Opinión Política Selección del editor

¡No al diálogo, sí a la muerte!, ¡salve, guía mía!, expresaron al unísono.

Son el signo de un fenómeno social triste, de una democracia capturada, de instituciones vencidas al poder (…)


Parte de lo que se pretende con este caos es inmovilizar todo, embotar la mente de las personas, afectar el curso normal de las cosas. Lo que está de fondo acá es una captura de la democracia con armas legales y no, para posicionar un gobierno de derecha de forma perdurable, por las buenas o no.

Con miedo, borrar cualquier signo de izquierda, que la gente sienta que es algo malo ser de esa inclinación. Y para completar el problema, esta izquierda que protesta no tiene el más mínimo orden y cohesión, es un diálogo entre sordos. Los partidos (Petro, Fajardo) no son bienvenidos por los actores actuales de la protesta y el redentor de la Colombia humana funge ahora como estratega humanista, importa la vida de los futuros votantes.

Y los actores actuales de la protesta, no son reconocidos por los grupos tradicionales que marcharon en el pasado. Y éstos tienen reclamos del 2019 sin el contexto del 2021. SUTEV pareciera que se acabara de enterar del gran paro.

De paso, esta inteligencia militar y civil (fingida), se encarga de apretar más el gatillo, atacando aquello que puede ser protección y pacífico, por ejemplo, atacar a la Minga, quienes han estado creando anillos de seguridad para la protesta. Gente de bien manipulada a favor de un centro de poder fuerte y conveniente que oprime y exacerbara lo diferente, el esclavo, el ñero, gamín, escoria, vigilante o esa gente del servicio, ese indio, ese negro. Repitiendo la historia de masacre y dolor, ahora no son caballos y espadas, sí toyotas y fusiles.

Y un jefe de gobierno que da la espalda al diálogo, conversa en pirámide con actores formales y no con los implicados, deja pasar el tiempo para que la tensión social aumente, diluye la fuerza pública de modo ad hoc, para que los ciudadanos se ataquen y se justifique más y más la represión militar.

¿Qué pasará? El jefe de gobierno dilatará las negociaciones, tiene un problema de caja enorme para el siguiente año y necesita financiar su último esfuerzo y busca dinero en los bolsillos más rotos. La falta de negociación y esta utopía de todo o nada inflará la protesta social, ahora, los que reclamaban un gol al deportivo Cali se han unido para reclamar lo que creen es un mejor país.

Este distanciamiento entre lo realizable y lo ideal aumentará la tensión y justificará la masacre de muchos jóvenes que creen en un país mejor. Mientras que los organismos tradicionales (FECODE, CUT y otros) los verán morir, la gente de bien aumentará estas muertes y los partidos políticos, solo ejercerán presión vía twitter porque quizá teman con ser relacionados con toda esta violencia que está por explotar.

Y los académicos, veremos morir a estos muchachos, no sabemos qué hacer, muchos Q1 del país están en silencio, viendo este fenómeno, pero aún comparten lo bello de sus logros, que no les dan para pensar el país y su sociedad. Otros dan alivio psicológico a sus pobres estudiantes que se conectan desde casa mientras que otros resisten en las calles. Otros oran unidos.

Es normal que aquellos jóvenes solo tengan expresión de dolor, ira y desesperación, no hay que esperar de ellos una reforma escrita en un sentido fiscal o social. Precisamente esto es lo que no tienen y reclaman. Es normal que no usen normas APA para escribir, señor ministro del interior.

Son el signo de un fenómeno social triste, de una democracia capturada, de instituciones vencidas al poder, donde se defiende muy bien la muerte accidental de un joven que se atravesó por el paso normal de la bala de un fusil que por accidente se instaló en el cerebro de aquel desadaptado; con instancias de control que absuelven a los directivos de multinacionales que hicieron perder al menos 2,9 billones de pesos de dineros públicos (así evidenciado por la Contraloría e ignorado por la Procuraduría), y hay más (Odebrecht, Hidrouituango, otros)

En este panorama, no vale la pena dar la vida así, toda y en una misma noche o semana. Hay que replegarse con inteligencia e ir escalonando algunas conquistas. Acá hay un viejo libreto de la rebelión y la historia. Historiadores felices repitiendo textos. Claro, cada contexto tiene su propia realidad. Tengo conocidos emocionados porque sus libros de historia se parecen a estos muertos.

Seguir afuera sin una razón política trabajada como proceso subjetivo será brindarse a la estrategia de militarizar el gobierno de derecha por las vías de hecho y con la sangre de la utopía juvenil.

Duque, al menos, preséntele al país la nueva reforma tributaria. Interceda así para que esta fuerza juvenil que protesta consolide un logro y escúdelos de tal forma que puedan seguir aportando críticamente a la discusión pública de ese futuro de país que hoy los debate entre la muerte y la muerte.

Esto fue escrito por

Sergio Luis Ordoñez

Contador público (2008) y Magíster en filosofía (2013), egresado de la Universidad del Valle, en ambos casos. Profesor universitario en temas relacionados con la contabilidad, su investigación, la auditoría y la ética profesional; amante de la sabiduría y el buen vivir. De la ciudad de Cali.

1 Comentario

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  • Muy impactante cómo este artículo logra capturar en palabras una situación tan compleja.