¡Por Bogotá!

ALDUMAR FORERO ORJUELA

“Quiero a Bogotá y por eso le deseo lo mejor. Lo mejor que le podría pasar a la capital es que se elija a los mejores ediles, al mejor Concejo y al mejor Alcalde Mayor, Bogotá debe salir de la izquierda y de quienes la han destruido.”


Las elecciones ya empezaron, el 29 de octubre en todos los municipios, ciudades y departamentos se elegirán a centenares de representantes para el próximo cuatrienio, que bajo el régimen de Gustavo Petro, serán de una importancia neurálgica toda vez que esta contienda electoral puede ratificar el apoyo a Petro o darle un equilibrio en donde la oposición prevalezca.

Bogotá es la ciudad que más importancia tendrá en estas elecciones por varios motivos, el primero porque es la capital de Colombia y es donde residen más de 10.000.000 de habitantes de todas las partes del país, en segundo lugar porque es el centro político y económico de la nación luego la importancia y la relevancia será decisiva.

Además en Bogotá para estas elecciones regirá una nueva dinámica. Como se sabe el 29 de octubre son las elecciones para la Alcaldía de Bogotá, el Concejo de Bogotá y las Juntas Administradoras Locales. Ese día se eligen a concejales y ediles pero no necesariamente al nuevo alcalde de la ciudad. Si ningún candidato supera el 40% + 1 habrá una segunda vuelta el 19 de noviembre.

Sin lugar a dudas es una novedad en estas elecciones para Bogotá la segunda vuelta y seguramente tendrá sus defensores y detractores como siempre pasa en la política, el asunto es que los bogotanos tendremos que asistir a las urnas posiblemente dos veces.

Lo anterior es una brevísima reseña del desarrollo que habrá en estas elecciones. Sin embargo, a los ciudadanos lo que les interesa son las propuestas de los candidatos desde los ediles hasta los alcaldes. A la gente no le interesa tanto discurso y tanta perorata, lo que les importa es que haya propuestas y que sean realizables. Bogotá está muy mal en todos los frentes y merece que los futuros dirigentes lo sepan y tengan claras sus ideas.

Bogotá necesita seguridad, necesita movilidad, necesita oportunidades y necesita garantías. No digo ya que necesita mejor seguridad o movilidad porque sencillamente no se puede pedir algo para que sea mejor si ese algo no existe.

La alcaldía de Claudia López ha sido un total desastre, acabó con la seguridad, convirtió a la ciudad en un parque de diversiones para los delincuentes que hacen y deshacen cuando quieran y a quien quieran sin que les pase nada. Bajo el mandato de Claudia López se impuso la criminalidad en Bogotá.

Los capitalinos tenemos que salir de nuestras casas con miedo, no sentimos seguridad, tenemos que vivir con la zozobra de que un delincuente nos aborde y nos quite nuestras pertenencias, eso en el mejor de los casos, porque de otra manera nos asesinan como ha pasado ya varias veces.

La seguridad es el eje transversal, es el punto de inflexión que debe priorizar cualquier gobernante porque sin seguridad simplemente los otros aspectos de la vida social no existen porque la inseguridad hace que la movilidad, la educación, la salud, el deporte se estaquen y genere costos sociales negativos para toda la población.

La movilidad es otro aspecto de Bogotá de vital importancia, durante el cuatrienio de Claudia López literalmente se destruyó la movilidad en la ciudad. Se puso en marcha múltiples obras al mismo tiempo, que como era de imaginarse, paralizaría toda la movilidad y así sucedió.

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La discusión no está en si es necesario o no las obras, creo que todos los bogotanos sabemos que hay que hacer obras, Bogotá es una ciudad que crece día tras día y que las condiciones cambian y por lo tanto hay que hacer nuevas cosas, cambiar algunas o eliminar otras, pero lo que se señala es que no se puede paralizar una capital con innumerables construcciones viales porque pasan muchas cosas, se vuelve un caos de movilidad y las obras lo que harán es que no servirán después de un tiempo.

En varios frentes se debe tratar el problema de la movilidad. El transporte público masivo es el centro de esta discusión. los candidatos deberían tener claro cuales son las salidas optimas para deshacer tanto entuerto en la movilidad de Bogotá.

