El poder de una imagen

Lo políticamente incorrecto tiene la capacidad de impactar a primera vista. Como las imágenes sensacionalistas que se publican a diario en la prensa roja: en la portada un muerto y en la contraportada la modelo que lo mató.


A muchos reporteros no les dicen sabuesos en vano. Es verdad que han aprendido, con tantos años y desenlaces repetidos, a oler la sangre en las historias, en los callejones o en los baños de los moteles. Donde sea que se encuentre y grite por ser contada. Las crónicas que resultan aparecen retratadas en imágenes que reflejan cualquier tragedia humana, sin ningún tipo de censura, para que el espectador deduzca lo que su morbo le indique. Por eso la gente es adicta al espectáculo, porque lo espectacular está inspirado en manipular las pasiones para lograr cualquier propósito.

¿Cuál es el mejor adjetivo para describir la muerte? Basados en la metáfora de ver la luz al final del túnel, tal vez la palabra precisa sea lúcida: como el resultado de cada disparo del obturador al revelarse. El poder de una imagen radica en que al morir el instante capturado, renace y se recrea la realidad. Algo de nostalgia habrá en el alma de los que prefieren pintar óleos con la ilusión de que el tiempo y sus imposiciones mueran lentamente. Pero como las tragedias no esperan que se sequen los lienzos, toca documentarlas con cámaras y micrófonos, ¡ya! A posteriori las pinturas sirven para interpretar lo que pasó.

FILE - In this Tuesday, Sept. 11, 2001 file picture, a person falls headfirst from the north tower of New York's World Trade Center. (AP Photo/Richard Drew)
El registro audiovisual de los atentados a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001 es uno de los más impactantes de la historia. Esta fotografía tomada por Richard Drew para Associated Press muestra a una de las tantas víctimas que ante el terror de ese día, decidieron saltar al vacío desde donde estaban.

Es bien sabido que cuando los corresponsales de guerra no tenían celulares ni cámaras digitales con memoria infinita o internet, tenían menos posibilidades de capturar la fotografía precisa. Sin embargo eso nunca ha sido un impedimento para lograr piezas magistrales del fotoperiodismo mundial. Nada más hay que revisar los anaqueles del Premio Pulitzer, el World Photo Press o el National Geographic Photo Contest. No son sensacionalistas sino simplemente sensacionales.

Aventados en la carrera por retratar el apartheid en Sudáfrica, Kevin Carter, Greg Marinovich, Ken Oosterbroek y João Silva le mostraron al mundo la magnitud del odio racial. Con la foto ganadora del Pulitzer en 1994, Carter dejó un recordatorio de que el hambre sigue vigente en el Cuerno de África. La desgracia es rentable transmitirla en vivo. Primero porque sensibiliza y segundo porque el margen de ganancias de los medios se basa en el rating que les produce. Muchas discusiones editoriales terminan al momento de poner en la balanza el informar de manera responsable y la oportunidad de entretener y generar discusiones en redes para aumentar el tráfico y la pauta publicitaria.

South Vietnamese forces follow after terrified children, including 9-year-old Kim Phuc, center, as they run down Route 1 near Trang Bang after an aerial napalm attack on suspected Viet Cong hiding places on June 8, 1972. A South Vietnamese plane accidentally dropped its flaming napalm on South Vietnamese troops and civilians. The terrified girl had ripped off her burning clothes while fleeing. The children from left to right are: Phan Thanh Tam, younger brother of Kim Phuc, who lost an eye, Phan Thanh Phouc, youngest brother of Kim Phuc, Kim Phuc, and Kim's cousins Ho Van Bon, and Ho Thi Ting. Behind them are soldiers of the Vietnam Army 25th Division. (AP Photo/Nick Ut)
Esta es una de las imágenes más populares de la Guerra de Vietnam y retrata el sufrimiento causado por el napalm que tiraron indiscriminadamente sobre civiles y tropas durante los años que duró este conflicto en el sureste asiático. (AP Photo/Nick Ut)

Escoger una imagen que resuma los fracasos de la humanidad en los últimos decenios, después de que han sucedido sin dar cabida a digerirlos, es pretender que unos muertos han sido peores que otros. Todas ellas testifican qué pasó, a su modo y tiempo. Cuando se observan confrontan, y cuando confrontan, revelan lo que tienen en común: un clamor al presente que nunca aprende de la historia que repetirá hasta el fin de los tiempos. Enumeramos nuestros pesares para no olvidar. Para cosificar el dolor y recuperar el aliento. Para que los negativos, al ser revelados, se conviertan en testigos de nuestra penuria. Para que como sugería Renoir, las ideas vengan después, cuando la imagen esté terminada y podamos entender lo que la prisa nunca nos permitirá dilucidar. 

A lone Chinese protestor faces down People's Liberation Army (PLA) tanks along Changan Avenue near the top of Tiananmen Square, Beijing, China in 1989.
Cuando el coraje y la protesta pacífica contra cualquier militarización se transforman en resistencia, resultan fotografías así. De acuerdo con las publicaciones de esta pieza que la tomaron de la AP, y aparecer en las revistas Newsweek y Time, respectivamente, la foto más famosa es la de Jeff Widener y le siguen las de Charlie Cole y la de Stuart Franklin.

    

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Jesús David Carrillo Aranda

Escribo en Times o Arial para que la letra no me quede chueca. @ElJesusurro

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