Rafael Correa y la democratización de la economía

En el año 2006 en Ecuador, el ex-ministro de Economía triunfaba en las elecciones presidenciales. Rafael Correa, desde su cartera se había perfilado como un desarrollista que proponía dejar de lado el referente común en la región, que después del experimento de los Chicago Boys en la Chile de Pinochet era el modelo neoliberal. El ahora presidente del Ecuador se acercaba más a la naciente propuesta contra-hegemónica de integración latinoamericana dirigida por Hugo Chávez.

En Ecuador, la resaca neoliberal dejaba en 1999 un aumento del 25.31%  en el desempleo, la población bajo la línea de pobreza llegó al 50%, mientras que la producción del país entre 1998 y 1999 variaba negativamente en un 4.7%, la deuda externa igualó al 81% del producto interno bruto y la inflación disparada llevó a abandonar la moneda nacional para establecer un sistema basado en el dólar, lo que implica perder la capacidad de emisión de moneda por el Banco Central, limitando los ingresos del Estado a la vía impositiva y a la renta de las exportaciones. El gobierno se ve entonces imposibilitado para ejercer los mecanismos clásicos de política monetaria para impulsar la economía.

Para solventar esta situación Correa empezó por convocar una constituyente con el fin de reformar aspectos fundamentales de la economía del país. Por ejemplo: la pérdida de soberanía monetaria dejaba a la Revolución Ciudadana impedida para emitir dinero a un ritmo acompasado con las necesidades de su aparato productivo. Para controlar el impacto de esto, se cambió el carácter “independiente” del Banco Central y pasó a depender del ejecutivo. Una afrenta al postulado neoliberal de los Bancos Centrales Independientes.

Rafael Correa triunfó en la constituyente y en las elecciones presidenciales que la sucedieron, había recibido la legitimidad para determinar el nuevo rumbo de la economía del país.

Con sus manos atadas por la dolarización, el gobierno del Ecuador aplicó medidas fiscales para impulsar su crecimiento. Por ejemplo, para combatir la usura se revisaron los gravámenes que los bancos hacían a sus clientes, logrando reducir los costos financieros al sector real e impulsar su desarrollo. Reguló los flujos de capitales, creando el “Coeficiente de Liquidez Doméstica” que obliga a las entidades financieras a mantener un 60% de sus inversiones de portafolio dentro de Ecuador.

El empleo fue la otra senda por la que echó a andar el economista, expandió el gasto del Estado en rubros como infraestructura, educación y sanidad, apoyándose en el aumento del precio del petróleo. Por ejemplo, en el 2001 el gasto en educación era de 231,9 millones de euros, mientras que en el 2010 fue de 2.136,5 mde. Del 0.82% del PIB al 4.08%. En el año 2007 el desempleo alcanzaba al 5% de la población económicamente activa, en el año 2014 la tasa de desempleo registró sólo el 3.8%. La redistribución de riqueza sostuvo un aumento en la demanda, llevando a que las empresas ampliaran su mano de obra. En 2009 Ecuador enfrentó una rápida crisis económica, réplica de la crisis mundial, a la cual su presidente respondió con mecanismos que la teoría ortodoxa señala de inflacionarios como la reducción de la tasa de interés para incentivar la inversión. Los hechos le darían la razón a Correa bajando la inflación del 10% al 6%.

La máxima pasó de ser: Crear riqueza, luego repartirla. Para ser: Repartir la riqueza para que ella se multiplique.

Rafael Correa, en muchos aspectos a la derecha de la izquierda pero bastante lejos de la ortodoxia económica, jugó sus cartas en el momento indicado para que Ecuador fuera un país próspero y equitativo. Su gran desafío ahora es evitar que la caída de los precios del petróleo se lleve consigo a la economía del Ecuador y su nuevo Estado Social de Derecho. Las herramientas con las que enfrenta ese desafío solo surten efectos en el largo plazo: tanto la inversión en educación como el proyecto “Yachai” que busca transformar la matriz productiva del Ecuador, se perfilan como salidas a la dependencia de la explotación de materias primas. Aunque a la fecha las exportaciones de Ecuador siguen siendo mayoritariamente estas mismas, 55% petróleo, que con los precios actuales ha afectado el proyecto político de la Revolución Ciudadana.

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Danilo Andrés Castrillón Rodríguez

Estudiante de Economía de la Universidad Nacional, más por responsabilidad que por vocación. Orgulloso de ser de izquierda, miembro del colectivo Vamos Por Los Derechos. Viendo la vida pasar desde la acera de un parque. Jugar por jugar.

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