NO al Metro de la 80

Foto Alcaldía de Medelllín

 “La ciudad se te aparece como un todo en el que ningún deseo se pierde y del que tú formas parte, y como ella goza de lo que tú no gozas, no te queda sino habitar ese deseo y contentarte.

(Italo Calvino)

Hace unos meses el alcalde de la ciudad nos dio la primicia de que el Consejo Nacional de Política Económica y Social-Conpes-, había declarado de importancia estratégica para la Nación el proyecto Metro Ligero de la Avenida 80 de Medellín. Al anuncio se acompañó la cifra del costo: 3.5 billones de pesos, parte de los cuales cofinanciará la Nación. Han venido luego otros anuncios, entre los cuales se destaca la destinación de mil millones de pesos para la ineficiente Empresa de Desarrollo Urbano-EDU- inicie la compra de predios para la futura obra. Escribo las siguientes líneas porque considero que este proyecto no apunta a una estrategia de movilidad sostenible para ciudad y el Valle de Aburrá, y porque creo que además de ruinosa, esta iniciativa puede ser una probable fuente de despilfarro y corrupción, tal como la historia lo demuestra. (ver:https://www.mintransporte.gov.co/publicaciones/8966/conpes-declaro-metro-ligero-de-la-avenida-80-en-medellin-como-de-importancia-estrategica/ )

Ciudad de hormigón

Medellín es, de alguna manera, un ejemplo contemporáneo de construir para pasar a la historia, ostentar poder o simplemente, transferir recursos hacia los grandes emporios urbanizadores o hacia los productores de insumos para la construcción. No es extraño entonces el empeño de nuestros gobernantes en erigir obras que marquen la ciudad y la memoria de sus habitantes. Aquí medimos nuestros gobernantes por la obra que realizaron, entendiendo por tal la obra física. De esta manera el cemento y ladrillo se convirtieron  en símbolo del progreso de la ciudad. Aún me acuerdo de aquella enorme valla, a la altura de la Biblioteca Pública Piloto, que sobre el chirriante verde limón de su fondo rezaba: “Medellín, ciudad Argos”.

En Medellín este deseo de posteridad cementera no sería nada diferente a lo que ocurre en muchas otras ciudades, sino fuera por el prurito de construir sobre las ruinas de nuestra arquitectura pasada y de nuestra historia. Tumbar o quemar para levantar grandes moles, generalmente edificios, ha sido la constante de nuestro crecimiento urbano, especialmente en el centro de la ciudad. Digamos que lo que yace en el fondo, es la codicia desmedida por aumentar las rentas de suelo y en la gran mayoría de obra pública, robar y/o transferir plusvalía para el enriquecimiento de los privados. (ver: https://www.universocentro.com/NUMERO100/Ruinas-de-Medellin.aspx)

Nuestro progreso ha sido sinónimo de cemento. Corresponderá a los expertos, si es que no lo han hecho ya, descifrar el por qué de esa paisanada. Creo en mucho ha tenido que ver la manera como el cemento ha pavimentado el tránsito de lo rural a lo urbano. Las oleadas de campesinos que fueron llegando a Medellín huyendo de la violencia o buscando oportunidades, conquistaron su espacio colonizando las laderas con casitas que construían ladrillo a ladrillo, transformando eriales en calles pavimentadas[1].

“Cultura” Metro

La obra que por antonomasia refleja todas las perversiones del urbanismo monumentalista, derrochador, agresivo y corrupto, es el Metro de Medellín. Y casualmente, es la obra que merced a un increíble lavado de cerebro colectivo, se ha erigido en el símbolo de la ciudad, del empuje y del progreso local. La construcción del Metro de Medellín prevista para cinco años tardó 12, incluyendo tres con obra totalmente parada; los trazados, diseño y longitud originales fueron cambiados sustancialmente y su paso por el centro de la ciudad, decidido a última hora, generó enormes e irrecuperables daños en su historia y arquitectura.  (ver: https://www.elcolombiano.com/antioquia/cultura-metro-de-medellin-cumple-30-anos-CC9260325)

El Metro de Medellín inicialmente proyectado a un costo de U$562.000.000 (quinientos sesenta y dos millones de dólares) terminó valiendo cerca de U$2.500.000.000 (dos mil quinientos millones de dólares), dineros que entre otras, permitieron sacar de la bancarrota a la cementera y la siderúrgica locales, enriquecer a los especuladores del suelo que compraban predios baratos y los vendían luego a precios de oro; y llenar los bolsillos de la burocracia y la mafia local. Existen pruebas y procesos penales que demuestran que la escogencia y contratación del Consorcio Hispano- Alemán Metromed, fue el fruto de las intrigas y la corrupción mas descaradas.  El kilómetro del Metro de Medellín resultó tanto o más costoso que un kilometro del Eurotúnel o túnel del canal de la Mancha que conecta bajo el mar a Francia con Inglaterra. (Ver: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-380497 )

La deuda del Metro de Medellín fue definida por la Ley 86 de 1989 y renegociada en mayo del 2004. El plazo para su pago se pactó a 83 años y significó la pignoración y entrega a la Nación del 10% de la sobretasa de la gasolina de Medellín y todos los municipios del Valle del Aburrá y del 40% del impuesto departamental al tabaco y los cigarrillos. Por esta vía, además de subsidiar el funcionamiento del Metro, terminamos pagando el transporte más caro del mundo. (ver:    http://historico.presidencia.gov.co/prensa_new/sne/2004/mayo/21/03212004.htm)

De Medellín, el Metro solo tiene el nombre. Su Junta directiva es un enclave nacional, pues en ella 5 miembros son nombrados por Presidente de le Republica y 4 representan  los gobiernos departamental y municipal, haciendo casi nula la gobernabilidad de ese monstruo sobre rieles, pues además, la Junta tiene una composición similar a la que se tomó la Junta de EPM.

