12 puntos en agosto, hasta 100,2, por encima de su tendencia de largo plazo, y suma 11 meses al alza. El adelantado avanzó 0,01 puntos en septiembre y acumula 18 meses de avances. Las remesas sumaron 5.362 millones de dólares en septiembre, 1,6% más que un año antes, y completaron cinco meses seguidos por encima de 5.000 millones. En lo corrido del año llegan a 47.164 millones. La economía mexicana, cuya actividad creció 3,5% anual en agosto, avanza por el consumo y el comercio, mientras la inversión, que define la capacidad de producción futura, retrocede. El recorte de tasas favorece el gasto actual, pero no resuelve la incertidumbre comercial que contiene la inversión.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido el 25 de octubre con 51,77% de los votos válidos, frente al senador Flávio Bolsonaro, y tendrá un cuarto mandato. Bolsonaro había ganado la primera vuelta con 47,03%, contra 45,16%. Es la primera vez desde el regreso de las elecciones directas, en 1989, que un candidato gana la segunda vuelta después de perder la primera, en una votación que dividió al país casi por mitades.

El Copom mantuvo la Selic en 13,75% por unanimidad, sin dar señales sobre las próximas reuniones. La tasa estuvo en 15% entre junio de 2025 y marzo de 2026 y bajó cinco veces desde abril. Los recortes se detuvieron por la guerra en Oriente Medio, la llegada de El Niño y la inestabilidad del real. El banco habla de incertidumbres ampliadas, expectativas de inflación más altas y una desaceleración más pronunciada de la actividad. El IPCA-15 de octubre subió 0,32%, ayudado por la baja de las tarifas eléctricas, y su variación en doce meses pasó de 4,5% a 4,62%, por encima del techo de 4,5% del rango, cuya meta central es 3%. El mercado espera que la inflación cierre el año en 5,22%, frente al 3,95% que proyectaba antes de la guerra. Con la Selic en 13,75% y la inflación cerca de 4,6%.

La producción industrial brasileña cayó 0,8% en septiembre, el doble de lo esperado, y sumó su cuarta contracción en cinco meses. Desde mayo acumula una pérdida de 4,1%, casi todo lo ganado en los primeros cuatro meses del año, y está 16,5% por debajo de su máximo de mayo de 2011. Frente a septiembre de 2025 cayó 2,5%, la mayor caída anual desde marzo de 2024, en un mes con un día hábil menos y contra una base alta. La contracción alcanzó a 17 de las 25 actividades. Los bienes de capital bajaron 1,9%, los de consumo semiduraderos y no duraderos 1,2% y los intermedios 0,7%. Solo los duraderos subieron, 0,7%. El azúcar y el etanol restaron por la menor molienda de caña tras las lluvias, mientras la extracción de crudo, gas y mineral de hierro creció 1,7%. La maquinaria y el equipo encabezan la caída, señal de que las empresas aplazan su expansión ante una tasa real que encarece cualquier proyecto.

El desempleo bajó a 5,2% en el tercer trimestre, el nivel más bajo para ese periodo desde 2012, frente a 5,4% en el segundo y 5,6% un año antes. La población ocupada llegó al récord de 103,6 millones y la tasa de ocupación a 59%. La informalidad quedó en 37,5%. El ingreso real habitual se mantuvo en 3.790 reales en el trimestre y creció 3,6% en el año. La masa salarial real llegó a su máximo histórico, con un aumento de 4,7% anual. Un mercado laboral estrecho y una masa salarial creciente sostienen la inflación de servicios y le impiden al banco central reanudar los recortes, aunque la industria se contraiga.

El superávit comercial creció 39,4% anual en octubre, hasta 9.320 millones de dólares, su nivel más alto en seis meses y por encima de los 9.000 millones esperados. Las exportaciones aumentaron 20%, hasta 37.810 millones. Las de la industria extractiva subieron 53,5%, por el crudo (122,6%) y el níquel (103,1%), y las agrícolas 12,8%, con la soja en 8,9%. Las importaciones crecieron 14,8%, hasta 28.490 millones. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que se aplica de forma provisional desde el 1 de mayo, elevó 21% las ventas brasileñas de los productos beneficiados entre mayo y septiembre, con alzas en aguacates, miel, aceite de maíz, aluminio en bruto y etanol. Brasil también vendió 39 millones de dólares en transformadores eléctricos, que un año antes no exportaba. El crudo caro de octubre fortaleció la cuenta externa y le dio al real un apoyo que compensa en parte la volatilidad de la elección.

Valoración. México y Brasil responden en sentidos opuestos al mismo choque externo. Banxico recorta con un diferencial frente a la Fed cada vez más estrecho y confía en que la holgura de la economía limite el efecto del tipo de cambio. Si la Fed sube en diciembre y el peso se debilita, ese supuesto se pondrá a prueba con la inversión ya en retroceso. Brasil con una industria que lleva cinco meses perdiendo producción, porque el empleo en máximos y la inflación sobre el techo no le dejan otra opción. Si el gasto público intenta compensar la caída industrial, el Copom tendría que mantener la Selic alta por más tiempo, y el nuevo mandato comenzaría con esa restricción.

