Polvo de hada

En el momento en que Walt Disney decidió llevar a la gran pantalla los cuentos que leímos por generaciones, claramente no estaba pensando en las repercusiones psicológicas que estos podían llegar a tener en los espectadores. Así que, si alguien sabe cómo puedo iniciar un proceso legal contra la compañía del famoso ratón de pescadores rojos y zapatos amarillos, por favor avíseme. ¿Qué película de Disney fue la que me hizo tanto daño? Tal vez todas, pero hoy quiero hacer referencia a una en particular: Peter Pan. Y no precisamente por su protagonista, de él ya se ha hablado mucho y en alguna ocasión hemos oído mencionar el síndrome que lleva su nombre. Mi atención esta vez será, y vaya que si estábamos en deuda con ella, para Campanita.

Sí, Campanita, la pequeña hada enamorada de Peter y celosa de los encantos de Wendy. Aunque no es su celotipia lo que quiero destacar, sino más bien su abnegación. Campanita es, como diría Luis Miguel, “la incondicional”. Ella estaba dispuesta a hacerlo todo por Peter Pan, aun cuando este prefería a otras mujeres en su vida: las sirenas, la princesa Tigrilla y por supuesto la hija mayor de los Darling. Y es que Campanita lo amaba tanto que no solamente le salvó la vida y le ayudó a rescatar a los niños perdidos, sino que, de algún modo perdió su brillo para ayudarlo a brillar a él. ¿Y todo esto para qué? Para nada, porque ni siquiera llego a expresarle sus sentimientos al niño. Campanita no obtuvo ni siquiera un polvo… Y no me refiero al polvo mágico de las hadas.

Siguiendo su ejemplo, existen muchas mujeres en el mundo, entre las cuales a veces me incluyo. Es que no entiendo cuándo fue que aprendimos que teníamos que soñar con el otro, darle ánimos, maravillarnos con sus logros, contemplarle. Sobre todo si eso implica un desgaste de tiempo y energía, o peor aún, olvidarnos o incluso renunciar a nuestros propios sueños. No me mal entiendan, siempre es bueno apoyar al otro, la diferencia es que aquí no es recíproco. Peter Pan no solo nunca creció, sino que además era bastante egoísta y fue únicamente cuando verdaderamente la necesitó que hizo un esfuerzo por reconocer, en algo, su presencia. También es cierto que Campanita puede vivir sin él y que inclusive por sus celos lo llega a traicionar, pero en esencia, en lugar de jugársela por ella misma, siempre regresa al lado de Peter Pan y, a diferencia de Wendy, no sale del “País de Nunca Jamás”.

Campanita, mi consejo para ti es que vayas a terapia.


La versión original de este artículo por primera vez en el Blog de Frida Malcogida, y la que le siguió en nuestro medio aliado El Bastión.

Frida Bienvivida

Alérgica a los malos polvos. Blogger en “Las Malcogidas”. Columnista en “Al Poniente” y “El Bastión”.

Comentar

Clic aquí para comentar

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.