A pesar haber construido una imagen de eficiencia y solidez, el Metro de Medellín es hoy una calamidad. Pensado para ser el eje estructurante del transporte de la ciudad, la Empresa Industrial y Comercial Metro de Medellín ha terminado convertida en un botín de la politiquería liberal heredera de Guerra Serna, se ha especializado en bloquear cualquier solución de transporte que no pase por su monopolio, ha sumido en la bancarrota el Sistema Metroplús, carga con enormes costos y retrasos la obra que ejecute y define a su antojo cualquier propuesta de movilidad para la ciudad. (Ver: https://www.metrodemedellin.gov.co/memoria-informe-sostenibilidad/sobre-la-empresa/estructura-de-gobierno)

Extraña levedad del Metro

Heredero de lo peor de la politiquería local y regional, cimentando su posteridad cementera, retomando propuestas disparatadas y aprestándose para destruir media ciudad, el actual alcalde de Medellín ha anunciado la construcción del Metro Ligero de la Avenida 80, para lo cual solo tienen que adquirir y derrumbar 1.450 viviendas y locales comerciales a lo largo del recorrido. Esa tragedia ya la vivimos en la calle 30 de Belén y en la Avenida Ayacucho.

No necesitamos más metros costosos, derrochones y corruptos. Necesitamos avanzar en una real iniciativa de movilidad sostenible para ciudad que, en asocio con los transportadores privados y EPM, implemente un sistema de movilidad pública eléctrica, genere incentivos para cambiar taxis y carros particulares por vehículos eléctricos ensamblados en la ciudad; construya aceras, bulevares y rutas para ser transitadas a pie y en bicicletas, patinetas y patines; construya mas cables aéreos, empezando o mejor, siguiendo con el del Poblado y sacando los buses del centro de la ciudad. Hay que implementar los carriles exclusivos para el sistema de transporte público sostenible y planear para modificar rutas, horarios y rutinas que impliquen largos desplazamientos. Hay que humanizar la movilidad.

De lo poco, o quizá lo único rescatable de la bobalicona administración de Fico y su socio, el excandidato Santiago Gómez, es el haber tratado de implementar, así fuera a ultima hora y a las volandas, un sistema de buses eléctricos en la llamada Ruta Cero por la carrera 80.  Yo que soy usuario impenitente del sistema de transporte público, que viví varios años en Pilarica y que cargo en bolsillos diferentes dos tarjetas del Metro, recibí y usé con alborozo la llegada de los buses eléctricos por la 80. Silenciosos, descongestionados, limpios y con pasajeros saludando al entrar y al salir, pensé que por fin nos encarrilábamos hacia una movilidad respetuosa del usuario. Pero no, solo se trató de un cañazo más, de chicanear con el primer bus eléctrico traído a la ciudad, de obtener mas likes en sus redes. La idea del Metro de la 80 siguió en pie y el actual alcalde se montó en ella creyendo cabalgar hacia la posteridad.

El parque automotor de la Línea Cero que circula por la 80, saliendo de la terminal de Caribe, consta de 64 buses eléctricos de manufactura china, adquiridos a un costo de $1.050.000 cada uno (mil cincuenta millones de pesos c/u), 27 paraderos construidos a un costo de $567.000.000 en promedio (quinientos sesenta y siete millones de pesos c/u) y tiene un poco mas de cien empleados a su servicio. Apenas arrancando y con tanto dinero invertido, ya se avizora su fin: será destruido con el vecindario y el corredor comercial de la avenida 80. (Ver: https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/los-tiempos-cambios-y-costos-que-maneja-el-metro-de-la-80-de-medellin-538843 )

¿Cuál es la razón para no continuar con la actual Línea Cero de buses eléctricos por la 80, prolongarla hasta la Aguacatala, sacar las 32 rutas de buses que hoy transitan por esa vía, dejarle el carril derecho para un uso compartido con bicicletas y vehículos eléctricos y articularle un sistema de buses eléctricos alimentadores a la manera del Metroplús de la 30, que recorran San Juan, la 33, la 35 y Colombia?  ¿Por qué no se piensa en un sistema igual para la Avenida el Poblado y las Vegas? ¿Por qué nos vamos a tirar media ciudad y tres billones y medio de pesos construyendo un Metro Liviano por la avenida 80 teniendo a la mano una solución que funciona?

 Agenda mínima para la movida paisa

  1. Pacto Histórico para la descarbonización de Medellín y el Valle de Aburrá mediante el diseño y la implementación de un sistema público de movilidad sostenible.
  2. Manejo autónomo del Metro de Medellín que además incluya renegociar su deuda, despolitizar la entidad, aplanar su estructura administrativa y podar su frondosa burocracia.
  3. Crear en EPM la unidad de negocio encargada de la movilidad sostenible en el Valle de Aburra que incluya el ensamblaje de vehículos eléctricos.
  4. Caminar, caminar y caminar.

 

[1] Salazar, Alonso, Carvajal, Luz Elly; García, Pablo y Nena, Doña. (1996). La génesis de los invisibles: historias de la segunda fundación de Medellín. Bogotá, D. C.: Programa por la Paz Compañía de Jesús.

About the author

Jesús Ramírez

Abogado de la UdeA, Exsecretario de Gobierno de Medellín y Exgerente de la Empresa para Seguridad Urbana de Medellín. Consultor Independiente.

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