No hay alternativa por fuera del Pacto

Se acercan las alecciones parlamentarias en Colombia y en panorama electoral pone en evidencia una disputa concreta entre dos fuerzas políticas que recogen las ideas sobre el país, aunque en el centro hay muchos matices, la elección del 8 de marzo – como fortuitamente lo expresa el tarjetón de Senado – es entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico.

El rechazo a los extremos y la polarización que es el eslogan político de los consensualistas en el centro es una negación de la política es una confusión entre conflicto y violencia que busca edulcorar la política para que no signifique nada cabalgando el mito neoliberal del merito y sosteniendo que las soluciones son neutrales.

La democracia en Colombia tiene más sentido y dejó de ser un tramite para escoger el color de corbata de quien gobierna, única característica que diferenciaba a un candidato de otro desde los tiempos del frente nacional. No hay vuelta a atrás, la política se revitalizó y las propuestas que no significan nada cada vez pierden mayor incidencia en la política.

Quienes sostenemos que el centro, en sí mismo, no existe lo decimos no por negar la existencia de los políticos que creen que no hay posición política en las soluciones aunque ellos siempre escojan las de derecha. Sino porque desde el punto de vista del espectro político las propuestas que no significan nada, a las que les da lo mismo una cosa que la otra, no tienen una identidad propia y resulta más una máscara que encubre por marketing posiciones políticas. La polarización que satanizan es la concreción de la sinceridad política.

Hoy en Colombia tres fuerzas parlamentarias: La derecha, la izquierda y la maquinaria que circunstancialmente apoya la idea que le resulte conveniente a los intereses que represente. Esta última también tiende a la desaparición o a la disminución, porque las ciudadanías libres que elijen por quien votar sin que nadie los lleve a la urna ponen carísimas las campañas de maquinaria.

Desde este punto de vista, en el lugar en la historia que enfrentamos existen dos opciones y alguna de las dos deberá ganar las mayorías. En la derecha en Antioquia, y exclusivamente en Antioquia, el alcalde de Medellín hará su papel de peor amigo de la derecha y los va a dividir para abrirle el camino a la derrota a la derecha tradicional, como lo hizo en 2019 con su candidato que ayudó a elegir a Daniel Quinterio. Esa oportunidad nos da la vanidad de Fico nos ofrece no se puede perder. Cada voto que saque Creemos resta al Centro Democrático y genera oportunidades de cambiar la bancada Antioqueña.

Pero en esta esquina la situación es la misma, yo valoro y aprecio muchas propuestas que se están haciendo desde el Partido Verde pero hoy los representantes a la cámara de ese partido son dos señores de derecha; en el mismo sentido los votos en el partido de Roy se convierten en umbral para que sea senadora la esposa de Musa Besaila. Hay que decirlo con claridad, no hay alternativa por fuera del Pacto Histórico. No hay que desaprovechar la oportunidad que tenemos de una derecha segmentada, hay que avanzar en mayorías para poder concretar el cambio.

La realidad es una, lo expresa claramente la tendencia de las encuestas, en esta coyuntura enfrentamos dos tesis de país, son solo las dos tesis que tienen mayoría de bases suficiente para que pueda ser la predominante. La ciudadanía libre alternativa y progresista tendrá que decidir si pierde su voto en otra parte.

Carlos Mario Patiño González

Abogado de la Universidad de Antioquia, Magister en Derecho económico del Externado de Colombia, de Copacabana-Antioquia. Melómano, asiduo conversador de política y otras banalidades. Tan zurdo como puedo pero lo menos mamerto que se me permita.

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