 

V. Colombia

El Gobierno radica la Ley de Rescate con más carga sobre las personas y el consumo y menos sobre las empresas, el Banco de la República mantiene su tasa en 12,25% con tres votos a favor de subirla y eleva a 7,1% su proyección de inflación, y los precios al productor suben 4,54%

El Gobierno radicó el 29 de octubre en la Cámara de Representantes la Ley de Rescate Económico, el proyecto 477 de 2026, que combina recortes de gasto, nuevos impuestos y rebajas tributarias para las empresas. Según la Presidencia, el paquete mejoraría las finanzas públicas en 51 billones de pesos en 2027 y en más de 122 billones en 2030. La exposición de motivos fija una meta de 3,58% del PIB en 2028 y de 4,09% en 2030. La composición del ajuste está en disputa. El Gobierno afirma que cerca de 70% saldrá de recortes de gasto. Un análisis publicado en La Silla Vacía calcula que, de un ajuste de 2,35 puntos del PIB, el recorte aporta 0,58 y el resto corresponde a impuestos y contribuciones. El proyecto prevé ahorros cercanos a 8,6 billones y la supresión o fusión de 105 entidades. Las dos cuentas implican efectos distintos sobre la economía. Un recorte reduce la demanda del Estado, y un aumento de impuestos reduce la de los hogares, cuyo consumo equivale a cerca de 74% del PIB.

Para las personas naturales, el umbral a partir del cual se paga impuesto de renta bajaría de 1.090 a 720 UVT, con una tarifa nueva de 9% para el tramo entre los dos niveles. Así entrarían a pagar asalariados que ganan entre 5 y 5,5 millones de pesos al mes, cuando hoy el impuesto empieza cerca de los 9 millones. El tope de la renta exenta laboral del 25% sería menor y desaparecería la deducción adicional por dependientes. La tarifa máxima de 39% se aplicaría desde 8.670 UVT, sin los tramos intermedios de 35% y 37%. Hacienda estima que el nuevo tramo recaudaría 7,25 billones al año y que el conjunto de cambios para las personas naturales aportaría 12,8 billones cuando esté plenamente vigente, en 2028. Los trabajadores que ganan más de dos salarios mínimos también aportarían más a salud. Los asalariados pasarían de 4% a entre 5,5% y 8%, y los independientes de 12,5% a entre 13% y 15,5%. Según una simulación de Anif para un asalariado con un dependiente, la carga adicional sería de 75.000 pesos mensuales con un salario de 5 millones, 419.000 con 10 millones, 584.000 con 15 millones y 861.000 con 20 millones. El efecto se vería desde 2027 en la retención en la fuente.

La tarifa general de IVA se mantiene en 19%, pero la diferencial de 5% desaparecería desde 2028, y se reducirían las listas de bienes excluidos y exentos. Según un análisis del exdirector de la Dian Lisandro Junco, el café, el azúcar, los aceites, las pastas y el chocolate pasarían a la tarifa general, igual que algunas frutas y verduras frescas, los computadores, los celulares y los paneles solares. También cambiaría el tratamiento de los vehículos eléctricos e híbridos y de la medicina prepagada, y las compras internacionales por internet de menos de 200 dólares pagarían IVA. Fedesarrollo calcula que la ampliación de la base aportaría cerca de 1% del PIB. Como compensación, el programa EfectIVA devolvería desde enero de 2028 el 100% del IVA pagado a los tres primeros deciles de ingreso, y el 50%, 40% y 30% a los tres siguientes, con un tope de 5,5 UVT mensuales por persona. Hacienda calcula que 19 millones de personas recibirían la devolución completa. Para recibirla se necesita factura electrónica con cédula, un requisito difícil de cumplir para los hogares que compran en tiendas informales. La ley deja en manos de Hacienda el monto mínimo para quienes estén en pobreza extrema y no tengan facturas. A esto se suman un impuesto a la producción de cerveza, que recaudaría 7,1 billones al año, y alzas estimadas de 47% en el precio de los cigarrillos y de 53% en el de los vapeadores.

La tarifa de renta de las empresas bajaría de 35% a 33% en 2027 y a 31% desde 2028. El impuesto al patrimonio se cobraría solo entre 2027 y 2030, a patrimonios líquidos desde 5.002 millones de pesos, con tarifas de 0,5% y 1%. El Régimen Único para Generar Estabilidad Empresarial (RUGE) ofrecería tarifas de renta de 20% y 26% y 16 años de estabilidad tributaria a grandes proyectos de infraestructura, energía, industria, agroindustria y turismo. A cambio, las empresas deberían hacer al menos 30% de sus compras en el país, y los dividendos pagados a no residentes tendrían una tarifa de 8%. El Gobierno proyecta inversiones por 31 billones entre 2027 y 2030 bajo ese régimen. El proyecto traslada carga tributaria de las sociedades hacia las personas naturales y el consumo, con la expectativa de que la inversión privada reemplace al gasto público como motor del crecimiento. Esa inversión tarda años en llegar. El mayor recaudo a los hogares empezaría en 2027.

