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Reflexionar antes de enviar

Antes de oprimir “enviar”, “publicar” o subir una historia en cualquier red social o plataforma virtual es de importancia capital pensar en el otro y tener empatía”


La gran mayoría de los jóvenes son nativos digitales, mientras que gran parte de las generaciones anteriores han migrado a las nuevas tecnologías y se han acoplado a este mundo virtual. La Internet ofrece una amplia gama de contenidos, algunos de conocimiento, de entretenimiento y otros que aglutinan información, formación y entretención. Sin embargo, está en nuestras manos utilizarlo de manera responsable y productiva, especialmente en este contexto en donde gran parte de la población está recluida en sus casas inmerso en la web o recibiendo clases virtuales.

Es necesario recordar que la virtualidad no tiene mucha diferencia con la vida real respecto al trato que se debe tener con el otro, ya que también allí se debe aplicar la ética y la moral. No se puede olvidar que, a pesar de que se oculte el rostro, la Internet es otra forma de generar vínculos sociales, y que quienes están detrás de los monitores merecen ser igualmente respetados, tal y como si se estuvieran viendo cara a cara.

Antes de oprimir “enviar”, “publicar” o subir una historia en cualquier red social o plataforma virtual, es de importancia capital pensar en el otro, tener empatía y preguntarse: ¿Qué me gustaría leer si me encuentro en la misma situación? ¿Cómo me sentiría al ver el comentario que estoy a punto de publicar? ¿Cómo reaccionaría? ¿Cuál sería mi actuar? ¿El comentario que estoy por hacer habla más de la persona a la que va dirigida o habla más de mí? Las respuestas a este autoexamen de conciencia reflejan el cómo estamos usamos nuestras redes sociales.

El ciberbullying, matoneo virtual o ciberacoso es un tema serio que debe ser tomado con pinzas y con responsabilidad. Lo que para muchos puede ser solo un “juego virtual” o “chiste digital”, en realidad puede afectar drásticamente la vida de las personas que están siendo víctimas. No hay excusa para dañar a otros, y escudarse en el derecho a la libertad de expresión para hacerlo es un completo desacierto y tergiversación. Sobre esto encaja perfectamente el dicho aquel que reza que “mi libertad termina donde inicia la del prójimo”.

La invitación final es a tener consciencia para así hacer un uso adecuado de las redes, más aún con las circunstancias que afronta el mundo. Mensajes de aliento, buena energía y amor son los que se piden a gritos para devolverle la esperanza a millones de seres humanos que están afrontando esta nueva “normalidad”.

 

Esto fue escrito por

Daniela Rios Henao

Estudiante de Artes Visuales del ITM. Un pequeño pueblo entre las montañas andinas de Colombia es mi hogar y mi taller de ilusiones. Me inspira la naturaleza que me rodea y la esencia del ser. Soy apenas una pintora en construcción, pero mi mayor deseo es transmitir mensajes a través de mis creaciones que reconecten a las personas con su interior y las lleve a pensarse y deconstruirse.

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