Plegarias en un país dividido

Queridos lectores,

Hace algunos días, despertamos con el peso abrumador de la violencia en las noticias. Esta vez, la tragedia golpeó duramente en Jamundí, Valle del Cauca, donde un atentado terrorista ha dejado una estela de destrucción y dolor, sacudiendo la comunidad y dejando vidas al borde del abismo.

Varios ciudadanos resultaron gravemente heridos, incluyendo a un hombre de 57 años que trabaja como cuidador de carros. Inicialmente se reportó su fallecimiento, pero milagrosamente logró sobrevivir. Actualmente se encuentra luchando por su vida en la clínica Fundación Valle del Lili en Cali, con quemaduras severas, fractura expuesta en su fémur y múltiples heridas causadas por esquirlas. Ha pasado por múltiples cirugías y transfusiones masivas de sangre, y está conectado a un ventilador mecánico.

También se encuentran entre los heridos dos  uniformados de la Policía Nacional, que afortunadamente están fuera de peligro, aunque uno de ellos enfrenta el riesgo de perder parcialmente la visión.

Pero, ¿qué han usado realmente estos grupos con personas como los afectados en Jamundí? Han empleado bombas, granadas y fusiles, sí, pero también han usado la indiferencia, la crueldad y la ausencia de humanidad. Han utilizado el miedo como herramienta para controlar, la violencia como lenguaje y la muerte como moneda de cambio.

Este acto cobarde se atribuye a las disidencias de las Farc, que una vez más demuestran su capacidad para sembrar terror y violencia. Operando en las sombras, alimentando un ciclo de dolor y desesperación que parece no tener fin.

Es urgente que el Estado colombiano actúe con determinación en las zonas más vulnerables, invirtiendo en educación y oportunidades, y garantizando justicia para las víctimas y sus familias. No podemos permitir normalizar la violencia ni aceptarla como parte de nuestra vida diaria.

Se requiere una estrategia clara y sostenida para desmantelar las estructuras criminales y proteger a los ciudadanos. ¿Cuándo vamos a ver verdaderos avances en la protección de los derechos humanos y la seguridad de los colombianos?

En memoria de las víctimas y en solidaridad con sus familias, hagamos de este doloroso momento un punto de inflexión hacia un futuro más seguro y justo para todos los colombianos.

 

Laura Cristina Barbosa Cifuentes

Periodista, Escritora, Especialista en investigación del conflicto armado y derecho internacional humanitario.

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