Transmilenio fue una novedad en los años 2000, creo que era una de las formas que se analizaron y se materializaron para mejorar la movilidad ante la negativa de construir el metro, claro algunos dirán que era mejor el metro que el Transmilenio incluso en aquella época, tienen toda la razón, pero en aras de que la ciudad avanzara se hizo y todavía está funcionando (discutible su total funcionamiento)

Los candidatos a la alcaldía de Bogotá no deberían entrar en la discusión si el Transmilenio fue y es malo o bueno, creo que esa discusión dilata aun más el avance para Bogotá. Los candidatos deben concentrarse en que ya hay Transmilenio y que se debe hacer la primera línea del Metro como ya quedó estipulado y contratado. Si se da ese primer paso Bogotá irá avanzando pero con pasos grandes.

Los bogotanos en esta ocasión deberán votar por el futuro de la ciudad, por avanzar y por convertirla en verdad en la ciudad del siglo XXI ejemplo para las demás ciudades de América y del mundo.

Si Bogotá logra con el próximo alcalde avanzar en seguridad y en movilidad estoy seguro que la ciudad dará un salto monumental hacia el progreso y la vanguardia de este siglo. Es como cuando el internet llegó al mundo, en menos de 20 años era uno muy diferente a lo que había sido por 500 años.

Claro que se puede construir una mejor Bogotá y serán los ciudadanos quienes lo definan en las urnas en octubre y posiblemente en noviembre de esta anualidad. Tenemos una oportunidad para cambiar el rostro de nuestra querida ciudad, no podemos seguir cometiendo el mismo error de siempre, elegir malos gobernantes y sobrevivir a ellos durante cuatro años y cuando vuelven las elecciones volver a votar por los malos para seguir sufriendo. Bogotá debe salir del masoquismo constante que ha sido un mal que nos ha llevado al atraso.

Tenemos que pensar que Bogotá va a ser como las grandes ciudades del mundo, Bogotá como Londres, Bruselas, Tokio, Berlín, Oslo, Madrid, Amsterdan entre otras. Si queremos ser buenos debemos copiarle a los buenos pero si queremos ser mejores debemos aprender de los mejores.

Quiero a Bogotá y por eso le deseo lo mejor. Lo mejor que le podría pasar a la capital es que se elija a los mejores ediles, a los que tengan reales propuestas para mejorar sus barrios y sus localidades y que no sigan practicando las viejas formas, las de la compra de voto y la de dar puestos porque es ahí donde empieza la corrupción y por lo tanto cuando ganan de esa manera llegan a contribuir pero a la decadencia de sus barrios.

Bogotá tendrá que también elegir al mejor Concejo posible. El Concejo es la corporación de control político a la administración distrital luego es de vital importancia que se elijan a los mejores, este Concejo que termina ha sido un desastre porque nunca hicieron algo para que Claudia López hiciera los cambios pertinentes. El Concejo no está para congraciarse con el gobierno distrital sino para controlarlo y que mejore en lo que va mal.

(Nota: Algunos actuales concejales han hecho un trabajo excepcional y se les ha notado, pero como dice un refrán: “una golondrina no hace verano”, luego la tarea es reelegir a quienes han trabajado y elegir a nuevos con visión de ciudad).

Y Bogotá tendrá que elegir al mejor Alcalde de la historia. No podemos contentarnos con solo decir que vamos a elegir al menos peor, creo que hay buenos candidatos, algunos son nuevos en el panorama político-electoral, otros ya fueron candidatos y algunos representan a quienes han gobernado con anterioridad. Bogotá está vez tiene que elegir a un ejecutor, a un gerente ejecutivo que en verdad ponga a la vanguardia la ciudad. ¿se podrá? Claro que sí, no estará fácil pero se puede.

Aldumar Forero Orjuela

Joven oriundo de Bogotá D.C. Nacido en 1998, de familia conservadora, se ha adherido a las ideas del liberalismo que aboga por el respeto a la vida, la libertad y la propiedad como los valores más importantes de una sociedad.

Economista de la Universidad de La Salle. Con diplomados en cultura democrática y juventud constructora de paz.

Ha sido columnista en varios medios digitales de opinión y actualmente es columnista en Al Poniente.

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