Nada sirve en la campaña, si no emociona

¿Es para usted un acto entretenido ir un domingo a un sitio donde debe llevar su documento de identidad y marcar una tarjeta con el nombre de un político? ¿Cierto que no? Precisamente internarse en la forma de convocar a una persona a hacer algo como estos es la clave para trazar el mejor camino hacia la victoria electoral.

image.gifLas campañas políticas tienen tres grandes etapas en la mente y el corazón del potencial elector: conocimiento, posicionamiento y decisión de voto. Cada etapa se vive de una manera procurar y tiene unos tiempos y ciclos particulares donde es tan grave no actuar cómo hacerlo mal; porque en cada uno de estos tiempos el ciudadano tiene una aproximación según su realidad, intereses y motivaciones y si esos tres elementos se saben conectar a un buen mensaje y a un aspirante que actúa en coherencia, los resultados serán evidentes.

Solo un 5% de la población que conformamos las personas que trabajamos en relación con la política como: asesores, consultores, militantes, aspirantes, legisladores, jueces, funcionarios o contratistas del Estado o de un partido nos mantenemos en función de la campaña con 6, 12 o hasta 24 meses antes, pero el restante 95% de los ciudadanos, del cual suele votar la mitad, apenas se conecta con estos procesos con un máximo 30 días antes de las elecciones, aunque muchos lo hacen de manera reactiva incluso el mismo día que se deciden a llegar al puesto de votación.

Un voto vale mucho y no me refiero al nocivo e ilegal acto de comprar o constreñir electores, una acción ilegal que -confió- poco a poco sistemas como el voto electrónico e incluso la inclusión de tecnologías como el blockchain para la veeduría hacia los delitos pre, durante y post electorales. El valor voto más bien se refiere a lo complejo que es llevar de manera voluntaria o desde su opinión a un ciudadano hasta el puesto de votación, para ejercer su derecho constitucional y esa acción debe ser construida y motivada bajo un trabajo estructurado,

Inteligente, con tiempo y bajo una estrategia donde el desespero o las falaces ilusiones no tienen porque reemplazar la realidad sobre la cual trabajamos: ir a votar es un acto aburrido.

Miguel Jaramillo Luján

Magíster en Gobierno de la Universidad EAFIT; Máster Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, España y Licenciado en Comunicación y Periodismo de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB).

Autor del libro Marca Poder, el Poder como Marca editado por Planeta. Elegido, por segunda vez consecutiva (2019 y 2020), entre las 100 personas más influyentes de la política en América Latina por la Revista Washington Compol. Ganador del Napolitan Victory 2020 y 2021 a campaña regional del año, mejor campaña de gobierno en 2018 y nominado a campaña del año en 2021. Ganador en los Premios Innopolítica 2021 a mejor campaña municipal, mejor campaña a cargo legislativo y mejor campaña a organismo de control. Ganador de 5 premios de la Asociación Colombiana de Consultores Políticos Acopol 2019 y 2020.

En España, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Perú, México y Colombia ha laborado como consultor, estratega, docente y asesor. Entrenador de equipos de gobierno en varios lugares del continente, con líderes y gobernantes que han sido elegidos como los más populares en sus territorios por firmas globales de investigación como Invamer Gallup y Yan Haz.

Docente universitario y conferencista en varios eventos internacionales sobre gobierno, políticas públicas, marketing, imagen y comunicación. Director y Ancor de www.jaramillolujan.com y del portal de formación www.marketingpoliticoygobierno.com premiado por el gremio de la consultoría política en 2020 y como Blog Político del año en los Napolitan Victory Awards 2021.