Analistas y congresistas tienen posiciones divididas. Fedesarrollo respaldó el proyecto y pidió un acuerdo en el Congreso. Defendió la ampliación del IVA por su recaudo y porque serviría como piloto para el sistema de devoluciones, aunque pidió una revisión profunda de los cambios en renta, con los que el 30% de los hogares de mayores ingresos aportaría más. José Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, considera necesaria una reforma de este tamaño. Advierte, sin embargo, que la clase media, sobre todo alrededor de 2,5 salarios mínimos, pagaría al mismo tiempo más renta, más aportes y más IVA, y que si EfectIVA no llega a quienes lo necesitan la reforma sería regresiva. En el Centro Democrático, el senador Andrés Forero apoya los recortes y la fusión de entidades, pero no la mayoría de las disposiciones tributarias. La senadora María Clara Posada cuestionó el efecto del proyecto sobre la clase media. Al radicarlo, José Manuel Restrepo dijo que el proyecto evitaría la pérdida de 360.000 empleos y una recesión.

Fedesarrollo menciona un déficit fiscal de 7,4% del PIB al cierre de 2026 y de 9,5% en 2027. S&P proyecta 9,4% para 2027. La calificadora mantiene a Colombia en BB- con perspectiva estable, después de la rebaja de abril, la tercera desde que el país perdió el grado de inversión en 2021. Espera que el déficit del Gobierno General siga por encima de 5% durante cuatro años y que la deuda neta del Gobierno se ubique entre 65% y 68% del PIB entre 2026 y 2028. Aun con un recorte de 2% del PIB, el déficit de 2027 bajaría solo a entre 7,2% y 7,4%. S&P atribuye el deterioro a un gasto rígido en transferencias, intereses, pensiones y salud, que crece desde 2019 mientras los ingresos se mantienen estables, a la suspensión de la regla fiscal y a la expedición de presupuestos por decreto. Considera positivas las operaciones de refinanciación de deuda, que reducen en parte las necesidades de 2027, y estima que un acuerdo con el FMI daría financiamiento asegurado y más previsibilidad a la política fiscal. Con déficits de ese tamaño, el Tesoro tendrá que emitir TES en grandes volúmenes, y la prima que exijan los inversionistas dependerá de cuánto del ajuste sobreviva en el Congreso.

La Junta del Banco de la República mantuvo su tasa en 12,25% el 30 de octubre, con tres de sus siete miembros a favor de subirla. El mercado esperaba un alza a 12,50%. En lo corrido del año, la tasa acumula 300 puntos básicos de aumento. El equipo técnico elevó su proyección de inflación para 2026 de 6,9% a 7,1% y para 2027 de 4,3% a 4,8%. La revisión se explica por el efecto de El Niño sobre los alimentos, los precios regulados y las comidas fuera del hogar, y por un petróleo y un transporte internacional más caros. La proyección de crecimiento bajó de 2,5% a 2,0% para 2026 y de 1,9% a 1,7% para 2027. La inflación anual llegó a 6,3% en septiembre, y la meta de 3% no se cumple desde 2020. El gerente, Leonardo Villar, prevé que la inflación vuelva a la meta hacia mediados de 2028. Atribuye parte de la desviación al aumento del déficit y considera que corregirlo ayudaría a reducirla, porque en un entorno de tasas altas los inversionistas distinguen a los países con las cuentas en orden. Para el equipo técnico, la demanda supera la capacidad productiva y la tasa debe seguir en terreno contractivo. Su trayectoria para la tasa coincide con la del mercado hasta mediados de 2027 y queda por debajo después. S&P todavía espera un alza a 12,50% a finales de este año o a comienzos del próximo.

Los precios al productor subieron 4,54% anual en octubre, más del doble del 2,2% de septiembre. La minería aumentó 22,74%, con el crudo en 32,03% y otros combustibles en 42,23%. El agro subió 5,59%, con la papa en 197,87%. El café bajó 31,94% y el oro sin trabajar 8,28%. El salto del crudo responde sobre todo al precio de exportación, pero la papa y los combustibles llegan a la canasta familiar en pocas semanas y muestran el mismo efecto de El Niño que el banco incluyó en su revisión. Con los precios al productor en aceleración y el IPC en 6,3%, es poco probable que la inflación al consumidor empiece a bajar antes de fin de año.

El Indicador de Seguimiento a la Economía cayó 0,04% anual en agosto, después de crecer 2,71% en el mismo mes de 2025. Frente a julio, en la serie desestacionalizada, cayó 3,11%, la mayor caída mensual en dos años. Las actividades primarias retrocedieron 3,19% y las secundarias 3,03%. La administración pública, la educación y la salud crecieron 2,25% e hicieron el mayor aporte. Entre marzo y junio, el crecimiento anual superó 3%. En julio bajó a 1,06% y en agosto pasó a terreno negativo. Entre enero y agosto, la economía creció 2,27%, frente a 2,62% en el mismo periodo de 2025. El NowCast de Bancolombia estima un crecimiento de 2,2% en el trimestre móvil terminado en octubre y en el tercer trimestre, por encima del 1,6% que espera el consenso de LatinFocus. Esa estimación es difícil de conciliar con los datos de julio y agosto. En octubre, según el NowCast, los servicios financieros crecieron 8,2% anual, la recreación 10,8% y la administración pública 5,5%, mientras la construcción (−1,0%) y la minería (−0,5%) siguieron en contracción. Villar pidió esperar el PIB del tercer trimestre, que el Dane publicará a mediados de noviembre, aunque la Junta ya reconoció que la economía perdió velocidad en ese periodo.

