Pasiones y Política: Un cóctel antes de las urnas

     

Suficientes estudios en la materia confirman que las pasiones no deben entenderse como elementos por fuera del estudio de los contextos electorales, que estas son en sí los motivos condicionados por los cuales los votantes se acercan a las urnas a depositar su voto, a delegar responsabilidades a un sujeto o partido político, dado el grado de aceptación que este o estos generen en el electorado al sufragar.

Al igual que la falta de esperanza, la importancia de otro modo de vida, el caos y el hambre alentaron la Revolución Francesa de 1789, el entusiasmo y el miedo para nuestros tiempos esta dado bajo las lógicas de control del poder político y económico de las sociedades capitalistas. Al principio uno creería que es un mero acto puro y espontáneo, pero veamos como esto, parte de todo un engranaje que se teje, en la medida que la política y la comunicación van ganando un terreno de perfeccionamiento.

Es así, como las acciones y circunstancias externas que nos motivan a tomar decisiones, a movilizar nuestros comportamientos y a plantearnos posibilidades de actuar y decidir, han sido objeto de estudio de la Ciencia Política y la Comunicación Política. Ya Antonio Damasio intenta explicar con su teoría del «marcador somático» cómo las emociones influyen en nuestros procesos de decisiones y razonamiento: “Los Marcadores Somáticos producen un mecanismo de asociación basado en una serie de estímulos positivos o negativos que funcionan como alarma preventiva ante cualquier posible consecuencia como resultado de una determinada acción”.[1] Este marcador somático  sería una señal en forma de sensación somestésica, que contribuye a optimizar nuestras decisiones y nuestro razonamiento; de esta forma, a partir de experiencias que el entorno provee al cuerpo se puede codificar una presente o futura reacción frente a un caso específico, al que nuestro cuerpo tomará una posición frente a ello, y se verá reflejada en las decisiones tales como votar por X o Y partido o candidato, lo cual, en principio, ya ha pasado por un proceso de recreación de verdad, o de construcción determinante.

El entusiasmo y el miedo como emociones humanas, son también fuentes de motivación de los intereses políticos, propios de la propaganda política para exaltarlos y conducirlos a fines políticos necesarios. Herramientas como el Marketing Político han de utilizar de manera eficiente y eficaz el uso de las pasiones como elementos fundantes que conllevan a los electores a fines deseados, un asunto de conductismo preponderante en nuestro actual escenario local e internacional.

Aunque esto no es nuevo, existe un vasto estado del arte sobre comunicación política que nos permite encontrar las formas – precarias y no tecnificadas- de control a partir de las emociones más primarias de los sujetos, sin embargo, podríamos marcar un inicio en tiempos de política moderna: siempre será de vital importancia hacer referencia al Homo Videns de Giovanni Sartori, y la apuesta que la Televisión en sus inicios logro en la conducción del electorado y sus intenciones de opinión pública a partir de las proyecciones sensoriales, lo que hoy permite el internet y las redes sociales en términos de ser el vehículo para que esos miedos y pasiones logren tener asidero en los imaginarios colectivos que recrean verdades y codifican targets. Una abducción de los procesos cognitivos libres y racionales que, en principio, se busca en los sistemas democráticos y los regímenes constitucionales.

Retomando un poco la forma clásica de hacer la política, queda a manera de reflexión, una cuestión que desde las primeras líneas de este escrito estaba inmerso: el papel del voto programático – En Colombia es el compromiso de ley que tiene el candidato elegido, a cumplir y llevar a cabo su programa de gobierno o propuestas planteadas – que se considera la herramienta por la cual los electores deciden apostarle a un proyecto político, al contener en este una suma de la visión política y administrativa a ejecutar, como de los principios y la ética del movimiento o partido político. Surge entonces la pregunta ¿estamos haciendo del ejercicio político una apuesta racional, o todo lo contario? Básicamente la pregunta nace por esa apuesta que hoy gana gran terreno en los cursos presenciales y online sobre marketing político, donde la propuesta o el programa pareciera tener un segundo lugar en los hacedores de política, lo que a su vez nos debe llevar a plantear una cuestión básica, la cual es la estabilidad del sistema electoral y la consolidación partidista que procura darle un mayor valor a esas colectividades, con principios que a las subjetividades individuales de los mesianismos y caciquismos políticos que afectaron la segunda mitad del siglo XX latinoamericano.

Para finalizar, podríamos a su vez pensar en una simple pincelada: ¿cuál es el papel de las redes sociales para la política? si una mera plataforma de canalización y suma de adeptos a través de un juego de persuasión o manipulación, ya sea por las técnicas, o por los métodos de distracción como las fake news, o un escenario de polis 2.0, que permita a los ciudadanos acercarse a los políticos a partir de las intenciones de ese voto programático, de propuestas racionales que encuentran bases en las soluciones a problemas de orden estructural que aquejan a los países de nuestra región. Esa es la pregunta para llegar a las urnas.


[1] Albán, Antonio, Como toma una decisión de compra una persona. [Fecha de consulta: 11 de mayo de 2019] Disponible: https://publimasters.com/los-marcadores-somaticos-en-nuestras-decisiones-de-consumo/

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Jonathan Chaverra

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