Poder: continuación de la guerra desde ámbitos económicos y políticos

El desarrollo económico y político del mundo en los últimos tiempos ha sido influenciado por el protagonismo de algunos países y el paso en diferentes guerras; es claro decir que el poder económico que domina el mundo está sobre Estados Unidos, de igual manera el gran impacto que han tenido otras naciones en este tema da lugar a llamarlos potencias internacionales, un ejemplo es China donde son fabricados gran parte de artículos de consumo; sin embargo, Estados Unidos como potencia internacional conservará su poder ante el desarrollo económico mundial.

Somos manipulados por naciones que más allá de buscar poder económico, tienen la intención de declarar una nueva guerra y, de esta manera, ganar el dominio total del mundo. “El poder es la guerra, es la guerra proseguida por otros medios” (Defender la sociedad, Michel Foucault, 2006, pág. 28), teniendo en cuenta este planteamiento, es válido decir que efectivamente lo que en la actualidad vivimos es una guerra, estamos sometidos a aceptar las decisiones tomadas desde las potencias internacionales, a buscar defender la independencia de cada país, aunque en ocasiones es un poco contradictorio este planteamiento, porque firmamos tratados de libre comercio (TLC) donde aceptamos importar gran cantidad de productos y exportar pocos, ¿no debería ser un cantidad igual?, pero nuestro gobierno solo busca engañar al país con acuerdos que “benefician”  al ciudadano. Colombia en pleno Siglo XXI es esclavo de cumplir la ley y, lo más contradictorio, vender nuestros productos al extranjero para importar la misma referencia de baja calidad y con un alto costo, no valoramos que somos un país rico en agricultura, minería, fauna y flora.

La guerra no es solo  matar, secuestrar, etc., sino que, como se ha venido diciendo, también el poder que tienen las grandes potencias mundiales con respecto a lo político y económico, puesto que al ejercer dominio mercantil está dominando políticamente a las naciones involucradas, “la política es la continuación de la guerra por otros medios” (Defender la sociedad, Michel Foucault, 2006, pág. 28) entonces la política que ejerce Estados Unidos es la misma guerra que hemos venido mencionando, sin embargo hay oposiciones válidas, “la globalización ha avanzado en casi todos los aspectos –en el económico, en el tecnológico, en el cultural e incluso en el lingüístico-menos en uno: política y militarmente, los estados territoriales siguen siendo las únicas autoridades reales” (Guerra y paz en el siglo XXI, Eric j. Hobsbawm, 2006, pág. 32), se afirma que Estados Unidos tiene gran impacto económico, puesto que la globalización está bajo el dominio de él y, a pesar de ello, los demás estados integrados conservan el mismo desarrollo, pero Hobsbawm propone que falta avanzar más en temas políticos y militares; sin embargo, no podríamos aprobarlo si decimos que la política es la continuación de la guerra por otros medios, donde planteábamos la economía y, a partir de esto, se mueve todo y se tiene el poder militar.

La hegemonía de Estados Unidos precisamente se basa en lo económico, a partir de ello, ellos mueven el mundo y desde esto se desprende una lista de poderes científicos, tecnológicos, culturales, por mencionar algunos, se dice que este país tiene gran impacto militar, pero por encima esta lo mercantil, “los instrumentos materiales para la guerra están hoy al alcance de grupos privados, como también los canales para financiar una contienda en la que no participen los estados”(Guerra y paz en el siglo XXI, Eric j. Hobsbawm, 2006, pág. 34).

Ya es claro que la política es la continuación de la guerra por otros medios, siendo así podemos mencionar el tema del terrorismo ejecutado por Estados Unidos, que a la vez es la reafirmación del poder que tiene con respecto a la globalización, cuando este estado es el líder en potencia económica obliga a los demás a ejecutar entorno a él; de una u otra manera, obligar ya es término terrorista, volvamos a poner el ejemplo del tratado de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos, Colombia está sometido a cumplir el acuerdo, pero sin igualdad de condiciones, está impuesto a satisfacer las necesidades del otro país y de no hacerlo, vendría la sanción, por lo tanto, se hace o se hace, lo triste es ver la imagen que se muestra de Colombia, “una de las razones de que los narcotraficantes colombianos hayan tenido tanto éxito en Estados Unidos estriba, a mi entender, en que, en la pugna con sus rivales, han dejado de aceptar la acostumbrada convención machista de que no se debe matar a las mujeres y a los hijos de los adversarios” (Guerra y paz en el siglo XXI, Eric j. Hobsbawm, 2006, pág. 163), significa entonces que Colombia es un país que produce narcotraficantes y que además tienen gran éxito en el exterior, el tema de la calumnia hace parte del terrorismo.

Con respecto a si es posible hablar de un orden mundial en una época de violencia, digo que no, vemos en un periodo como estos cantidad de calamidades que entristecen al mundo entero, asesinatos, secuestros, robos, combates y esto se llamaría desorden mundial, se podría empezar a hablar de un orden mundial cuando se lleguen a acuerdos de paz que involucren temas económicos, sociales y políticos con igualdad de derechos y deberes, cuando de ambos contrincantes se respete, por encima de todo, los derechos humanos, cuando se deje de pensar en ejercer poder sobre el otro, solo será así un orden mundial; sin embargo, vamos en un camino hacia ello, pero un poco desubicado, puesto que hemos llegado a acuerdos que satisface necesidades, hemos dejado el tema de la guerra violenta a un lado, con excepciones, como lo es el caso de Irak, o los asesinatos y secuestros diarios en Colombia, pero poco a poco, y con el desarrollo social, seguramente algún día el mundo tendrá un orden y una paz anhelada.

El mundo sigue pasando por situación de desorden público, “pero permítanme reiterarlo, no es ni va a convertirse en una guerra. Es fundamental un problema de orden público muy serio” (Guerra y paz en el siglo XXI, Eric j. Hobsbawm, 2006, pág. 196), por lo tanto, es ver que todavía en una época de violencia no se puede hablar de un orden público.

En definitiva, Estados Unidos tiene un nivel alto de poder económico y militar, y por mucho tiempo ha sido evidente. Un claro ejemplo del poder económico se da en el aprovechamiento de la agricultura, especialmente en la producción de maíz, algodón, ganadería y pesca, los cuales son productos de calidad alta y de enorme exportación, donde se incluye el tema de los TLC con otras naciones. El poder de la economía industrial es evidente, puesto que se coloca en escalafones altos a las empresas de producción y calidad en ámbitos tecnológicos e informáticos, también el transporte como un medio de inversión en los Estados Unidos. La potencia militar también tiene un alza, ya que Estados Unidos invierte cada año gran cantidad de dinero, con el objetivo de mantenerla en buen nivel, es de resaltar que la producción de armamento y grupos militares, en distintos ámbitos, tienen alto impacto en el crecimiento de la economía potencial.

Así como Estados Unidos tiene un gran crecimiento en su poder económico y militar, también ha contribuido al terrorismo, siendo protagonista de varios episodios y circunstancias del conflicto, como lo ha sido en el Medio Oriente, apoyando ciertos lados del conflicto, beneficiándose en parte del territorio, apropiándose  de espacios en los cuales su influencia militar ha sido punto clave; además los conflictos internos del gobierno estadounidense, como los ataques cibernéticos, permiten adquirir  dominio de documentos y elementos claves para la continuación de la guerra.

About the author

César Augusto López Ciro

Comunicador Social y Periodista en formación. Apasionado por la radio, la televisión, el buen periodismo escrito y una buena taza de café acompañada de un buen libro. Recorrer las calles es mi fuente de inspiración para escribir.