El consumo de los hogares llega a la temporada de fin de año con una tasa de usura para el crédito de consumo de 28,34% en noviembre, algo menor que la del mes anterior. Los cambios tributarios no regirían hasta 2027, así que no deberían afectar los precios de la temporada. El ajuste fiscal recorta el gasto público, el componente que más creció en agosto. La inversión privada, que según el Gobierno tomaría el relevo gracias a las rebajas para las empresas, todavía no da señales de hacerlo. La industria, la construcción, el agro y la minería restaron 0,84 puntos al indicador de agosto, y su recuperación depende de un crédito más barato que solo llegará cuando ceda la inflación.

Valoración. Colombia combina inflación en aumento, crecimiento en descenso y un déficit cercano a 9,5% del PIB en 2027, y la Ley de Rescate condiciona las tres. El Banco de la República sujeta los recortes de 2027 a un ajuste creíble, con una Junta ya dividida entre mantener y subir. El proyecto traslada la carga tributaria hacia los hogares y el consumo en el momento en que el gasto público, el único motor que crecía, empieza a contraerse, y la inversión privada que debería reemplazarlo responde con años de rezago. Si el Congreso reduce el ajuste, los TES y la calificación lo reflejarán primero. Si lo aprueba completo, la demanda interna asumirá el costo en 2027, antes de que lleguen las tasas más bajas.

 

VI. Mercados financieros

Renta variable

El Nasdaq 100 se desplomó más de 6% el jueves y perdió cerca de 3 billones de dólares de capitalización. Fue la peor sesión de Wall Street desde abril de 2025, y llevó al Nasdaq a zona de corrección, con una volatilidad que no se veía desde abril. La venta descontó un Congreso demócrata que prepara legislación sobre inteligencia artificial y gobiernos locales elegidos con la promesa de limitar la construcción de centros de datos. Si esos proyectos se aplazan, se trasladan de estado o se encarecen por los permisos, el crecimiento esperado de las utilidades del sector se reduce, y los múltiplos que el mercado pagaba por él dejan de estar justificados. La caída coincidió con un informe de empleo que llevó la probabilidad de un alza de la Fed en diciembre a cerca de 80%. Una tasa de descuento más alta castiga más a las acciones cuyo valor depende de utilidades lejanas, y en esa categoría está la mayor parte de la tecnología estadounidense.

El viernes hubo un rebote selectivo. El S&P 500 subió 0,31%, hasta 7.376,86 puntos, y el Nasdaq 100 1,35%, hasta 26.989,99, mientras el Dow Jones perdió 0,46%, hasta 51.285,73. Los semiconductores se recuperaron 4,2%. AMD ganó 11%, Lam Research 8,2%, Intel 7,7%, Micron 5,1% y Nvidia 2,8%. SpaceX avanzó 8,6% y Tesla 4,2%. Alphabet y Meta subieron apenas 0,8% cada una, y la mayoría de las acciones del S&P 500 cerró en rojo, con el consumo básico como el sector más débil. En la semana, el S&P 500 cayó 3,2%, el Dow 1,7% y el Nasdaq 5,5%. Los compradores volvieron a los fabricantes de chips, cuyos múltiplos ya se habían comprimido (el índice de semiconductores cotiza a unas 13 veces las utilidades esperadas para 2027 y Nvidia a 12), y no a los hiperescaladores, que pagan la inversión en centros de datos y cuyo retorno está en duda. El mercado sigue comprando la demanda de equipos, pero ya cuestiona la rentabilidad de quienes los compran. Airbnb subió después de reportar ingresos trimestrales de 4.870 millones de dólares, frente a 4.750 millones esperados, y de elevar su previsión anual de crecimiento, una señal de que el gasto en viajes se mantiene.

La posible salida a bolsa de Anthropic, que según la prensa financiera podría empezar su promoción la semana del 9 de noviembre y cotizar desde mediados de mes, aunque la empresa no ha confirmado la fecha, llega justo después de esta corrección. Por su tamaño, el precio que fije se convertiría en una referencia de valoración para todo el sector. Una colocación exitosa ayudaría a estabilizar los múltiplos, y una colocación con descuento confirmaría que la prima por crecimiento se redujo.

