¿Para qué escribir?

¿para qué escribir artículos de opinión que cada vez tienen un público más cerrado? ¿Para qué publicar artículos que probablemente no le interesan a la mayoría ni los van a leer?”.


Esta semana la encuestadora Cifras y Conceptos reveló quienes son los columnistas más leídos del país y las regiones, validando el peso que sigue teniendo la prensa tradicional en ciertos públicos. Según estos datos, de los 20 columnistas más leídos 14 escriben en medios tradicionales como El Tiempo y El Espectador. Los restantes escriben en medios netamente digitales y reencauchados como Daniel Coronell, que desde su salida de Semana creó www.losdanieles.com y sigue siendo, según Cifras y Conceptos, el más leído de Colombia. En tercer lugar, se ubica María Jimena Duzán que ahora tiene su podcast en Spotify, llamado A Fondo y otros como Yohir Akerman que escriben en la renacida y digital www.estoescambio.com (ver).

En Antioquia, de los 18 columnistas más leídos, 17 escriben para El Colombiano y El Espectador. Sólo uno se sale de la fila y publica en su propio blog digital, Alberto Morales en www.alalberto.com, después de haber pasado por medios como El Mundo y El Colombiano. Ambos de Medellín (ver).

Hace poco leía un post en Facebook de un profesor que tuve en la Universidad y que publicaba una columna quincenal en El Espectador donde decía que renunciaba a seguir escribiendo sus columnas, en parte, por la impotencia que sentía al ver que tenía mayor alcance y popularidad contenidos superficiales y sin mayor rigor, que se viralizan fácilmente a través de las redes sociales que contenidos elaborados y con profunda investigación pero que a las masas no les atraen. Es la tendencia de hoy. A la gente le gusta informarse más con contenidos ligeros, rápidos que no impliquen esfuerzo. El sólo hecho de leer genera sacrificio que lo digital evita: microhistorias, reels y videos cortos son la moda.

Dada la importancia de los influencers digitales, en la misma encuesta se publica el top de los Líderes Nativos Digitales (ver), destacándose en primer lugar La Pulla de El Espectador, en segundo y tercer lugar Wally y Levy Rincón que divulgan sus contenidos en sus canales. En el listado también se destaca la vicepresidenta Francia Márquez, Daniel Briceño y el niño ambientalista Francisco Javier Vera. La mayoría de ellos no tienen presencia en medios tradicionales, pero probablemente tienen mayores seguidores.

En ese sentido, ¿para qué escribir artículos de opinión que cada vez tienen un público más cerrado? ¿Para qué publicar artículos que probablemente no le interesan a la mayoría ni los van a leer?

Un amigo me decía que uno también escribe para vanagloriarse y creo que no le falta razón. Se siente bien cuando las personas retroalimentan los artículos así sea en contravía de lo que se expresa, porque esa opinión genera efecto, debate, emociones. Se genera satisfacción cuando los artículos se cuelan en ránquines como “Los más leídos de la semana”.

A su vez, es una gran responsabilidad con el público no dejarse envilecer por el ego y generar contenido de calidad con fundamento y ética. Al publicar, lo que se escribe ya no es sólo para uno, ese pensamiento puede influir en personas que ni siquiera imaginamos.

También se escribe para liberarse, para plasmar ideas que dan vueltas en la cabeza, para entrenar el cerebro, estimular las neuronas y superar el reto personal de vencer la página en blanco con la esperanza de que alguien más se interese por leer lo construido.


Otras columnas del autor en este enlace: https://alponiente.com/author/joche0916/

About the author

José María Dávila Román

Comunicador Social - Periodista de la UPB con Maestría en Gerencia para la Innovación Social y el Desarrollo Local de la Universidad Eafit. Creo que para dejar huella hay que tener pasión por lo que se hace y un propósito claro de por qué y para qué, hacemos lo que hacemos. Mi propósito es hacer historia desde donde esté, para construir un mundo mejor y dejar un legado de esperanza y optimismo para los que vienen detrás. Soy orgullosamente jericoano.

Nota al pie: El columnista tiene o ha tenido vinculación laboral con la minera AngloGold Ashanti. 

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