Orfandad de liderazgos en Medellín y Antioquia

La orfandad de liderazgos también es una oportunidad para llamar la atención de aquellas personas que cuentan con la experiencia en lo público pero que también hayan tenido recorrido en estos cargos de elección popular para que tomen la batuta y la responsabilidad que merece la gobernanza tanto de la Alcaldía de Medellín como de la Gobernación de Antioquia


Retomo mis columnas de opinión luego de una larga pausa por asuntos personales y profesionales, pero vuelvo recargado con la intención de aportar con mis ideas y posturas.

Luego de la posesión del Presidente Gustavo Petro, son muchas las sensaciones que fluyen en las personas que votaron por él y las que no. Quiero solo hacer referencia al cambio que colombianas y colombianos esperamos desde lo político, administrativo, social, económico y cultural. Ahora, sí me llama la atención es cómo este nuevo panorama puede favorecer o no, las elecciones territoriales del próximo año.

Las realidades nacionales no necesariamente aterrizan en los contextos regionales porque de ser así, en las elecciones de 2019 el Alcalde de Medellín debió ser del Centro Democrático, el Gobernador de Antioquia igualmente. Cabe aclarar que me refiero a esta región específica del país porque soy de allí, más irresponsable sería si expongo realidades de las demás regiones (que ojalá pueda conocer en el corto plazo). Pero es una constante que las Alcaldías y Gobernaciones no tienen esa virtud de reflejar las dinámicas nacionales.

Afirmo en este momento que Antioquia y Medellín tienen orfandad de liderazgos, esto lo expongo de la siguiente manera: la victoria de Daniel Quintero en las elecciones pasadas fue, desde mi punto de vista, el mejor manejo en el uso de redes sociales, catapultar su imagen con asuntos como Hidroituango y otros; fue capaz de romper la barrera de la desconfianza de los medellinenses, pero sin desligarse de partidos tradicionales. Y, Aníbal Gaviria que logra ganar la Gobernación con una alta carga por sus coaliciones con los partidos políticos, donde una de sus grandes ventajas es que era el personaje más distinguido en el territorio antioqueño y por esa misma razón se catapultó más rápido su victoria al denotarse como “el más conocido”.

Ahora, para el caso de Medellín, Daniel Quintero sí rompió paradigmas, pero ha tenido mala administración y todo indica que no tendrá la posibilidad de, como decimos en las conversaciones amigables de política, “no pone alcalde”. Mientras Aníbal Gaviria ha pasado su Administración en neutra, con los cambios conocidos por las suspensiones y una entidad que le hizo falta más presencia integral. La figura que mejor imagen y reconocimiento ha generado de su Administración es Luis Fernando Suárez (desconozco si tiene aspiraciones políticas).

Esas últimas elecciones de 2019 nos siguen demostrando que hay muchas campañas que se mueven para cautivar al elector menos lector, aquellas personas que “votan con el estómago”, con la voz a voz, con el que referencia el líder comunal, hasta con el nuevo panorama potente de las redes sociales al que realice más contenido viral, entre otros. El voto de opinión no deja de ser una gran combinación de lo anterior y algo de análisis programático para tomar decisiones con mayor claridad.

Pero hoy me hago una pregunta, ¿qué pasa con los liderazgos políticos en Antioquia y Medellín? El reto que se viene es muy grande para esta región y no estoy desestimando a quienes deseen aspirar a los cargos públicos, el asunto es que poseemos un gran problema: no hemos vuelto a ver los liderazgos que están en el territorio, que están conversando con las personas, que están generando un impacto más allá de sus redes sociales o círculo social. No pretendo decir que estas condiciones son exclusivas para gobernar, pero sí creo que se requieren para motivar al elector actual que en una gran parte se convirtió en inmediatista y menos planeador (quizá por la pandemia).

La orfandad de liderazgos también es una oportunidad para llamar la atención de aquellas personas que cuentan con la experiencia en lo público pero que también hayan tenido recorrido en estos cargos de elección popular para que tomen la batuta y la responsabilidad que merece la gobernanza tanto de la Alcaldía de Medellín como de la Gobernación de Antioquia. Seguimos teniendo un panorama bastante gris sin alguien que tenga una visión de Distrito y Departamento en la cabeza y sea capaz de cautivar a la antioqueña y al antioqueño en que se puede retomar la Administración juiciosa de los recursos públicos.

Ñapa: Si usted que me lee quiere aspirar a alguno de los cargos de elección popular, mida/compare su aspiración sobre las posibilidades reales. No cierre la puerta a construir con otros sectores, pero tampoco cierra la puerta a romper paradigmas.

Ñapa dos: Voten por favor. Sí hay democracia.

 

About the author

Esteban Úsuga Montoya

Ituanguino, Administrador de Empresas de la U. de Medellín y especialista en Gestión Pública Municipal de EAFIT. Enamorado de mi familia y la política. Llevo siempre a #ItuangoEnElCorazón.

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