Europa resistió mejor durante la semana, aunque no el viernes. El Stoxx 600 perdió 1,00%, hasta 648,33 puntos, el Euro Stoxx 50 más de 1% y el FTSE 100 1,01%, hasta 10.673,94. El CAC 40 cayó cerca de 1% y el FTSE MIB 0,9%, hasta 50.053. En la semana, el FTSE MIB ganó alrededor de 1% y el FTSE 100 perdió 0,6%, una caída mucho menor que la de Wall Street, porque la tecnología pesa poco en los índices europeos. ASML subió cerca de 3% con el rebote de los semiconductores estadounidenses. Teleperformance se desplomó más de 15% después de recortar su previsión de ventas para 2026 por la debilidad de su negocio de moderación de contenidos, un segmento en el que la inteligencia artificial reemplaza trabajo humano. Las aseguradoras cayeron 2,6% por rebajas de recomendación a las reaseguradoras. La caída del crudo arrastró a Shell y BP, que perdieron alrededor de 1,5%, y a TotalEnergies y ENI, que cedieron 1,2%. Las esperanzas de paz con Irán prolongaron la caída de las empresas de defensa italianas: Leonardo perdió 2,6%, Avio 2% y Fincantieri 1,6%. En el lujo, LVMH, Hermès y Kering perdieron cerca de 2%. En Italia, Monte dei Paschi cayó 0,5% pese a una utilidad neta trimestral de 543 millones de euros, mientras la autoridad de competencia aceptó en términos generales la oferta de Intesa por el banco, con la condición de que se vendan algunas decenas más de sus sucursales. En el Reino Unido, los precios de la vivienda bajaron 0,6% en octubre y 1,2% anual, la mayor caída en tres años, con el Banco de Inglaterra ya en ciclo de alzas. En Francia, el diferencial entre el bono a 10 años y el alemán llegó a su nivel más alto desde la crisis de deuda de 2011, y los bancos y las empresas más expuestas al mercado local siguen bajo presión.

Asia recibió de lleno la venta del jueves. Las bolsas de Japón y Corea cayeron cerca de 6% el viernes. Esos dos mercados concentran a los proveedores de memoria y equipos de semiconductores que más dependen del gasto de las tecnológicas estadounidenses.

El Ibovespa subió 1,4%, hasta 168.498 puntos. Lula reiteró su compromiso con la responsabilidad fiscal en un momento en que los activos brasileños venían cayendo desde su reelección. JPMorgan mantuvo una exposición por encima del promedio a Brasil, con el argumento de que los resultados del tercer trimestre confirman la resistencia de las empresas emergentes. Sabesp ganó 7% después de que sus ingresos trimestrales crecieran 9%, Banco do Brasil 4%, Bradesco 3% y Vale 1,9%. El MSCI Colcap avanzó apenas 0,03%, hasta 2.485,26 puntos. Ecopetrol subió 3,17%, Grupo Sura ordinaria 2,16% y Grupo Argos 1,82%. Conconcreto cayó 2,57%, Mineros 2,31%, por el retroceso del oro, y Corficolombiana ordinaria 2,01%. Ecopetrol subió en una semana de caída del crudo, el mismo día en que se propuso evaluar la venta de 8,9% de la participación del Estado en la empresa.

Valoración. La corrección no puso en duda la demanda actual de chips, que el viernes encabezó el rebote, sino el permiso político para construir la infraestructura que justificaba las valoraciones del sector. Las expectativas de crecimiento bajan al mismo tiempo que sube la tasa de descuento, la combinación más dañina para las acciones de larga duración. La mayoría de las acciones del S&P 500 cayó incluso en el día del rebote, y esa estrechez deja al índice dependiente de unas pocas empresas cuyo riesgo regulatorio acaba de aumentar. Europa y los emergentes resistieron por tener menos tecnología, y su exposición está en el crudo y en la deuda soberana, no en los centros de datos.

 

Renta fija

El rendimiento del Tesoro estadounidense a 2 años subió 5,3 puntos básicos, hasta 4,52%, después del informe de empleo. El de 10 años llegó a tocar 4,90% durante la sesión y cerró en 4,86%, con un alza de 2,2 puntos. La diferencia entre los dos plazos se redujo 3,1 puntos básicos, hasta 34. El tramo corto, que sigue de cerca la política monetaria, recogió una probabilidad cercana a 80% de un alza en diciembre. El tramo largo subió menos, contenido por las dudas sobre el crecimiento que dejó la corrección tecnológica y por un Congreso dividido que reduce las probabilidades de nuevos recortes de impuestos y de más gasto, y con ello la emisión futura de deuda. La caída del crudo ya había bajado los rendimientos soberanos durante la semana, antes del dato de empleo. Hace dos semanas, el bono a 10 años cerca de 5% endurecía las condiciones financieras sin que la Fed tuviera que actuar. Con el rendimiento en 4,86%, una parte de ese trabajo vuelve al banco central, y la curva se aplana porque el mercado espera tasas cortas más altas sin un crecimiento que justifique tasas largas mayores.

El Bund alemán a 10 años quedó en 3,25%, con un alza mínima. El gilt británico subió 0,9 puntos básicos, hasta 5,16%, desde su nivel más bajo en dos meses. Después de la primera alza del Banco de Inglaterra en más de tres años, Andrew Bailey dijo que podría ser necesario endurecer más la política si no se resuelve la guerra con Irán. Los mercados descuentan por completo tres alzas adicionales antes de noviembre de 2027. El gilt paga 191 puntos básicos más que el Bund, una prima que refleja una inflación británica proyectada cerca de 5% para mediados de 2027 y un banco central que ya volvió a subir tasas, mientras el BCE apenas lo anuncia. Durante la semana, la búsqueda de refugio por la venta de acciones tecnológicas compensó en parte la presión de los bancos centrales sobre la deuda europea.

