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Paraísos Fiscales: refugio de capitales, evasión de impuestos y Covid-19

Los paraísos fiscales tienen origen aproximadamente en el Siglo XIX, cuando algunos países se vieron animados a crear sistemas fiscales para atraer capital extranjero, gracias al desarrollo industrial y económico que se dio en la época. Aunque en sus inicios eran concebidos como territorios con tasas de tributación nulas, estos han venido evolucionando no solo en materia tributaria conforme pasa el tiempo, debido en gran parte a los países industrializados que buscan su eliminación.

Estos territorios han sido muy apetecidos por las entidades o personas que mueven grandes volúmenes de capitales, tanto así, que es allí donde se crean la mayoría de las denominadas sociedades offshore, sociedades constituidas por no residentes por medio de abogados y que no operan económicamente allí. Pero ¿por qué son tan apetecidos los Paraísos Fiscales? Analicemos algunas de sus características:

  1. Los paraísos fiscales se caracterizan principalmente por una baja o nula fiscalidad directa, sin embargo, esto es variable, pues hay algunos territorios que no gravan impuestos sobre las rentas como por ejemplo Bahamas y Mónaco, mientras que otros territorios crean su sistema fiscal basados en el concepto de territorialidad, es decir, no gravan impuestos a la renta generada en el exterior, como Costa Rica o Panamá.
  2. Poseen una flexible legislación mercantil y financiera, ya que carecen de controles y tienen poca rigidez en sus ordenamientos jurídicos, por lo que es posible la creación de sociedades, bancos, empresas de seguros y demás formas jurídicas, de una manera más fácil en comparación con otros países que tienen un mayor control legal.
  3. Tienen protección para las entidades/personas con el secreto bancario y comercial, ya que estos territorios no colaboran con otros Estados, generando grandes desacuerdos a nivel internacional, pues de esta forma se hace casi imposible fiscalizar las rentas o controlar el blanqueo de capitales provenientes de actos ilícitos.
  4. Algunos poseen dos sistemas de controles de cambio, uno para los residentes y otro para los extranjeros. Con el fin de atraer estos últimos, las personas/empresas pueden realizar operaciones en divisa extranjera sin que se les aplique ninguna restricción, generando una mayor entrada de capitales extranjeros.
  5. Además de las características fiscales mencionadas anteriormente, que, por cierto, son lo que más se les destaca a estos territorios, también cuentan con mayor estabilidad política, económica y social.

A pesar de que el uso de los Paraísos Fiscales como refugio financiero no sea ilegal, no deja de ser un tema muy polémico a nivel internacional, puesto que se prestan para la evasión de impuestos y el blanqueo de capitales. Varios son los casos que hemos visto de filtración y divulgación de información, proveniente de firmas de abogados, bancos o entidades financieras de dichos territorios, como el caso de los Panama Papers, Paradise Papers o la Lista Falciani, donde dejan a la luz un sinnúmero de información bancaria que genera muchas dudas sobre personas reconocidas en el medio, como cantantes, futbolistas e incluso políticos de todo el mundo.

Pese a que es casi imposible determinar cuánto dinero se encuentra alojado en Paraísos Fiscales, un estudio realizado por la Red por la Justicia Fiscal (Tax Justice Network) estima que la cifra está entre los US $21 billones y US $32 billones. Y ¿por qué es tan alarmante esta situación? Porque evadir impuestos en los países donde las empresas/personas operan con estos capitales tan grandes, genera una mayor brecha de desigualdad (especialmente en los países latinoamericanos), pues se dejan de percibir en la recaudación y serán menos recursos que podrían destinarse a temas como inversión en salud, educación, seguridad y programas sociales que generen más igualdad.

Hoy en día vivimos una desafortunada situación a nivel mundial, la pandemia del Covid-19, la cual ha desacelerado la economía de muchos países y ha dejado a la vista un futuro incierto para un sinnúmero de empresas que están al borde de la quiebra, incluso, empresas constituidas en Paraísos Fiscales. Mucha es la polémica que ha generado esto, tanto como el qué hacer con los dineros que se encuentran allá, como con las empresas que solicitan una mano para no entrar en quiebra.

Algunas organizaciones internacionales como la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Internacional de las Empresas (ICRICT) han abierto el debate sobre usar el dinero que se encuentra en Paraísos Fiscales para poder mitigar la crisis económica que dejará el Covid-19, ya que a la fecha se estima que el PIB mundial podría llegar a caer hasta un 10% (Banco Asiático de Desarrollo – BAD) y  se perderán la mitad de los empleos en los próximos meses (Organización Internacional del Trabajo – OIT).

La Red por la Justicia Fiscal se ha pronunciado sobre el rescate a las empresas offshore haciendo claridad que los Estados no deberían rescatar a las empresas constituidas en Paraísos fiscales, ya que son estás quienes han debilitado el sistema tributario y todo lo que esto desencadena. Ya gobiernos como Argentina, Dinamarca, Francia, Canadá y Polonia han excluido a estás empresas de sus ayudas.

En Colombia tuvimos hace poco un debate similar con la empresa Avianca, ya que la pandemia del Covid-19 ha disminuido en un 90% el tráfico mundial de pasajeros y las aerolíneas colombianas reducirán sus ingresos aproximadamente en US$2.200 millones. Avianca solicitó ayuda al gobierno por medio de un crédito que le ayudará a mitigar la caída en los ingresos y pudiera seguir operando. Pese a que varias personas como el ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, apoyaban la ayuda con el fin de proteger la comunicación aérea de los colombianos, se desató la discusión por quienes estaban en contra, pues compartían la idea de que esos recursos se debían destinar a salvar empresas nacionales ya que a pesar de que Avianca opera en Colombia, Avianca Holdings S.A. se encuentra constituida en Panamá.

Quedará abierto el debate sobre el uso de Paraísos Fiscales y el esfuerzo de los gobiernos a nivel mundial por evitar la evasión fiscal y el control de capitales de dudosa procedencia, mientras tanto, la realidad nos reflejará el aumento de la brecha de desigualdad.