¿Quién es Carlos Andrés Trujillo? ¿Qué quiere?

SUS INICIOS

Si hay que hablar de un político sagaz, silencioso pero acaparador y poderoso, hay que hablar de Carlos Andrés Trujillo, un itagüiseño de 46 años hecho a pulso. Empezó en la política haciendo parte de la Junta de Acción Comunal de su barrio, luego fue concejal (2004-2007), diputado de Antioquia (2008-2011), alcalde de Itagüí (2012-2015) y senador (2018-2022) en cuyo cargo fue reelegido para el próximo periodo legislativo hasta el 2026. Ha logrado un poder desbordante, pero en la sombra y en silencio, fuera de la lupa de los medios de comunicación.

Quienes lo conocen coinciden en que es un paisa tradicional: machista, conservador, amante del aguardiente, además de ser un político obstinado y, sobre todo, maquiavélico: “poco le importan los medios para conseguir su fin… si se le mete algo en la cabeza no le importa pasar por encima hasta de su gente” dice alguien que fue cercano a él. No le importa traicionar banderas, movimientos o personas. De hecho, fue elegido alcalde en el 2012 en una alianza con diferentes partidos y movimientos políticos, entre ellos el Polo Democrático, para buscar “salvar a Itagüí”. Sin embargo, engañó a varios de sus aliados y de sus electores provocando que, por ejemplo, líderes del Polo Democrático se hicieran a un lado después de ver sus maneras de gobernar en temas ambientales y, claramente, en cuestiones administrativas. “Montamos a un demonio como alcalde… por hacerle un bien a Itagüí, terminamos montando un mal mucho mayor”, dice alguien que hizo parte de esa alianza.

Y es que resulta que, para su elección en la alcaldía en el 2012, Trujillo logró convencer a varios líderes de diferentes vertientes políticas para conformar esa coalición amplia y recuperar al municipio, que vivía un panorama bastante desalentador con unas finanzas por el suelo y una inseguridad desbordada; de hecho, Itagüí fue uno de los municipios más peligrosos del país hasta que Trujillo empezó a tomar el control. Entre pasillos dicen que ello se debió a que habría logrado negociar con diferentes bandas que dominaban el territorio, a quienes luego traicionó capturando a sus líderes y enviándolos a prisión, generando así cierta paz forzada en el municipio. Casi una década después, muchos de esos jefes criminales estarían saliendo de prisión y retornando a Itagüí a retomar los controles territoriales. De ahí que Itagüí esté volviendo a elevar su tasa de homicidios.

SU ALCALDÍA EN ITAGÜÍ (2012-2015)

Fue elegido con 40.737 votos frente a Carlos Arturo Betancur Castaño, de Cambio Radical y quien perdió con 32.980 votos. Gobernó con una muy cómoda mayoría en el Concejo de Itagüí, obteniendo aprobaciones indiscutibles de todos sus proyectos…. cuya mayoría conservadora sigue existiendo. Las voces opositoras u ojos vigilantes y veedores de su administración eran pocas, gozando así de la gobernabilidad que quisiera tener cualquier alcalde. Sin embargo, su paso por la alcaldía le valió más de 20 denuncias en fiscalía, de las cuales la gran mayoría fueron archivadas (ver los SPOA).

Según Juan Pablo Barrientos, de Caracol Radio, la Fiscalía había determinado que Trujillo habría cometido varios delitos programando entonces audiencias de imputación de cargos e, incluso, se iba a solicitar una medida de aseguramiento.

Una de las denuncias tiene que ver con el pago del arriendo y de los servicios públicos de la casa del Comandante de Estación de la policía de Itagüí, William Quintero, cuyos dineros para vivir como un rey no debían salir del presupuesto público. El comandante vivía en el sector de Suramérica, la zona más exclusiva del municipio, en donde residen varios funcionarios, incluido el actual alcalde. A raíz de eso, en el 2015 Trujillo iba a ser imputado por peculado por destinación indebida de recursos, celebración indebida de contratos y falsedad en documento público. Ya le iban a imputar cargos y medida de aseguramiento, pero misteriosamente la Fiscalía solicitó aplazar la audiencia, y luego el proceso fue enviado a Bogotá por orden del entonces Fiscal General Eduardo Montealegre, en donde el proceso se archivó y la medida de aseguramiento se perdió.

A manera de paréntesis: después de renunciar a la comandancia en enero del 2014 para supuestamente realizar estudios de ascenso, el policía William Quintero fue capturado por nexos con paramilitares cuando era subteniente en Santander.

Luego, mediante otra denuncia, el alcalde habría incurrido en prevaricato por omisión por ordenar la demolición de parque principal, a sabiendas de que era patrimonio cultural. La obra también habría tenido sobrecostos; y es que, inicialmente, el alcalde Trujillo afirmó ante el Concejo que la remodelación del parque principal costaría 16 mil millones; luego, en el medio Ciudad Sur dijo que eran 13 mil millones, y después el Secretario de Infraestructura, José Fernando Escobar (hoy alcalde), dijo en el mismo Concejo que la obra costó 9 mil millones. La fiscalía solicitó audiencia de imputación de cargos, pero luego la retiró y la investigación fue trasladada también a Bogotá por orden del Fiscal Montealegre, en donde también fue archivada.