El bono brasileño a 10 años se mantuvo cerca de 15,19%, después de que Lula reiterara su compromiso con la responsabilidad fiscal. Los activos brasileños venían cayendo desde su reelección por la presión para anunciar medidas de ajuste. Con la Selic en 13,75% y la Fed a punto de volver a subir, el diferencial que sostiene la demanda por deuda brasileña se mantiene, pero un rendimiento largo por encima de la tasa de política indica que los inversionistas cobran una prima por el riesgo fiscal que el banco central no puede reducir con su tasa.

Los TES en pesos cerraron el viernes con movimientos en direcciones opuestas. El de noviembre de 2027 subió 15 puntos básicos, hasta 10,901%, y el de abril de 2028 2,8 puntos, hasta 12,300%. El de febrero de 2033 bajó 9,5 puntos, hasta 12,840%, y el de octubre de 2034 5,0 puntos, hasta 12,772%. El de marzo de 2058 subió 8,3 puntos, hasta 13,446%. La parte corta incorpora el riesgo de un alza del Banco de la República, después de que tres de sus siete miembros votaran por subir la tasa. La parte larga exige más prima por un déficit cercano a 9,5% del PIB en 2027 y por la incertidumbre sobre cuánto del ajuste aprobará el Congreso. Los plazos intermedios se valorizaron. En la curva en UVR, el de enero de 2031 cedió 2,2 puntos básicos, hasta 7,063%, y el de febrero de 2037 2,0 puntos, hasta 7,110%. El de mayo de 2055 bajó 0,5 puntos, hasta 7,155%, y el de febrero de 2062 subió 0,5, hasta 7,187%. Entre el TES de 2033 y los UVR de 2031 y 2037, la inflación implícita ronda 5,4% anual. Es una compensación muy superior a la meta de 3%, que incluye la expectativa de inflación y una prima por la duración del problema fiscal. Una tasa real cercana a 7,1% a más de diez años es una de las más altas entre los emisores soberanos de la región.

El Gobierno acumulaba emisiones de TES largos por 94,55 billones de pesos al 4 de noviembre, el 85,8% del cupo de 110,25 billones, con 70,1 billones colocados en subastas. La caja de la Tesorería cerró octubre en 11,26 billones, frente a 16,96 billones en septiembre. La conversión de dólares a pesos que hizo el Gobierno aumenta su disponibilidad de pesos, pero el gasto posterior y la oferta de deuda seguirán determinando la liquidez del sistema. El Banco de la República anunció que la administrará para mantener las tasas de corto plazo alineadas con su tasa de política. Con menos de 16 billones disponibles en el cupo de este año y las necesidades de 2027 por delante, el calendario de emisión depende de las operaciones de manejo de deuda y del resultado de la Ley de Rescate.

Valoración. Las curvas de Estados Unidos, el Reino Unido y Colombia se mueven en la misma dirección. Los tramos cortos suben por los bancos centrales y los largos se moderan por las dudas sobre el crecimiento. En Estados Unidos, el aplanamiento obliga a la Fed a hacer un trabajo que el bono a 10 años ya no hace. En Colombia, la parte larga mantiene una prima fiscal que ninguna decisión del Banco de la República puede reducir. Una inflación implícita de 5,4% y una tasa real de 7,1% en UVR indican que el mercado no le asigna credibilidad a la meta en un horizonte de varios años. Esa prima es la que tiene que reducir la Ley de Rescate antes de que la tasa de política pueda bajar.

 

Divisas

El índice del dólar subió 0,72%, hasta 102,28 puntos, después del informe de empleo, que reforzó la expectativa de un alza de la Fed en diciembre. La demanda de refugio durante la venta global de acciones tecnológicas también lo favoreció. Antes de la reunión, la Fed recibirá un informe de empleo más y los datos completos de inflación de octubre. El euro cayó 0,69%, hasta 1,1142 dólares, cerca de su nivel más bajo en varios meses, aunque la inflación de la zona euro llegó a 4,0% y Lagarde dijo que los datos decidirán si sube en diciembre. La libra perdió 0,73%, hasta 1,3351, y se alejó de sus máximos de casi dos meses un día después de la primera alza del Banco de Inglaterra en más de tres años. Bailey advirtió que la inflación británica podría acercarse a 5% en el segundo trimestre de 2027 y llegar a 6,2% en un escenario adverso. Las alzas que el mercado descuenta en Europa no compensan el diferencial con las tasas cortas estadounidenses, que subieron 5 puntos básicos en un solo día.

El dólar subió 0,51%, hasta 158,51 yenes. El 22 de octubre, el miedo a una corrección en inteligencia artificial había llevado a los inversionistas a refugiarse en el yen. Esta vez la corrección fue mayor y la moneda japonesa se debilitó, porque el alza del Tesoro a 2 años amplió la diferencia de rendimiento frente a un Banco de Japón con la tasa en 1,25%. Mientras el diferencial pese más que el miedo, las operaciones financiadas en yenes se mantienen y el Banco de Japón tiene que convivir con una moneda débil que alimenta la inflación importada. Un yen cerca de 160 vuelve a poner sobre la mesa la posibilidad de una intervención del Ministerio de Finanzas.

