Mujeres para pensar – Hedy Lamarr

Se la conoce como un símbolo de la belleza por su carrera en Hollywood. Sin embargo, la mayor contribución de Hedy se relaciona con el intelecto, siendo que desarrolló un sistema de guía por radio para los torpedos estadounidenses durante la Segunda Guerra Mundial. Los principios de este sistema hoy informan la tecnología Bluetooth y Wi-Fi.

Nació en Viena, Austria y recibió el nombre de Hedwig Eva María Kiesler. Su padre, Emil Kiesler, venía de una familia judía de Lemberg y fue director de banco. Su madre Gertrud era pianista en Budapest, también de una familia judía acomodada. Con el dominio Nazi, Lamarr ayudó a su madre a salir de Austria y establecerse en los Estados Unidos.

A finales de los años 20, Hedy estudió teatro en Berlín y allí trabajó como actriz, para luego regresar a Viena y trabajar en el cine. A los 17 años tuvo su primer papel protagónico en el cine en alemán.

En agosto de 1933, a los 18 años, Lamarr se casó con Friedrich Mandl, de 33 años, comerciante de armas y fabricante de municiones, considerado el tercer hombre más rico en Austria. En su autobiografía Hedy lo describe como un marido extremamente controlador, quien no aceptaba que tuviera una carrera como actriz. Lamarr se había convertido en una prisionera en su propio castillo.

Mandl tenía lazos sociales y de negocios con el gobierno fascista en Italia. Y aunque, su padre era judío, se relacionaba con el gobierno Nazi. En su hogar se ofrecían fastuosas fiestas donde Mussolini y Hitler eran habitués. Lamarr acompañó a su marido a varias reuniones de negocios con científicos y profesionales en la tecnología militar, que fueron su introducción al campo de ciencia aplicada que nutria su talento para la ciencia.

Su matrimonio con Mandl se volvió insoportable por lo que decidió dejarlo. Tuvo que disfrazarse de empleada domestica en su propia casa para escapar a París en secreto. Allí conoció a Louis B. Mayer, quien le ofreció un contrato en Hollywood, donde trabajaría como actriz desde finales de los años 30 a los 50.

En Hollywood cambió su nombre a Hedy Lamarr y trabajó como actriz junto a Charles Boyer, Spencer Tracy, Clark Gable, Jimmy Stewart.
Lamarr apareció en numerosas películas como Algiers (1938), Boom Town (1940), I Take This Woman (1940), Comrade X (1940), Come Live With Me (1941), H.M. Pulham, Esq. (1941), y Samson and Delilah (1949).

Su vida fuera de la pantalla era muy diferente de su imagen en el cine. Pasaba largas horas sintiéndose sola y extrañando su país.
Lamarr trabajó en 18 películas de 1940 a 1949 y tuvo dos hijos. Luego de dejar MGM en 1945, fue cuando protagonizó su mejor película, Sanson y Dalila de Cecil B. DeMille, ganadora de dos Oscars. Sin embargo, los papeles que le ofrecían no representaban para ella un desafío y pronto a Lamarr comenzó aburrirle su carrera de actriz. En 1940, no sintiéndose cómoda de ganar miles de dólares mientras una guerra estaba a punto de estallar, Lamarr decidió abandonar MGM y ofrecer sus servicios al Consejo de Inventores. Sin embargo, le dijeron que sería mas útil usando su fama para vender bonos de guerra. Así lo hizo.

No entendían que Hedy tenía un talento aun mayor que la actuación en el uso de su inteligencia científica. Durante la Segunda Guerra Mundial, Lamarr se enteró que los torpedos controlados por radio, podían ser bloqueados y su rumbo modificado. Con el conocimiento que había adquirido con su marido, pensó en crear una señal con salto de frecuencia, que no pudiera ser rastreada o bloqueada. Contactó a su amigo, el compositor y pianista George Antheil, para que la ayudara a crear un sistema apropiado, sincronizando un mecanismo reproductor de piano con señales de radio. Patentado en 1942 su invento se convertiría en la base para la seguridad en las comunicaciones militares y la tecnología móvil.

En una ocasión, Howard Hughes intentaba modificar sus diseños de aviones para hacerlos más veloces y le pidió ideas. Lamarr estudió la aerodinámica de los pájaros y las formas de los peces y luego le presentó bosquejos de sus ideas para alas de avión más eficientes. Cuando se los mostró a Hugues, él le dijo. “Eres un genio”.

En 1962, una versión adaptada de su diseño apareció en buques de la marina. La tecnología inventada por Lamarr contribuyó al desarrollo del GPS, Blutooth y Wi-Fi. En 1997, Lamarr y Antheil recibieron el Premio Electronic Frontier Foundation Pioneer Award y el Bulbie Gnass Spirit of Achievement Bronze Award, otorgado a individuos cuya vida creativa en las artes y las ciencias o sus invenciones constituyen una importante contribución a la sociedad.

La década de los 70 fue una de gran reclusión para Lamarr. Le ofrecieron varios guiones y comerciales de TV, así como obras de teatro pero no le interesó ninguna. Su vista se deterioró cada vez más y Lamarr se retiró de la vida pública para establecerse en Miami Beach, Florida, en 1981.

En las ultimas décadas, su manera de comunicación fue practicante el teléfono, aún con sus hijos y amigos, hablando seis o siete horas por día.
Lamarr se casó y se divorció seis veces. Falleció en Altamonte Springs, a los 85 años. Su hijo Anthony Loder llevó sus cenizas a Austria para esparcirlas en los bosques, según su ultimo deseo.
En 2014 Hedy entró en el Salón de la Fama de Inventores Nacionales en Estados Unidos, y ese mismo año le otorgaron una tumba honoraria en el cementerio central de Viena.

Sobre su primer marido dijo:

“Yo era como una muñeca para él. Una cosa, como un objeto de arte que debía proteger y guardar, sin mente ni vida propia”. H.L.

 

Tomado de Mujeres Para Pensar. 

Alejandra Guibert

Graduada en 1981 como traductora literaria de inglés en el Instituto Nacional Superior en Lenguas Vivas, Buenos Aires, Argentina, me dediqué en forma paralela a la traducción (especializada en subtitulación) y a la literatura, con una trayectoria esporádica en el teatro y el cine.