¡Qué circo es esta ciudad!

     

En mi paso efímero por Facebook, escribí cierto día en mi muro la frase que lleva el título de este artículo.

Nunca me imaginé que la misma fuera a generar tanta controversia pues muchos de mis contactos empezaron a escribir una serie de comentarios, algunos positivos y muchos otros negativos sobre la misma. Estos últimos la consideraron un insulto a nuestra ciudad.

Hubo incluso alguien que  me escribió con el emoticón del enojado,  lo siguiente: “Y usted, ¿qué papel hace en el circo?

En su momento como el que tengo ahora,  no es  ridiculizar como muchos lo pensaron  sino más bien hacer referencia a ese pensamiento del francés Michael Foucault y su análisis pormenorizado de los espacios heterotópicos  que nos llevan a ser lo que somos en las ciudades.

Medellín no podía estar ajeno a esto y se ha convertido en todo un circo lo cual hace énfasis a las personas que despliegan una serie de actividades malabaristas en los semáforos de nuestra ciudad y que sólo se desarrollaban en una carpa circense bajo la búsqueda positiva de lo anormal para generar un espectáculo.

Aparte de los limpiadores de nuestros parabrisas, los limosneros, desplazados y cuanta persona pide una moneda por cualquier motivo en un semáforo, surgieron una serie de personas quienes al mejor estilo de las disciplinas circenses, empezaron a sorprendernos con una variedad de espectáculos.

Lo particular de esta actividad es que podríamos catalogarlo en un trabajo informal o quizá mejor en ese 35.3 % que según el DANE existe en el país como población en edad de trabajar pero que se encuentra inactiva.

Sea lo uno o lo otro, llama la atención el ingenio y la creatividad de muchas personas en Medellín  para sobrevivir a costa de sus habilidades circenses, encontrando por ello trapecistas, equilibristas, malabaristas, contorsionistas, humoristas, músicos y/o cuanta destreza se tenga para cautivar al espectador.

En momentos cuando la Alcaldía de Medellín inicia una campaña llamada ‘lo que hay detrás de una moneda’ para concientizar sobre los perjuicios que contrae la entrega de limosna a personas en situación de calle, queda la duda si los circenses están en este grupo o no.

Así como la Secretaría de Inclusión Social de la Alcaldía de Medellín está propiciando campañas para reintegrar socialmente a personas en estado crítico y de alto riesgo social, debería de igual manera analizar propuestas que ayuden a los que he denominado los circenses de nuestra ciudad.

El aplauso no hace parte del goce estético cuando se observa al circense de la ciudad, la moneda en algunos casos surge como recompensa por el espectáculo recibido en escasos minutos que dura el cambio de la señal de un semáforo.

Este tipo de situaciones son realidades sociales que marcan la descomposición en la que se encuentran muchas personas ante la falta de oportunidades. No debería ser normal por ejemplo ver a una señora que supera los 70 años en las calles de Medellín como toda una circense,  verla tirar al aire pelotas en un acto malabarístico donde muchas caen al suelo por la falta de sus reflejos,  generando  tan solo   risas por parte de los espectadores.

El convocado es  la Secretaría de Inclusión Social de Medellín para que los llamados circenses  tengan también  programas que les ayuden a superar su situación de calle de tal forma que nuestra ciudad no se convierta en todo un circo por la falta de oportunidades

@emacorrea

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About the author

Mauricio Correa Taborda

Trabajador Social, Comunicador Social Periodista. Especialista en Estudios Políticos. Magíster en Gobierno. Candidato a doctor en Estudios Políticos