El peso mexicano se recuperó hasta alrededor de 18,6 por dólar, después de debilitarse por el recorte inesperado de Banxico, que reduce el diferencial con la Fed y el atractivo de las operaciones de carry trade en pesos. Banxico indicó que mantendrá la tasa en el nuevo nivel durante un periodo prolongado, lo que limita el riesgo de nuevos recortes. Las conversaciones comerciales con Washington y un Congreso estadounidense que podría frenar decisiones arancelarias de la Casa Blanca apoyaron la recuperación. Los bienes que cumplen el T-MEC siguen exentos, pero se mantienen los aranceles adicionales al acero, el aluminio y los automóviles. El real fluctuó alrededor de 5,50 por dólar. Brasil creó 121.305 empleos formales en septiembre, frente a 171.000 esperados, y una economía que se enfría con la Selic en pausa reduce el margen para mantener tasas altas por mucho tiempo, que es lo que sostiene a la moneda.

El peso colombiano cerró en 3.239,50 por dólar, con una depreciación de 9,50 pesos (0,29%) y negociaciones por 1.085 millones de dólares. Hace dos semanas cotizaba en 3.145, de modo que perdió cerca de 3% en el periodo, en línea con la caída de más de 15% del Brent. El Banco de la República compró directamente al Gobierno 2.000 millones de dólares a la TRM vigente, fuera del mercado cambiario, y aumentó así sus reservas internacionales. Si el Tesoro hubiera vendido esos dólares en el mercado, el peso se habría apreciado. Con la compra directa, la conversión no presiona la tasa de cambio, y los pesos entran a la economía a medida que el Gobierno gasta, una liquidez que el emisor tendrá que absorber para que no presione las tasas de corto plazo. Las tasas altas siguen sosteniendo el atractivo del peso, pero las necesidades de financiamiento del Gobierno y un crudo a la baja lo dejan más expuesto a los cambios en el apetito por riesgo.

Binance reportó que activos digitales por 6.300 millones de dólares se vieron afectados por un ataque a una de sus billeteras conectadas a internet, el mayor robo conocido en la industria, cuatro veces el de Bybit en 2025. Chainalysis, Check Point y TRM Labs lo atribuyen a un grupo norcoreano conocido como TraderTraitor o Lazarus. Corea del Norte lo niega. Cerca de la mitad de los activos quedó congelada, y Tether y Circle bloquearon unos 2.400 millones en sus monedas estables. Binance suspendió los retiros por unas 40 a 48 horas, prometió cubrir todas las pérdidas y publicará el lunes una prueba de reservas. El bitcoin cayó más de 4% con las primeras alertas y luego se estabilizó, aunque con las plataformas suspendidas no hubo ventas forzadas. En Argentina, origen de 7,2% del tráfico global de la plataforma en 2024, la suspensión de retiros recordó el corralito. En Venezuela, Binance funciona como un canal de remesas y de acceso a dólares digitales fuera de la banca. La capacidad de los emisores de monedas estables para congelar fondos limitó el daño, y también mostró que esos activos no ofrecen la independencia frente a terceros que sus usuarios buscan.

Valoración. El dólar volvió a subir por su tasa de interés y no solo por su papel de refugio, y esa diferencia es la que debilitó al yen en una semana de aversión al riesgo. Con la Fed cerca de subir en diciembre, las monedas emergentes dependen de su propio diferencial de tasas. México acaba de reducir el suyo y Brasil lo sostiene con una economía que se enfría. Para Colombia, la compra de dólares del emisor evitó que la conversión fiscal moviera la tasa de cambio, pero no protege al peso de la caída del crudo, que explica casi toda su depreciación en dos semanas.

 

Commodities

El Brent cerró el viernes cerca de 98 dólares por barril, con una caída de más de 12,5% en la semana. Recuperó parte de lo perdido el jueves, porque las elecciones de mitad de mandato ya pasaron y el mercado vuelve a considerar la posibilidad de nuevas acciones militares de Estados Unidos contra Irán. Irán reportó el jueves ataques contra tanqueros en Ormuz, y los datos de UKMTO muestran agresiones a embarcaciones a un ritmo cercano al récord. Teherán habría enviado a Washington una propuesta nuclear a través de Qatar, pero las posiciones siguen lejos. Estados Unidos exige que Irán renuncie a sus capacidades nucleares, e Irán pide levantar el bloqueo naval, aliviar las sanciones y liberar sus activos congelados antes de reabrir por completo el estrecho. Hace dos semanas, el Brent estaba en 116,72 dólares. La caída de casi 19 dólares desde entonces responde a la diplomacia y no a más barriles disponibles, porque el flujo por Ormuz sigue restringido. Eso deja al precio expuesto a subir de nuevo con cualquier incidente.

El gas natural europeo TTF bajó 5% el viernes, hasta cerca de 86 euros por megavatio hora, su nivel más bajo en dos semanas, y perdió alrededor de 15% en la semana con las esperanzas de una salida negociada. El precio sigue muy por encima del nivel previo a la guerra, porque las exportaciones de GNL de Oriente Medio, cerca de una quinta parte de la oferta mundial, siguen interrumpidas. Las reservas de la Unión Europea bajaron a 74%, frente a un promedio de cinco años de 90% para esta época, y las de Alemania están por debajo de 61%. El frío, la menor generación eólica y solar y las interrupciones en los gasoductos noruegos aceleran las extracciones, y los compradores asiáticos aumentan sus compras de GNL en el mercado inmediato. Con depósitos 16 puntos por debajo de lo normal antes del invierno, Europa depende del clima y de la diplomacia, y por eso la inflación de calefacción de enero sigue siendo un riesgo para el BCE aunque el precio baje esta semana.