Dicho sea de paso, la remodelación implicó poner totalmente plano el parque principal, similar a lo que se hizo en el parque principal de Envigado, de similar tamaño al de Itagüí, pero que tuvo un costo de apenas 5 mil millones de pesos.

La tercera denuncia tiene que ver con interés indebido en celebración de contratos. El cuento es el siguiente: el reconocido abogado Guillermo Reyes González, con sus influencias en Bogotá, le habría ayudado a Carlos Andrés Trujillo a tumbar al candidato del Partido Conservador para la alcaldía de Itagüí para el periodo 2012-2016, Carlos Arturo Betancur Castaño. Al no haber otro candidato, Trujillo pudo hacerse con la alcaldía, aunque terminó compitiendo en los comicios con Betancur, cuyos familiares hoy estarían trabajando para la actual administración.

La denuncia consiste en que, pagando ese favor, Trujillo habría beneficiado a Reyes con uno de los varios contratos que firmó para la alcaldía de Itagüí por labores que perfectamente pudo ejecutar la oficina y los profesionales de la Secretaría de Hacienda o de la Jurídica. A Trujillo lo iban entonces a imputar por interés indebido en la celebración de contratos, pero el proceso también fue trasladado a Bogotá; sin embargo, esta investigación aún no se ha cerrado.

Estos son los contratos entre Guillermo Reyes y la alcaldía de Trujillo, revelados por el medio local El Itagüiseño:

Pero la contratadera de Guillermo Reyes no solo tuvo lugar durante el gobierno de Trujillo, sino también con el del actual alcalde José Fernando Escobar, quien se debe a Carlos Andrés Trujillo. Estos son los contratos con la actual administración:

 

La suma total de contratos (al menos los que logré obtener) entre Guillermo Reyes y la alcaldía de Itagüí superan los mil millones de pesos. Y reitero: todas las funciones de todos los contratos las pudieron haber realizado las secretarías de Hacienda y Jurídica. Además, ¿por qué Reyes no tuvo contratos con la administración de León Mario Bedoya (2016-2019)? Porque no eran contrataciones necesarias para el correcto funcionamiento de la administración municipal.

Carlos Andrés Trujillo logró entonces evadir tres imputaciones y una medida de aseguramiento. Además, aún tiene 7 investigaciones activas, entre ellas la que lo involucra con Reyes. ¿Logrará evadirlas también? ¿Hasta cuándo podrá evadir la justicia?

 SU PODER ETERNO EN ITAGÜÍ

Desde el 2012 Carlos Andrés Trujillo ha manejado el poder en Itagüí. De hecho, puso a los dos alcaldes siguientes: León Mario Bedoya (2016-2019) y José Fernando Escobar (actual). Es Trujillo quien da la bendición para los candidatos conservadores a la alcaldía e, incluso, al Concejo; y depende de él que unos u otros puedan quedar. Sin embargo, León Mario Bedoya se desmarcó del exalcalde Trujillo, tal como quedó demostrado en las últimas elecciones legislativas en las que León Mario sacó candidato propio al Senado.

Ahora, la Representante la Cámara, Nidia Marcela Osorio, a quien Trujillo la bajó de la idea de aspirar al Senado, será posiblemente la aspirante a la alcaldía de Itagüí el próximo año, con la bendición de Trujillo. El lugar que hubiera ocupado Osorio en el Senado, lo ocupará el mismo Trujillo; y el lugar que ya tenía en la Cámara, lo ocupará Daniel Restrepo, itagüiseño de la confianza del barón godo. Así es el poder de Trujillo: corta aspiraciones y elige quién del partido conservador de Itagüí va o no a la Cámara, al Senado o a la alcaldía. Esta es su finca: la maneja como un patrón.

Por otra parte, gracias a una investigación propia (ver Quién gobierna en Itagüí) que trascendió en La W, intenté evidenciar el tráfico de influencias que ejerce Trujillo sobre la actual administración del Itagüí. Tal es la rosca, que un patrullero de la policía en Itagüí fue destituido por, presuntamente, solicitar permisos a la campaña de Trujillo Senador, cuya esposa les dice a los agentes que nunca han necesitado permisos por “la rosca”.

SU APARICIÓN EN EL ESCENARIO NACIONAL

Trujillo fue el sexto senador más votado en las elecciones parlamentarias con casi 160 mil votos. Es realmente extraño que un senador que no es nada mediático, no es líder de opinión, pocas personas conocen y que no ha hecho debates de control político sea uno de los más votados.

