Opinión

PostCovid19: Repensar un constitucionalismo democrático “más allá del Estado”

La Covid19 desnudó lo que expresan los intelectuales órganicos y omitían los medios de comunicación, las denuncias de los economistas progresistas y que defendían “Los póderes salvajes”, entre ellos los neofascismos y la banca con su desidia que nos anuncia la desigualdad abismal del sistema económico y los réditos de la doxa ciudadana de la barbarie que han llamado algunos teóricos como el filósofo Pierre Dardot y el  sociòlogo Christian Laval como  ” el ser neoliberal” y algunos otros como el hombre lobo que con sus valores han sido fundantes del capitalismo. Gran desafío tenemos para detener estos poderes salvajes que nos insta a realizar esfuerzos  para repensar más allá del estado y buscar fórmulas posibles, una respuesta puede ser un proceso de luces y de ilustración  de tipo plebeyezca, que signifique una reafirmación consciente de la constitución democrática y social, es decir, una constitucionalización de la vida y fortalecimiento de la idea del estado de bienestar sobre el mercado, el Green  New Deal  es un buen derrotero.

La tarea después de la crisis es asistir a un constitucionalismo social global, que consistiría en una gran reforma “top down and bottom up”.

– Transformación del locus de la política de lo económico a lo social:  esto implica  detener el proceso deconstituyente, es decir, los elementos que socavan el poder de la constitución, estos son aspectos económicos e ideològicos, en otras palabras, superar el debate de la  subordinación del derecho y la política a la economìa. El locus debe ser lo social.

– Universalizar principios y garantías constitucionales no como propuestas progresistas, sino como la materialización de la constitución y demandas que garanticen inclusión y bienestar.

-Pasar del estado paternalista antipático al estado maternalista cuidador.

– Reformar organismos multilaterales, reafirmar la posibilidad de una sostenibilidad de los estados para la garantía de los derechos sociales, instituciones globales que garanticen los derechos de la naturaleza, la lucha contra la pobreza, la educación básica y sistemas de salud públicos en coordinación y en clave social, un sistema tributario verdaderamente progresivo y global, impuestos sobre las corporaciones que obtienen grandes beneficios que garantizarán una renta básica universal, que harían frente a los desafíos de la biotecnología y la robotización, y ante la incapacidad de los estados de satisfacer las necesidades básicas, éste ingreso iría en clave con la agenda 2030 para la superación de la pobreza y generaría avances sociales significativos que como diría Yuval Noah Harari demandan de la solidaridad global PostCovid19.

Pensar un constitucionalismo más allá del estado garantizarían que los tratados internacionales se  materializarán en la práctica, sustituir la inoperancia de los discursos grandilocuentes en cada Asamblea de la ONU por un sistema universal de justicia con participación de las organizaciones sociales, que a la par geste un sistema económico más humano y sostenible ambientalmente.