El oro cerró cerca de 4.070 dólares la onza y ganó más de 4% en la semana, después del peor octubre desde 2008. La plata cotizó justo por debajo de 52 dólares y subió más de 6%. La venta de acciones tecnológicas tras la victoria demócrata llevó a los inversionistas a los metales, que el viernes cedieron parte de lo ganado, cuando el informe de empleo fortaleció al dólar y aumentó la probabilidad de un alza en diciembre. Tasas reales más altas encarecen mantener un activo que no paga intereses. Las compras de los bancos centrales, encabezados por China, que lleva 24 meses consecutivos sumando reservas, han puesto un piso al precio mientras el resto de la demanda se debilita.

El índice Baltic Dry de fletes secos subió 2,4% el viernes, hasta 2.805 puntos, su nivel más alto desde el 12 de octubre, y ganó 3,4% en la semana. Los Capesize, que transportan mineral de hierro y carbón, avanzaron 3,7%, hasta 4.344 puntos, y los Panamax, de carbón y cereales, 2,4%, hasta 2.003. Los Supramax, buques más pequeños, bajaron 0,5%, hasta 1.815. El alza se concentra en los buques que mueven insumos para la industria pesada y la generación eléctrica, en línea con el aumento de la producción industrial china, que crece con su demanda interna estancada.

El índice de precios de los alimentos de la FAO bajó 1,2% en octubre, hasta 133,9 puntos, después de llegar en septiembre a su nivel más alto desde 2022. Los cereales cayeron 4,5%, la carne 1,2% y los lácteos 1,1%. Los aceites vegetales subieron 0,3%, hasta su máximo desde junio de 2022, por la soya y el girasol. El azúcar se disparó 6,6%, hasta su nivel más alto desde 2024, por las lluvias que frenaron la cosecha y la molienda de caña en el Centro-Sur de Brasil, las mismas que restaron producción de azúcar y etanol a la industria brasileña en septiembre. El trigo cayó por debajo de 6,00 dólares por bushel, su menor nivel desde comienzos de julio, frente a un máximo de 7,67 dólares el 28 de agosto. Lo presionan una producción mundial que sería la segunda más alta de la historia, por las cosechas de Australia y Argentina, y las conversaciones entre Ucrania y Rusia, mediadas por Estados Unidos, previstas para el 10 y 11 de noviembre en Abu Dabi.

El Niño separa los mercados agrícolas según la región donde se produce cada cultivo. El arroz superó los 17,9 dólares por quintal, su nivel más alto desde junio de 2024, y sube más de 85% en el año. India reduciría su producción en 7 millones de toneladas, hasta 147 millones, tras un monzón débil, y las inundaciones en Tailandia retrasan el transporte y la siembra. El cacao bajó de 5.100 dólares por tonelada, su menor nivel desde comienzos de julio, con existencias en ICE de 3.740.476 sacos, máximo en dos años y medio. Sin embargo, las lluvias tardías e insuficientes en Costa de Marfil podrían reducir entre 42% y 50% la cosecha intermedia de 2026/27, hasta entre 300.000 y 350.000 toneladas, y los vientos secos de diciembre y enero amenazan la floración en Ghana y Nigeria. Esas existencias altas cubren la oferta inmediata, pero no un faltante de cosecha que llegaría en 2027.

El café arábica cotizó cerca de 2,80 dólares por libra, cerca de su menor nivel desde el 24 de septiembre. Las existencias de café brasileño en ICE llegaron a 83.678 sacos el 5 de noviembre, su máximo en nueve meses, y otros 55.396 esperan clasificación, el nivel más alto en siete semanas. Un real débil anima a los productores brasileños a vender, y las lluvias y temperaturas favorables de septiembre y octubre mejoraron, según Hedgepoint, las perspectivas de la cosecha 2027/28. El Niño sigue siendo un riesgo de alza hasta comienzos de 2027. En Colombia, la Federación Nacional de Cafeteros fijó el precio interno el viernes en 2.020.000 pesos por carga de 125 kilos de pergamino seco. Con el café 31,94% más barato que hace un año en los precios al productor, el ingreso cafetero, que sostuvo el consumo en las regiones productoras durante 2025, ya no compensa la caída del crudo en la cuenta externa.

Valoración. La energía bajó por la diplomacia, no por más oferta. Ormuz sigue con restricciones, las reservas europeas de gas están 16 puntos por debajo de lo normal y los ataques a buques no se detienen. Una semana de caída del Brent mejora la inflación de los próximos meses, pero no reduce la vulnerabilidad de fondo. Los alimentos muestran el siguiente choque. El Niño ya subió el arroz, el azúcar y la papa, y amenaza la cosecha de cacao, mientras el trigo y el café bajan por buenas cosechas en otras regiones. Para Colombia, el crudo y el café a la baja reducen el ingreso de divisas, y El Niño encarece los alimentos que mantienen la inflación por encima de 6%.

 

Nota del Autor

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Enrique Ariza

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