Observen ustedes la lista de los senadores más votados: todos los primeros 5 son personajes que constantemente aparecen en los medios de comunicación y que fácilmente la gente puede conocer. Ellos deben su caudal a lo que se conoce como voto de opinión, pero de dónde sacaron esa cantidad de votos los del puesto 5 en adelante.

Súmele a ello que, en La Guajira, en donde pocos saben quién es Trujillo, y en donde tuvo el cinismo de colocar avisos en rancherías sumidas en la pobreza, lo cual fue noticia nacional, logró obtener la primera votación del partido Conservador (20.578 votos). Según investigaciones de Caracol Radio, en ese territorio estaban prometiendo titular tierras a cambio de votar por Trujillo al Senado y su fórmula a la Cámara.

Trujillo ha sido un prodigioso estratega, por virtud o por asesorías, pero nunca un intelectual, decía un opinador en redes sociales.  Y es verdad, porque solo hay que ver su desempeño en las pocas entrevistas a las que ha accedido en medios como La W o en Pregunta Yamid ya como presidente del partido Conservador, para notar que es un tipo poco elocuente. Como escribió Piedad Bonnett en su última columna: “entre cómico y patético se debatía, como gato bocarriba, frente a Yamit Amat, tratando de explicar cómo es que las ideas de su partido son compatibles con las del Pacto Histórico”.

Y es que el senador le dijo a Yamit que el Partido Consevador debe hacerle frente de buena manera este “momento histórico”, a lo que Amat le dice que cuál momento histórico, si fue la derecha la que perdió. No supo responder, o acaso creerá que el hecho de que un dirigente de izquierda gane la Presidencia de la República es un momento histórico para un partido de derecha como el Partido Conservador.

SU ACERCAMIENTO CON PETRO

Resulta bastante sospechoso que Trujillo nunca haya apoyado ni a Barguil, quien era el candidato a la presidencia del Partido Conservador, ni a Federico Andrés, que fue el candidato ganador de la consulta en la que participó Barguil. Desde ahí empezó a abrirse caminos ante la inminente victoria de Petro. Ya se había reunido con él a puertas cerradas en Medellín, y mediante el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, fue afianzando sus acercamientos hacia el hoy presidente electo. Prueba de ello es que un aliado de Quintero y ficha de Trujillo, el presidente del Concejo de la capital antioqueña, Lucas Cañas, anunció su apoyo a Petro:

Trujillo fue el primer conservador de talla mayor en buscar un acercamiento con el presidente electo Gustavo Petro. Luego de un encuentro en el apartamento de Petro, el presidente del Partido Conservador, Omar Yepes, desmintió ese acercamiento en nombre del Partido Conservador y renunció al cargo, visiblemente molesto por lo que había hecho Trujillo: traicionar las banderas conservadoras. Con Yepes a un lado, el senador consiguió lo que buscaba: adueñarse del Partido Conservador y convencer a buena parte de los parlamentarios godos reelegidos y electos para sumarse al gobierno Petro. ¿Por qué ese afán de adherir a Petro?

Quien conozca a Trujillo, sabrá que es de todo, menos liberal y progresista, de manera que nadie puede pretender creer que este senador crea en un acuerdo nacional alrededor de la paz. Sus intereses son personales, no nacionales alrededor de una nueva Colombia.

Trujillo necesita de Petro y Petro de Trujillo. Simbiosis política. El nuevo gobierno necesita un partido como el Conservador para obtener una mayoría amplia y suficientemente cómoda que permita que pasen todos sus proyectos de ley. Con los azules, o buena parte de ellos, del lado del Pacto Histórico, podríamos estar hablando de una aplanadora casi igual a la Unidad Nacional de Santos.

Ahora, para agradecer el favor de generar esa disidencia dentro de las toldas conservadoras, Petro puso a alguien de plena confianza de Trujillo en el empalme de Justicia: Guillermo Reyes Gonzales, quien hace parte de una de las denuncias que mencioné al principio y que obtuvo multimillonarios contratos con la administración del entonces alcalde Trujillo y con la actual.

¿Ya entienden por qué el apoyo de Trujillo a Petro no es en vano? ¿Cuál es interés de Trujillo por la cartera de Justicia? ¿Quiere paralizar los demás procesos que tiene en la justicia? ¿Querrá también negociar el próximo Fiscal General para seguir gozando de la inmunidad que cualquier senador quisiera tener?

Quizás a Trujillo le suceda lo que le sucedió al personaje de un cuento de Tolstoi titulado Cuánta tierra necesita un hombre: que su avaricia y afán de conseguir más poder termine hundiéndolo.

 Santiago Molina

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About the author

Santiago Molina Roldán

Licenciado en Humanidades, Lengua Castellana de la Universidad de Antioquia.​

1 Comment

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  • Comparados con Trujillo, los muy cuestionados alcaldes anteriores a él son ángeles.
    Felicitaciones joven Santiago. Una investigación impregnada de profesionalismo y mucha verdad que Itagüí y Colombia requieren saber.