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Nuevo milenio y nueva pandemia

“O nos adaptamos o desaparecemos”


Si no estudiamos la historia, estamos condenados a repetirla. Pero si no prevemos el futuro, lo tendremos que soportar con mucho dolor.

Hace unos 200 años, una gran segunda ola, barrió con los pilares en que estaba soportada la sociedad agrícola. Monarquías e imperios feudales cayeron como castillos de naipes. Responsables, las guerras de independencia, la guerra de secesión en Estados Unidos, la revolución francesa, la revolución bolchevique, la primera y segunda guerra mundiales.

Solamente los precavidos pudieron soportar sin dolor estas revoluciones. Los terratenientes, que tenían el poder en la sociedad agrícola y que se trasladaron a las ciudades, convirtiéndose en urbanizadores, corredores de bolsa, magnates de medios de comunicación, industriales y grandes comerciantes. Aquellos que no lo hicieron y como lo muestra la gran película de Orson Welles, Soberbia, se convirtieron en una clase de nobleza empobrecida. Pero también, los empobrecidos campesinos que se trasladaron a las ciudades y se montaron en las cadenas de montaje de las grandes industrias. Y aquellos que fueron más audaces, terminaron sus carreras universitarias y engrosaron las pirámides de los mandos medios. Esta fue la nueva clase media que es Estados Unidos, conformó el sueño americano.

Hoy en día, nos enfrentamos a una gigantesca tercera ola, un verdadero tsunami, que barrerá con los pilares en que está construida la actual sociedad industrial de masas. Gobiernos, democracias de masas, partidos políticos de masas, poderosas industrias y bancos, universidades de masas, hospitales de masas, transporte de masas, caerán como castillo de naipes. Y al derrumbarse todas estas instituciones el desempleo será aterrador.

Habrá fuerte enfrentamientos entre los dueños del poder en la sociedad industrial y los nuevos dueños del poder. La final los nuevos dueños del poder saldrán victoriosos.

La actual pandemia, lo único que ha hecho es acelerar esta nueva revolución. Nos vamos a enfrentar a situaciones muy graves de desempleo, hambre y miseria.

Solamente los gobiernos y ciudadanos precavidos saldrán triunfantes.

Los no precavidos, generalmente gobernantes, políticos y economistas ignorantes y prepotentes, se convertirán en una nueva clase oligárquica empobrecida. Y lo peor, la clase media de hoy día, será una nueva clase media sin empleos y en la miseria.

Los grandes perdedores serán aquellos que sigan esperanzados de que alguien les va a dar empleo.

Los grandes ganadores serán aquellos que utilizarán las más avanzadas tecnologías de hoy día y las cada vez más avanzadas del mañana para convertirse en familias prosumidoras, esto es producir todo lo que requieren para su propio consumo al más alto nivel y los excedentes intercambiarlos con otros prosumidores. En esta nueva revolución del conocimiento, los trabajadores del futuro, no trabajarán para otros devengando salarios mínimos, serán los dueños de su propio trabajo.

El final del siglo 21 será un mundo de ciencia ficción. Las ciudades de hoy día serán ciudades en ruina como lo es la ciudad de Detroit, una vez la más industrializada del mundo. Serán visitadas por arqueólogos para estudiar cómo vivíamos. Las nuevas ciudades serán ciudades futuristas como las de las películas de ciencia ficción.

No son cambios, como los que proponen los políticos en el poder o los que aspiran al poder. Tampoco los que proponen los economistas que asesoraron los gobiernos del pasado.

Es una completa revolución en todos los componentes sociales de la actual sociedad industrial de masas. Pero como lo hicieron los luditas y saboteadores en la revolución industrial, habrá nuevos luditas y saboteadores. Además de estar contaminados con los dueños del poder de hoy día, sus políticas industriales y pertenecen al camarote del conocimiento obsoleto o al cementerio de las ideas muertas. Pero, además, todos también están contaminados con el virus de la corrupción.

Es por ello que se requiere de una renovación gubernamental y política total. Serán las nuevas generaciones las encargadas de llevar a cabo esta revolución de forma pacífica. Pero es necesario tener en cuenta, que cuando las revoluciones no se logran de forma pacífica se tornarán violentas.

Esta es la esencia del libro “La Revolución del Conocimiento”. De cómo la revolución del conocimiento podrá cambiar la historia de la riqueza. En esencia, los ricos del mañana podrán ser los pobres de hoy en día, si cambiamos el sistema de creación de riqueza de la industria de masas al nuevo sistema de creación de riqueza basado en el conocimiento. Pero también, el cambio en el modelo educativo. No es enseñar a trabajar para otros. Es enseñar para que seamos dueños de nuestro propio trabajo.

Es necesario actuar muy rápido. Porque el mundo está atravesando por la más rápida distribución de poderes de toda la historia de la humanidad. Algunos países se aprovecharán de ella, los otros se quedarán por fuera.

Debemos luchar por nuestro futuro. Solamente si ponemos todo nuestro esfuerzo en construir nuestro futuro, estaremos a la altura de nuestra grandeza.