Marty, ¡Quítale el almanaque a Trump!

El ascenso de Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos es algo que los fanáticos de “Regreso al Futuro” ya esperábamos. Donald Trump es como una especie de Biff versión del futuro: el típico racista y machista estadounidense que por su poder económico logró imponérsele a una sociedad a tal punto de sonar como la terna para el partido republicano a la presidencia.

El ascenso de Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos es algo que los fanáticos de “Regreso al Futuro” ya esperábamos. Donald Trump es como una especie de Biff versión del futuro: el típico racista y machista estadounidense que por su poder económico logró imponérsele a una sociedad a tal punto de sonar como la terna para el partido republicano a la presidencia. Lo único que nos queda por hacer es esperar que Marty McFly logre volver al pasado, en los 50’s, y quitarle el almanaque a Trump para que no llegue jamás hasta el punto en donde ha llegado; o simplemente confiar en que la sabiduría del pueblo estadounidense elegirá la opción adecuada, como lo cree Obama. Tengo mis dudas.

Algo que hay que dejar claro es que no debe sorprender el ascenso de Trump. Su caso es el típico ejemplo de que con un discurso agresivo sobre los temas de actualidad que componen una cortina de humo, es más sencillo llegar al poder. Que el Estado Islámico esté mostrándole a punta de atentados a los Estados que no están realmente seguros, es un hecho que personas como Biff aprovecharán para decir que en su gobierno no habrá Estado Islámico, con medidas extremas como generar más vigilancia sobre las personas de oriente (cuando hasta por Amnistía Internacional ya está más que probado que esto sólo conducirá a graves violaciones de derechos humanos, susceptibles de ser dirigidas a graves delitos). Que los estadounidenses crean que su economía está cayendo, es una circunstancia para que personas como Biff digan que por tener gran experiencia en el mercado, la economía crecerá mucho (y que incluso haya personas que incrédulamente hagan una analogía del Estado como una “gran empresa” que debe funcionar en un mundo de mercado y vean a Trump como el “empresario”). Que por causas de inseguridad y de sentido de pertenencia se presenten problemas con otras culturas minoritarias presentes en Estados Unidos (como los hispanos o los asiáticos), es una circunstancia más para que personas como Biff digan que su objetivo es “Make America great again”. ¿Qué hará que “America” sea “great again”? ¿Construir otro muro más?, ¿Hacer funcionar a Estados Unidos como una “gran empresa” en donde hay personas que ganan menos de un dólar diario y no tienen dinero para pagar sus bienes y servicios públicos esenciales, como la salud?.

Lo más peligroso de todo es que ese método funciona, y muy bien. Y no nos importaría nada si se tratase de un liberalista económico empedernido desocupado en Tweeter como Alberto Bernal, pero nos importa mucho porque se trata del cargo democrático más importante y poderoso del mundo. Es un cargo que representará la máxima autoridad del ejército mejor equipado y mejor preparado del mundo, incluyendo acceso a los códigos de lanzamientos de armas de destrucción masiva que muy pocos Estados tienen. Es un cargo que representará la capacidad de nombrar un puesto de miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el único órgano en todo el mundo capaz de imponer por su propia voluntad y sin aviso una obligación a cualquier Estado del mundo de hacer algo. Es un puesto que representará el manejo del dólar, una de las divisas de reserva internacional sobre la cual muchos mercados del mundo dependen. Es un cargo especial, pues sus decisiones no sólo afectan personas al interior de su país, sino a su exterior. Es un cargo que representa sentido de ayuda a países con un PIB per cápita diminuto, países que (como dijo Obama) esperarán que haga algo al respecto para no dejarlos caer más en su pobreza. Y podría nombrarles muchas cosas más, pero el espacio de una columna no sería el adecuado para eso.

Hay que tener en cuenta que elegir un presidente es tal vez una de las actividades más importantes que un ciudadano puede llegar a hacer. En los colegios deberían enseñarnos a saber elegir a alguien. A saber que las cortinas de humo nunca darán buena espina. Siempre hay que saber que esa sola persona tendrá que ser pluralista (pues la política es eso, pluralismo), tener conocimientos en el manejo de las políticas públicas, de la economía, de relaciones internacionales, de saber ser diplomático cuando debe serlo, de conocer la totalidad del territorio en donde se va a ejercer, de saber sobre estrategias militares, de saber que las decisiones nunca pueden ser extremas pues siempre habrá gente débil que se puede ver aún más afectada, de saber ofrecer un modelo de educación adecuado, de saber establecer los lineamientos necesarios para ofrecer un servicio de subsidios, de saber modificar las normas jurídicas para que sean más adecuadas al contexto social, etc.

Al fin y al cabo en la sociedad siempre hay personas que olvidan todo eso y votan porque una frase les gustó, pero lo bueno es que siempre habrá gente que se preocupe por la situación y sepa que desentenderse de la política es estar condenado a ser gobernado por los peores. Aunque no sea tan confiado como Obama, que afirmó estar seguro de que no elegirían a Trump, sí tengo levemente dicha esperanza. De todas formas, lo único que parece más viable para parar a Trump es esperar a que Marty McFly viaje al pasado y le quite el almanaque a Biff.

 

 

Santiago Osorio Moreno

@SantiOsorioM | Soñador del desarrollo social de mi país y del mundo. Abogado EAFIT con énfasis en D.I. y DD.HH., Magíster en Políticas Públicas - Uniandes con énfasis en política social. Exasesor en el Congreso de la República. Fundador y Director de la ONG Convicción para el impulso de proyectos a comunidades. Consultor de entidades públicas para el mejoramiento de sus estrategias y programas. Analista y activista político.

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