Opinión

Peñalosa: Publicidad, Impopularidad y Eficiencia

A Enrique Peñalosa ya lo han criticado mucho y, aunque no quisiera seguir con lo mismo, el alcalde hace méritos para recibir estos reconocimientos. Esta vez va por cuenta de su absurda propaganda en la que defiende sus obras por ser “eficientes” a pesar de ser “impopulares”. Esto parece ratificar dos cosas, primero que se sigue gastando bastantes recursos para promocionar su desastrosa alcaldía y, segundo, que no ha entendido que su “eficiencia” es precisamente lo que la sociedad bogotana no quiere.

Sobre lo primero, recordemos que hace casi un año la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) reveló una investigación en la que se evidenciaba que durante el 2016 y el 2017 la alcaldía se había gastado en publicidad 91 mil millones de pesos. Pero, además, según cifras dadas en un debate de control político que hizo el concejal Celio Nieves, hoy miembro de la coalición de centro-izquierda para la alcaldía, entre diciembre del 2017 y abril del año pasado, es decir en cuatro meses, se había gastado 27 mil millones de pesos. Esto es, según el concejal, un total de 118.000.000.000 Col$; sí, ciento dieciocho mil millones de pesos colombianos, y cada peso proveniente de recursos públicos. Hoy en día no creo que haya disminuido esta enorme cantidad de recursos dirigidas a publicidad.

Así mismo, fue gracias a estas investigaciones que se supo que el actual alcalde de Medellín también abusaba de las arcas públicas con sus excesivos gastos en el mismo rubro que en el de Peñalosa, la publicidad, pero a diferencia de este, la propaganda giraba en torno a la persona de Federico Gutiérrez.

Sobre el segundo punto, es evidente que la gran mayoría de los habitantes de la capital no comparte en absoluto la visión de ciudad que tiene el Peñalosa, sin embargo, si se requieren pruebas para la afirmación, esto se evidencia en la última encuesta hecha por Gallup, según la cual el 74% de los encuestados califican de manera desfavorable lo hecho por la administración distrital. Es ante esta desastrosa imagen que se ha querido vender como el “eficiente”, sin darse cuenta que es esa misma “eficiencia” la que no gusta a los ciudadanos.

Sin embargo, hay que ser justos; y es por esto que se debe decir que, en efecto, la administración actual ha hecho un montón de obras necesarias, incluso en zonas periféricas que tradicionalmente han sido olvidadas, lo que es bastante bueno. Por ejemplo, hay que reconocerles las canchas de fútbol, un excelente proyecto que fomenta el deporte, y el arreglo de algunas vías que, al fin y al cabo, por culpa de su Transmilenio, estaban dañadas.

Pero esto no le quita que, por ejemplo, y lo digo como usuario habitual de Transmilenio, la nueva flota no mejoró en nada el servicio, es más, se puede decir que las rutas que estaban congestionadas el día anterior al “estreno” de los buses siguen estándolo hoy, aun con la circulación de los “nuevos” buses. Con esto quiero decir que no porque la alcaldía haga una que otra obra necesaria, su administración se puede considerar siquiera aceptable.

Es que como ya lo había dicho la FLIP hace un año, y hoy es más verdad que en ese momento, toda la plata (toda esa millonada) que la alcaldía se ha gastado en publicidad se ha echado a la basura, porque Peñalosa no ha podido venderle su estrecha visión de ciudad a los bogotanos; esto porque esta visión que enaltece “la eficiencia”, desprecia a la vez lo popular, lo democrático.

Esto fue escrito por

Camilo Andrés Delgado Gómez

Politólogo en formación en la Universidad Nacional de Colombia. Lector crítico de la dinámica política y la historia, dos cosas que en este país siempre se olvidan. Como Keynes, cuando los hechos cambian, cambio de ideas, ¿qué hace usted, señor?